1.TENERIFE NORTE. PRIMERA PARTE

Nos despedimos de Tenerife Sur. Último desayuno en el magnífico buffet del hotel Barceló Tenerife.

Después de desayunar damos un último paseo por los alrededores del hotel

Último paseo por los jardines del hotel

Últimas fotografías desde la terraza de nuestra habitación

Después de los magníficos días que pasamos en Tenerife Sur, aún nos queda tiempo para disfrutar en Tenerife Norte.

En otras ocasiones hemos alquilado coche, que sin duda es la mejor opción para conocer en profundidad la isla, pero esta vez venimos en “modo” relax total con un planing muy tranquilo y de poco movimiento, así y todo va a dar para mucho.

Como el objetivo de esta escapadita es descansar con buen clima y buena gastronomía, disfrutando de lo que nos ofrecen los hoteles que hemos reservado tanto en el Sur (Barceló Tenerife, San Miguel de Abona), como en el Norte (Sol Costa Atlantis, Puerto de La Cruz) y sus alrededores, para los desplazamientos utilizamos taxi aeropuerto-hotel-aeropuerto y bus entre el Sur y el Norte, resto pasear, pasear y pasear…..

Desde el Hotel Barceló Tenerife donde pasamos estos días, en unos diez minutos llegamos en taxi al Aeropuerto Internacional Reina Sofía (Aeropuerto de Tenerife Sur – TFS en código IATA).

El aeropuerto de Tenerife Sur está en el sudeste de la isla, a unos 60 kilómetros de la capital Santa Cruz de Tenerife y a 90 kilómetros de Puerto de la Cruz, nuestro destino final.

Dado el gran tráfico de pasajeros que experimenta cada año, este aeropuerto ofrece buenas conexiones en transporte público para llegar a distintos puntos de la isla y especialmente para ir al norte.

Autobús urbano: las líneas 40, 111, 343, 415 y 711 de la compañía de autobuses TITSA conectan el aeropuerto de Tenerife Sur con distintos puntos de la isla

Nuestro Bus es el 343 que viene de Costa Adeje dirección Puerto de la Cruz. Directo sin paradas entre ambos aeropuertos.

Nos bajaremos en TUCÁN, la séptima parada a contar desde el aeropuerto de Tenerife Norte, que es la más próxima a nuestro hotel. Precio de billete 13,55€.

Elegimos Puerto de la Cruz para la segunda parte de nuestra estancia en Tenerife, durante estas mini vacaciones, para disfrutar del contraste de dos zonas tinerfeñas muy distinta en paisaje y en ambiente, pero ambas dignas de conocer.

Aunque es el municipio más pequeño de Tenerife, con 8,7 km2, Puerto de la Cruz encierra muchos alicientes que le han otorgado desde 1955 la consideración de “Lugar de Interés Turístico Nacionaldebido a su amplia historia como centro de descanso y vacaciones, con miles de turistas que cada año disfrutan de un clima privilegiado, con un extenso frente marítimo perfecto para largos paseos y con un agradable y cuidado casco histórico con más de cien edificios protegidos que ofrece la mayor densidad de restaurantes y comercios de la Isla, sin olvidar el tradicional barrio pesquero de La Ranilla, que desde 2014 cuenta con una propuesta innovadora, Puerto Street Art, un museo al aire libre donde artistas de fama mundial han plasmado sus obras en las paredes.

Con muchas ganas de volver a recorrer Puerto de la Cruz llegamos al hotel Sol Costa Atlantis.

Nos sorprende muy gratamente el elegante estilo neoclásico del hotel.

Hacemos el Check in

Nuestra habitación:

Vistas desde la terraza de nuestra habitación:

Piscina del hotel:

Aún nos da tiempo a disfrutar un rato de la piscina

Bar de la piscina:

A esta hora, lo tenemos ¡para nosotros solos!

Nos da tiempo también a visitar el circuito termal ubicado en el último piso (piso 14):

Desde las alturas vemos la playa que está justo enfrente del hotel

Salimos a dar el primer paseo por Puerto de La Cruz donde estuvimos en julio de 1999,

¡uf como pasa el tiempo!….parece increíble.

El hotel está en una magnífica ubicación, con salida directa desde su zona de jardines y piscina a la Avda. Cristóbal Colón frente a la Playa Martiánez y a pocos minutos caminando del espectacular Complejo Costa Martiánez, obra de artista canario César Manrique (Lanzarote 1919 -1992).

Zona de surfistas que podemos ver entre las olas, frente al hotel. Hay una escuela de sur en la playa.

Cae la tarde y una luz especial envuelve el paseo.  

¡¡¡Precioso!!…..

Puesta de sol sobre los Lagos Martianez.

Seguimos nuestro paseo hacia el Casco Histórico de Puerto de La Cruz, por la calle Quintana, la vía más frecuentada hacia la Plaza del Charco centro neurálgico de la ciudad, por la que pasaremos unas cuantas veces estos días.

El Conjunto Histórico de Puerto de la Cruz, declarado Bien de Interés Cultural en 2006, tiene sus orígenes en el siglo XVI y aún conserva bellas casas de estilo colonial de aquella época. En la Calle quintana ya encontramos varios ejemplos de dicha arquitectura tradicional canaria que se han acomodado a los imperativos del turismo sin perder su esencia.

El turismo en Canarias se considera que se inició en Puerto de la Cruz en 1886.

Es a los británicos a quienes se les debe el despertar y posterior éxito del turismo en las islas. Comenzó como un turismo de salud a partir del siglo XVIII, cuando el médico y naturalista inglés William Anderson, recomendó las bondades de Tenerife en referencia a la climatoterapia y aconsejó a los médicos de la época que enviaran a sus pacientes allí, por la uniformidad de la temperatura y la benignidad del clima que mejoraba muchos síntomas. Es así como se crea la Compañía de Hoteles y Sanatorium del Valle de La Orotava, responsable de crear el primer hotel sanatorio de Canarias en 1886: The Orotava Grand Hotel, destinado a alojar tuberculosos y pacientes con otras patologías.

Ubicado en una villa colonial en los Llanos de Martiánez de Puerto de la Cruz propiedad de una adinerada familia del lugar quien la cedió en arrendamiento, el centro recibió, al poco tiempo de su apertura, la visita de los prestigiosos doctores Thomas Spencer Wells y Ernest Hart que, con sus escritos en famosas revistas científicas, potenciaron su fama.  

En 1890 se inauguró The Grand Hotel Taoro o The English Grand Hotel, por la importante presencia británica entre sus clientes.  Con magníficas vistas al mar por su lado norte y en medio de unos bellos jardines con magnolios, palmeras, laureles de indias, incluidas pistas de tenis, respondía a la moda romántica de la época por lo que en él se alojaron desde miembros de la realeza como el duque de Windsor, Eduardo VIII, el rey de España Alfonso XIII y el rey Alberto I de Bélgica, hasta escritores de fama universal como Aghata Christie. 

Pronto se vio desbordado por tantos huéspedes por lo que la Compañía decidió arrendar otras grandes casas para aumentar la capacidad de alojamiento, entre ellas, la casa del comerciante Luis Marinas Lavaggi, situada en la calle Cólogan (antes calle de la Independencia), dándole el nombre de Hotel Buenavista (que posteriormente se convertiría en el Hospital de la Inmaculada del Puerto de la Cruz), la Casa Zamora (futuro hotel Monopol), y la vivienda familiar de la marquesa de la Candia (futuro hotel Marquesa).

Estos dos últimos los encontramos en nuestro paseo por la calle Quintana.

En la calle Quintana 15, vemos la antiguamente conocida como Casa de Baile, se trataba de una gran casa de dos plantas en las que se repartían 28 habitaciones con balcones de hierro descubiertos y un patio central con una hermosa escalera que conducía a las distintas estancias. La casa perteneció a los franciscanos del Puerto de la Cruz y una vez que pasó al Estado como consecuencia de la desamortización la compró Tomás Zamora Gorrín, alcalde del ayuntamiento portuense, fallecido en 1882, su esposa, Rosa Gramperra y Codina, se la alquiló a la Compañía de Hoteles y Sanatorium del Valle de la Orotava en 1886, para establecer un hotel que pasó a llamarse Casa Zamora, posteriormente  se le dio el nombre de Hotel Monopol, que aún hoy conserva, y sigue ofreciendo a sus huéspedes el encanto de su antiguo estilo colonial.

En 1887 la Compañía de Hoteles y Sanatorium del Valle de la Orotava alquiló la casa vecina al hotel Monopol (calle Quintana 11). Se trata de la antigua propiedad de Bernard Walsh, conocido en la isla como Bernardo Valois, (1663-1727), rico comerciante irlandés establecido en el Puerto de la Cruz, quien mandó construir en 1712 este magnífico edificio como domicilio familiar y oficina de negocios. De sus siete hijos, tres varones fallecieron en edad temprana. Su linaje continuó en el único superviviente varón, su primogénito Nicolás Bernardo Valois (1706-1741), que contrajo matrimonio con Luisa Bethencourt y Castro, perteneciente a una importante familia local de ricos cosecheros, colaborando así en la integración de los Valois en la alta sociedad isleña. Tres de sus hijas se casaron también con ricos comerciantes descendientes de irlandeses afincados en España, la más pequeña: Margarita Teresa Valois (1720-1749), contrajo matrimonio con Juan Cólogan (1710-1771), que continuaría los negocios de su suegro en Tenerife, fundando una importante saga comercial aumentando aún más el patrimonio familiar heredado.

Debido a la gran influencia económica, político y social de la familia cuatro miembros de la misma fueron alcaldes del Puerto de la Cruz. La casa era el escenario perfecto para la celebración de importantes actos sociales, recibiendo ilustres invitados. Varias generaciones de los Cólogan mantuvieron sucesivamente la propiedad de la casa hasta el siglo XX.

Una de sus descendientes, Laura Micaela de Cólogan Franchi y Heredia, quien ostentó el título de Marquesa de Candia, daría el nombre al hotel que se sigue manteniendo en la actualidad: Hotel Marquesa, hotel desde 1887, considerado todo un símbolo de la hospedería histórica del Puerto de la Cruz.

En su interior, muchas cosas mantienen el lustre aristocrático del pasado.

Se conservan las escaleras de madera tallada y el corredor que rodea el patio interior cubierto por un techo acristalado.

Sin saber su historia, en Julio de 1999 elegimos el Hotel Marquesa para pasar unos cuantos días de vacaciones deslumbrados por el encanto de esta gran casona nobiliaria y su magnífica ubicación. Vemos que ahora la parte del antiguo y bonito comedor donde comíamos, decorado con cuarterones de madera tallada y elegante tapicería está cerrado y el nuevo restaurante desentona bastante con el estilo del edificio noble, pero sus antiguos balcones aún se siguen abriendo a la plaza de la Iglesia Nuestra Señora de la Peña de Francia.

La Iglesia Nuestra Señora de la Peña de Francia, fue levantada en el siglo XVII sobre el solar de una ermita anterior, gracias a donaciones de feligreses, especialmente de los ricos comerciantes que hicieron fortuna en Tenerife. El retablo barroco del Sagrado Corazón fue regalado por Bernardo Valois que construyó su casa justo enfrente.

Tanto el Hotel Monopol como el Hotel de la Marquesa merecen una visita a sus bonitos patios centrales con corredores y galerías de madera tallada y profusión de plantas ornamentales, aunque el mobiliario se vea un tanto desvencijado y desentonan algunos detalles. Esperemos que estos magníficos ejemplos de la antigua arquitectura colonial puedan ser pronto mejorados con una decoración acorde sin perder su singularidad.

Cenamos en la Terraza del antiguo Hotel Monopol mientras recordamos las anécdotas de nuestra agradable estancia ¡¡¡el siglo pasado!!! en el hotel Marquesa.

De regreso al hotel, volvemos de nuevo por el paseo de la Avda de Cristóbal Colón, muchos locales intentan animar a los escasos clientes (aún el turismo está bajo los efectos pandémicos intentando recuperarse poco a poco) con alegre iluminación y música en directo en sus terrazas.

Llegamos al Sol Costa Atlantis que destaca totalmente iluminado.

Magnífica entrada trasera del Hotel Sol Costa Atlantis desde la Avda de Cristóbal Colón, a través de la piscina, que invita a quedarse un rato contemplando el colorido entorno mientras suena suave y relajante música .

Mañana será otro magnífico día en Puerto de la Cruz.

Seguiré contando


9 comentarios sobre “1.TENERIFE NORTE. PRIMERA PARTE

  1. What a very detailed report. We have been twice to the island of Tenerife, once to Los Gigantes and then to the Monopol in Puerto de la Cruz, many long years ago. I loved the rugged beauty of the island. My preference is always the smaller traditional hotels but I can still admire the style and facilities of the modern ones. I’m sorry I don’t speak Spanish. I will have a quick look at your Portugal entries. Thanks for your visit to mine.

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