SEGUNDA VISITA A PARÍS: MONTPARNASSE Y MONTMARTRE

Hay tantos lugares en el mundo que no conocemos y estamos deseando visitar que cuando pensamos en un viaje no somos muy propensos a repetir, aunque sin duda hay destinos que aunque volviéramos muchas veces aún nos quedarían cosas por ver y rincones que descubrir. París, como otras muchas ciudades, indudablemente es para repetir, nosotros repetimos pero no solo para seguir conociendo la ciudad sino porque la elegimos como lugar especial para celebrar momentos especiales…..  “siempre nos quedará París”

y seguro que siempre tendremos algo que celebrar  ….

¡Mejor regalo imposible!

Después de un magnífico vuelo aterrizamos en el aeropuerto Charles de Gaulle  y en un transfer llegamos a nuestro hotel en la zona de Montparnasse.

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París está dividida en 20 distritos o “arrondissements”, el barrio o quartier de  Montparnasse forma parte del distrito XIV de París ubicado en la orilla izquierda del río Sena. Su nombre evoca el Monte Parnaso de la Antigua Grecia donde se reunían las musas alrededor del dios Apolo y fue considerado como la patria simbólica de los poetas. Montparnasse acoge artistas e intelectuales bohemios de todo el mundo.

El barrio está bien comunicado, tiene numerosas estaciones de metro y tren, una de las más importantes es la estación Gare Montparnasse, desde aquí visitaremos la ciudad, pero nuestra primera noche es para disfrutar del encanto de Montparnasse paseando.

Desde nuestro hotel vemos iluminada la torre Eiffel.

Anochece en la “ciudad de las luces” …… brillan sus monumentos, resplandecen sus calles y se anima su gente.

El centro de Montparnasse se llena de color en el Boulevard Montparnasse, arteria principal del barrio así como el Boulevar Raspail y la Rue de Rennes, a los pies de la imponente torre Montparnasse

Este enorme edificio, inaugurado en 1973, fue objeto de muchas críticas por desentonar con el paisaje clásico de la zona en la que se alza, actualmente es un bloque de oficinas donde trabajan más de 5.000 empleados repartidos por sus 53 plantas. 

Para una noche especial, el restaurante de la planta 56 de la Torre Montparnasse “ Le Ciel de Paris Restaurant” es muy recomendable, pero sabiendo que el protagonismo aquí lo tienen las vistas nocturnas de la ciudad y la cocina pasa a un segundo plano. Sobre todo teniendo en cuenta los grandes templos gastronómicos que hay en Paris quizás es más práctico disfrutar de la panorámica simplemente tomando una copa en el local al atardecer.

Hay muchas opciones de cenas fantásticas, pero imprescindible es pasear por el animado Boulevard de Montparnasse y sus alrededores.

Vemos icónicos locales del barrio como La Coupole, famosa brasserie fundada en 1927,  durante los locos años veinte cuando Montparnasse albergaba una gran comunidad artística y literaria.  La Coupole se considera un ineludible símbolo de la historia de Montparnasse y mantiene su decorado art decó catalogado como patrimonio histórico.

La Rotonde Montparnasse es una de las míticas cervecerías del barrio Montparnasse, desde 1911 centro de reunión de artistas, sobre todo pintores surrealistas en el periodo entre las dos guerras mundiales.

Además Montparnasse está lleno de lugares para probar un típico crêpe.

Los crepes tiene su origen en la región de la Bretaña francesa, pero son muy populares en todo el país. Están hechos de una masa fina en forma de disco elaborada con harina de trigo, que se sirve como plato principal o postre, por lo que se puede rellenar tanto con ingredientes dulces como salados.

Esta magnífica noche de junio es difícil encontrar sitio en las animadas terrazas de las creperies de Montparnasse:

Aunque son muchos los locales que hay…

La Crêperie de Josselin en 67 rue Montparnasse (Metro 6 Edgar Quinet) es una de las más populares:

Una magnífica cena y un bonito paseo completan nuestra primera tarde-noche de “celebración en Paris”.

Despertamos en el hotel Concorde Montparnasse contentos con la elección de hotel

¡Listos para recorrer París!

Con una extensión de 200 km de vía, el metro es sin duda el medio de transporte público más popular en París. Los billetes se pueden adquirir en las máquinas de venta automática o en las taquillas de las estaciones. Nosotros compramos un pack de 10 billetes sencillos “ticket t+” (precio actual 22,40€). 

París, como otras grandes ciudades, tiene uno de los mayores problemas de seguridad con el robo de carteras, por lo que hay estar siempre pendiente de nuestras pertenencias, sobre todo en los lugares y atracciones más turísticas o zonas con mucha gente como puede ser el metro.  Mientras uno esta distraído intentando descifrar las líneas de metro y el funcionamiento de las máquinas, suele haber acechando “amigos de lo ajeno” así que conviene ser precavidos y tampoco fiarse de “personajes” dispuestos a ayudar más de la cuenta, no hay que aceptar comprar a nadie que ofrezca billetes (suelen ser falsos), incluso si va vestido como empleado ( timo muy comentado en foros). Si no se acaba de estar seguro de cómo funciona la máquina expendedora, es mejor comprarlos en ventanilla.

Nuestro primer destino es la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre  (Sacré Coeur) en el distrito XVIII.

Aunque hoy en día Francia es un país laico, durante muchos siglos fue un país católico. La religión católica dejó su huella en el día a día de los franceses que siguen celebrando las fiestas católicas como días festivos en toda Francia, pero también en la arquitectura con casi 50.000 iglesias dispersas por el territorio francés. Únicamente en París se contabilizan unas 200 iglesias y el Sacré Coeur es uno de los templos católicos más icónicos de la ciudad.

Situado en una colina de 130 metros de altura, Montmartre es uno de los barrios más peculiares de París, coronado por la gran basílica del Sacre Coeur de estilo romano-bizantino que destaca con su color blanco característico de la piedra travertina con que está construida y la gran cúpula central, sostenida por varias columnas, guarda la enorme campana bautizada como Savoyarde, el nombre hace referencia a  los saboyanos habitantes de Saboya  que la donaron a la Basílica del Sacre Coeur, se considera la campana de mayor tamaño de todo el país y una de las mayores de todo el mundo con sus 3 metros de diámetro y 18.835 kilos de peso.

La primera piedra del templó se colocó en 1875 pero su construcción no finalizó hasta 1914, fue consagrada como basílica el 16 de octubre de 1919 tras el fin de la Primera Guerra Mundial.

La basílica del Sacre Coeur, fue diseñada por Paul Abadie, aunque este falleció en 1884 cuando aún no se había terminado.

Las dimensiones de Sacré Coeur hablan por sí solas de la majestuosidad del edificio: 83 metros de longitud, 35 metros de anchura y una torre de 83 metros de altura,  construido con fondos procedentes exclusivamente de una suscripción popular (los nombres de aquellos que aportaron sus donativos están grabados en las piedras con las que se construyó).

En la actualidad sigue siendo uno de los monumentos más visitados de París.

Tras una empinada subida de 222 peldaños desde la plaza Louise Michel (también se puede subir utilizando el funicular), se llega hasta esta magnífica basílica de piedra que sorprende por su arquitectura ecléctica y su blancura resplandeciente.

Desde las escalinatas se puede contemplar una buena panorámica de la ciudad. Pero no hay que distraerse demasiado, en esta zona, como en otras muchas de París es frecuente la presencia de carteristas y especialmente “las timadoras sordomudas”. Aquí las encontramos nosotros en plena actuación: siguen la estrategia de mostrar a la víctima unos papeles con los logotipos de organizaciones benéficas, se fingen sordomudas (así justifican que no pueden contestar a las preguntas que les hagas si pones en duda su autenticidad) y piden, con exagerada gesticulación, dinero o que pongas tus datos para apoyarles y mientras te roban la cartera con gran habilidad. Superamos con éxito la prueba de las “ sordomudas” un grupo de cuatro chicas en esta ocasión…..

No pasan ni diez minutos y otro «peligro» acecha: aparece un “simpático” vendedor de abalorios que muestra unas pulsera de hilos de colores, insiste reiteradamente en que coja los hilos para mostrarme cómo se trenzan para hacer la “pulsera de la amistad”, intenta atarla en mi mano. Como cojas los hilos o te la ate, pedirá que se los pagues……   Otra prueba de “supervivencia” superada.

En la entrada destacan dos estatuas ecuestres en bronce, la de Juana de Arco y la del rey Luis IX, sobre un pórtico frontal de tres arcos.

El interior en forma de cruz griega, destaca el gran mosaico dorado en el ábside, obra de Luc-Oliver Merson, considerado el mosaico más grande de Francia con 478,78 m² fue creado entre 1918 y 1922 y en él se representa al Sagrado Corazón de Jesús rodeado por la Virgen María, Juana de Arco y San Miguel Arcángel.

Al lado de la basílica del Sagrado Corazón, está Saint Pierre de Montmartre, fundada en el siglo III por San Dionisio de París (San Denis) primer obispo de París y patrono de Francia. San Denis, fue martirizado aquí y decapitado, junto con sus dos compañeros Rústico y Eleuterio, durante la persecución cristiana del emperador Aureliano (año 270-275). La leyenda dice que al ser asesinado, el obispo Denis recogió su cabeza cortada y sujetándola con sus manos siguió predicando y caminó 6 Km atravesando Montmartre hasta que encontró a una piadosa mujer, descendiente de la nobleza romana, llamada Casulla a quien le entregó su cabeza y en ese momento cayó desplomado, en el lugar se construyó la Basílica de Saint- Denis en su honor y el barrio que fue creciendo alrededor lleva también su nombre. 

El nombre de Montmartre originariamente “Monte de Marte”, se cristianizó como “Monte del Mártir”, aludiendo al martirio de San Denís. En la Edad Media era una zona de monasterios y durante la Revolución Francesa fue escenario de ataques y sangrientas luchas.

Según la biografía de San Ignacio de Loyola, los siete fundadores de la Compañía de Jesús, pronunciaron sus votos el 15 de agosto de 1534 en Saint Pierre de Montmartre.

Después de la visita a la Basílica del Sacre Coeur y y a la Iglesia de Saint Pierre aún queda mucho por ver en el barrio de Montmartre, también conocido como el «barrio de los pintores». 

Encontramos el Montmartre más bohemio en la Place du Tertre. Se trata de una de las zonas más agradables del barrio, tanto para tomar algo en alguna de sus terrazas como para disfrutar del ambiente y contemplar  las obras de arte de los pintores que llenan la plaza.

De la plaza parten pequeñas y empinadas callejuelas llenas de restaurantes y tiendas de souvenirs. Merece la pena  pasear  por la pintoresca zona ydisfrutar del ambiente.

Seguimos por Rue des Saules

En la rue des Saules, encontramos otro legendario lugar de la vida de Montmartre: el restaurante La Bonne Franquette, que antes se llamaba Aux billards de bois. Muchos pintores y poetas escogían este lugar para comer entre ellos Degas, Renoir, Monet, Cézanne, Sisley, Toulouse-Lautrec… A la sombra de su jardín Vincent Van Gogh pinto, en 1886, su famoso cuadro La Guinguette.

Por la rua des Saules se llega a una zona de viñedos “el viñedo de Montmartre”, cuyo nombre oficial es Vignes du Clos Montmartre. La existencia de viñedos en Montmartre está documentada desde el año 944. Siglos después el lugar se transformó en un terreno baldío, después de la desaparición total de sus vides en 1930, se planeó urbanizar la zona y construir edificios allí, la movilización de los habitantes del distrito consiguió la tierra no fuera edificable y unos cinco años más tarde la zona fue replantada. El acceso del público no está autorizado, salvo en ocasiones excepcionales, como el Festival de los Jardines, que organiza cada otoño desde 1980 el Ayuntamiento de París.

A ambos lados hay dos famosos edificios de Montmartre: el cabaret Lapin Agile y el el museo de Montmartre.

El Au Lapin Agile, en el número 22 de la calle Saules, es considerado cabaret más antiguo de París. En 1875, el propietario encargó al caricaturista André Gill un emblema para el local. Gill pintó en el muro exterior un conejo escapándose de una cazuela y el cabaret empezó a ser conocido con el nombre de lapin à Gill (conejo de Gill), que pronto se convirtió en lapin agile (conejo ágil).

Esta pequeña casa fue el cuartel general de muchos artistas y poetas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX: Verlaine, Renoir, Modigliani, Apollinaire, Picasso…. Más tarde, el lugar recibió celebridades americanas como Charlie Chaplin, Vivien Leigh o Rodolfo Valentino.

En el número 12 de la rue Cortot está el museo de Montmartre, inaugurado en 1960,  ubicado en un grupo de edificios que incluye la Maison du Bel Air ( la casa más antigua de Montmartre construida en el siglo XVII).

El museo recorre la historia del distrito en sus colecciones con la misión de preservar y enriquecer los testimonios artísticos, históricos y etnológicos de Montmartre.

Después de callejear por la colina de Montmartre descendemos

Llegamos a la plaza de Émile Goudeau

Una pequeña plaza, con castaños, bancos y farolas alrededor de la fuente de Wallace. 

Las fuentes Wallace son un tipo de fuente pública, cuyo origen se remonta a 1872 y llevan el nombre del filántropo inglés Richard Wallace quien encargó su diseño a Charles-Auguste Lebourg para proporcionar gratuitamente agua potable a los parisinos muy afectados por la guerra Franco-Prusiana de 1870. La ciudad se encontraba en un estado lamentable, numerosos acueductos fueron destruidos encareciendo el precio del agua y la gente con escasos medios no disponía de ella, originándose graves problemas de higiene. Richard Wallace, decidió mejorar las condiciones de vida de los parisinos, aunque sus colaboraciones fueron numerosas, entre otras financió un hospital y se encargó de repartir víveres en la ciudad asediada por los prusianos, las fuentes fueron las que le dieron la fama. Diseñó varios modelos teniendo en cuenta varias ideas básicas: Debían ser lo suficientemente altas como para ser vistas de lejos, el material utilizado tenía que ser resistente, fácil de trabajar y de mantener. Con un coste económico razonable, para poder colocar todas las que fuera posible por distintos puntos de la ciudad. Eligió un diseño artístico como elemento ornamental, y el color verde oscuro acorde con el mobiliario urbano de la época.  Para que la gente pudiera beber sin dificultad, de la fuente colgaban unos recipientes que fueron retirados en 1952 por razones de higiene.

Actualmente aún se puede encontrar un centenar de fuentes Wallace repartidas por París. Posteriormente se fabricó un modelo similar en el que las cariátides se sustituyeron por columnas, con un tamaño y peso menores para abaratar el coste. De esta versión se fabricaron unas treinta fuentes de las que solo quedan dos en París. Tras trabajos de renovación de las calles, algunas fueron pintadas de colores vivos.

Las Fuentea Wallace también están presentes en otros lugares del mundo como Canadá, Londres o Alemania, en España solo hay en tres lugares: San Sebastián, Ferrol y Barcelona.

 Esta agradable plaza de Émile Goudeau, en las primeras décadas del siglo XX era el punto de encuentro de grandes artistas incluyendo a Paul Gauguin, Juan Gris, Modigliani entre otros como Picasso que vino a vivir aquí en 1904.

Al lado de la plaza, en una casa ubicada en el N° 13 de la calle Ravigan, se encontraba la sociedad de artistas más famosa de Montmartre: le Bateau-Lavoir, considerada la verdadera cuna del cubismo.

En este lugar, Pablo Picasso planteó las bases del cubismo y pintó el primer cuadro cubista, “Les Demoiselles d’Avignon”.

La casa se incendió en 1970 pero actualmente ha sido restaurada recuperando su aspecto original

Seguimos nuestro recorrido….

Llegamos a Place des Abbesses. Delante de la plazaestá la Iglesia Saint-Jean de Montmartre

Este templo  católico  construido en 1896 combinando influencias bizantinas y Art Nouveau, es considerado como uno de los pioneros de la arquitectura del xx en la utilización, de manera innovadora, del hormigón armado para la construcción de iglesias.

En frente está la plaza Abbesses.

La Place des Abbesses es conocida porque en  ella está la entrada a la estación que  data de 1912. En la década de 1930 se conviertió en estación de metro con una original entrada diseñada por Hector Guimard, en hierro forjado y marquesina de vidrio. Es una de las dos únicas entradas estilo Art Nouveau Guimard llamadas Edicules, que aún existen en París, la otra está ubicada en el Port Dauphine, aunque existe una copia en la Place Sainte-Opportune.

 Y muy cerca está Le mur des je t´aime.

¡¡¡ Un momento muy especial en un día muy especial !!!

Seguimos paseando……

En15 rue Lepic, encontramos el “Café des 2 moulins”, famoso por la película de Amélie (nombre original Le fabuleux destin d’Amélie Poulain), comedia romántica francesa de 2001 dirigida por Jean-Pierre Jeunet, obtuvo el premio a «Mejor Película» y «Mejor Director» tanto en los Premios del Cine Europeo como en los Premios César, además de otros premios y nominaciones en las que se destacan 5 nominaciones a los Premios de la Academia, una adaptación musical se estrenó en 2015. Su éxito fue tal, que es considerada una de las películas de lengua francesa más vista en el mundo, por lo que ha llegado a convertirse en una película de culto, incluso para los fans de Amélie hay un recorrido turístico.

El «Cafe des 2 moulins» es el café donde Amélie trabajaba como camarera. La comida no tiene nada de especial, pero el personal es amable y está totalmente acostumbrado a los visitantes que entran solo por un café o una fotografía.

Seguimos el paseo  y llegamos a la parte baja de Montmartre, en las proximidades de la Plaza Pigalle. Es la zona del «barrio rojo» de Montmartre, con numerosos sex-shops y sus eclécticos locales de vida nocturna. Por las noches reinan las luces de neón anunciando clubs nocturnos y algunos cabarets entre los que destaca especialmente el mítico Moulin Rouge, cuyos espectáculos siguen atrayendo a muchos turistas cada noche.

El cabaret Moulin Rouge fue fundado en 1889 por Joseph Oller (1839-1922) y Charles Zidler (1831-1897) al pie de la colina de Montmartre, todavía una zona rural en aquella época. Con una arquitectura poco convencional y una decoración extravagante, que incluía un elefante en el jardín, el Moulin Rouge no podía sino atraer a una sociedad con ganas de diversión. Durante los primeros años del Moulin Rouge se fueron sucediendo noches de fiesta en las que corría el champán y actuaban famosas bailarinas instaurando el estilo conocido como el «cancán francés» con sus spagat o grand écarts (paso de baile que termina con apertura total de piernas en el suelo). El local llegó a disponer de 1.500 localidades. Transformado en club de baile durante la Segunda Guerra Mundial, contó con artistas como Édith Piaf, Yves Montand, Liza  Minnelli, Frank Sinatra entre otros muchos famosos de la época. Actualmente los espectáculos conocidos como revistas, aún atraen a numeroso público que pueden disfrutar también degustando una cena gourmet.

  Desde aquí cogemos el metro para ir al centro, más concretamente al distrito distrito VII.

Aún nos queda mucho París………

4 comentarios sobre “SEGUNDA VISITA A PARÍS: MONTPARNASSE Y MONTMARTRE

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