1.4.4 SAN PETERSBURGO (RUSIA). PETERHOF.

Tras la victoria del zar Pedro I de Rusia sobre el Imperio Sueco en la Gran Guerra del Norte (1700-1721) y conseguir una salida al Mar Báltico reconquistando los territorios del delta del Neva y de las orillas del Golfo de Finlandia, fundó San Petersburgo, la nueva capital de su imperio en 1703 y posteriormente inició la construcción de Peterhof.

El complejo palaciego de Peterhof es la mayor residencia costera de los emperadores rusos y el sueño de Pedro I el Grande.

En la orilla meridional del Golfo de Finlandia en un lugar conocido como “Popova Manor”, frente a la isla de Kronstadt a occidente y a unos 40 Km de la ciudad de San Petersburgo a oriente, el zar Pedro I el Grande, ordenó la construcción en lo alto de una colina de un edificio de piedra conocido como “Upper Chambers” o “ Cámaras Altas”,  o “casa alta”.

Como parte de su plan de occidentalización y modernización de Rusia, en 1714, el zar ordenó la construcción, frente al mar, del palacio Monplaisir (en francés: ”mi placer” «mi deleite»), según sus propios bocetos en los que diseñó el exterior y el interior del palacio, siguiendo las tendencias de la arquitectura del Barroco en los Países Bajos del Norte (Barroco holandés) que tanto admiraba.

Posteriormente, amplió el espacio para incluir extensos jardines tierra adentro, siguiendo el modelo del Palacio de Versalles.

En 1716, el zar viajó al extranjero y compró muchos árboles y flores para sus Jardines sobre todo tilos en Ámsterdam,  frutales de Suecia, hayas de Rostov, también se trajeron olmos y arces de Moscú, cedros de Siberia….. En Roma se hicieron algunas estatuas para la decoración de las fuentes.

El palacio de Pedro I se convirtió en el palacio de Peterhof o el “Versalles ruso”, una de las residencias reales de verano más lujosas y un símbolo de la conquista rusa del acceso al mar Báltico.

Toda la zona se empezó a conocer como “Peterhof” término derivado del alemán cuyo significado fue «la corte de Pedro».  Hoy es la ciudad de Peterhof y sigue siendo famosa por el magnífico conjunto de palacios y parques que el emperador Pedro I ideó.

Durante sus viajes por Europa, el zar fue inspirándose para nuevas construcciones, así comprobó que en el siglo XVIII estaba muy extendido, entre los europeos adinerados, la moda de construir pabellones especiales llamados «Ermitas» o «lugares de reuniones íntimas».  Eran edificios de dos plantas: en la planta baja estaban las cocinas y los sirvientes, estos preparaban los manjares que eran entregados por un “mecanismo de elevación” a la planta superior donde el círculo de amigos del anfitrión de la casa se reunían. 

El primer Hermitage ruso se construyó entre 1721 y 1725, junto al mar de Peterhof y sirvió como prototipo de todas las «ermitas» rusas construidas más tarde.

El pabellón del Hermitage de Peterhof incluso estaba rodeado por un foso con un puente levadizo.

Cada uno de los palacetes que se fueron levantando se le acompañaba del diseño de una espectacular fuente, el pabellón del Hermitage se vinculó a “la fuente de los leones” con forma de antiguo templo griego.

A demás a principios de 1720, Pedro I diseñó otro espacio que comenzó con la excavación de dos magníficos estanques, uno rectangular y otro en forma de media luna, que se llenaron con carpas y luciopercas para el abastecimiento de la cocina real. Poco después ordenó la construcción de otro palacete entre los estanques. La inspiración de Pedro fue el pabellón de caza real en Marly Le Roi, en las afueras de París. Luis XIV había encargado su construcción como una alternativa privada y tranquila al bullicioso Versalles. Pedro conoció Marly Le Roi durante su visita a Francia en 1717 y decidió construir otro edificio similar en los terrenos de Peterhof, le dió el nombre de palacio «Marly» y fue destinado a residencia de huéspedes nobles y miembros de la familia imperial.

El arquitecto Johann Braunstein imaginó originalmente un edificio de una sola planta, pero el zar ordenó la adición de un segundo piso, completado en 1723. El resultado fue una elegante mansión barroca simple y cuadrada, rodeada de agua a la que se accede por tres pasarelas.  En frente se construyó la “cascada de la montaña dorada”. 

El zar pudo disfrutar poco tiempo de estos magníficos espacios pues murió dos años después,  a los 52 años (el pabellón Hermitage no llego a verlo totalmente acabado).

Después de la muerte del zar (1725), Monplaisir se convirtió en una especie de museo dedicado a su persona. Actualmente alberga la primera colección en Rusia de pinturas de artistas europeos de los siglos XVII-XVIII (las pinturas forman parte de la propia colección adquirida por el zar).

También Marly, se dedicó a museo, con los efectos personales de Pedro I, incluido su guardarropa, obsequios oficiales y varios muebles y obras de arte. Los interiores de los palacios se mantienen lo más parecido posible a como estaban en tiempos del zar Pedro I.

El Palacio Marly sigue siendo un elegante edificio cuya belleza es acentuada por los reflejos en las tranquilas aguas de los estanques.

Durante el reinado de la emperatriz Isabel I (1709-1762), hija de Pedro I, se restauraron los edificios y se construyeron otros adicionales, sobre todo amplió el pequeño edificio de dos pisos de Upland Chambers que en tiempos de Pedro I era dedicado a recepciones y fiesta, a partir de entonces se convirtió en el Gran Palacio, residencia real. A demás levantó la Iglesia de la Corte (Iglesia Real) ocupando el edificio oriental del Gran Palacio (Church Wing).

Hasta bien entrado el siglo XIX, por orden de los sucesivos miembros de la casa imperial, se fueron ampliando y embelleciendo los pabellones y jardines, engrandeciendo las fuentes originales, añadiendo otras nuevas……..

También se construyó, contiguo al Palacio de Monplaisir, el Pabellón de Catalina, de una sola planta, para la futura Catalina II, entonces esposa del heredero al trono Pedro III (nieto del zar Pedro I el Grande). Después de convertirse en emperatriz (tras destronar a su marido), y ser nombrada Catalina II la Grande, continuó ampliando y embelleciendo Peterhof aunque prefirió otra residencia (Tsarskoye Selo), además construyó una carretera entre San Petersburgo y Peterhof.

Nicolás I de Rusia y su familia pasaban casi todos los veranos en Peterhof y acometió  una importante renovación de la residencia entre las décadas de 1830 y 1840, además añadió un parque de estilo inglés al lado al que llamó Alexandria Park, en honor a su esposa la emperatriz Alexandra y un pequeño palacio “Cottage de Alejandría”.

En 1846, se procede a una mayor ampliación con motivo del matrimonio de la hija del emperador Nicolás I Olga Nikolaevna con el príncipe Carlos de Württemberg.

Alejandro II y su familia pudieron viajar a la residencia de verano en tren pues la primera vía férrea entre San Petersburgo y Peterhof se terminó en julio de 1857. 

El último emperador ruso Nicolás II y su familia también se quedaron con frecuencia en Peterhof que ya se había convertido en un pequeño pueblo suburbano en ese momento. La primera cancha de tenis, los primeros carriles para bicicletas, el Yacht Club y la primera central eléctrica aparecieron en Peterhof en aquel entonces.

Hasta la Revolución de Octubre (Octubre rojo) de 1917, esta maravilla de complejo Peterhof fue la residencia de verano de los zares, con la desaparición de estos, se transformó en Museo en 1918.

En 1941 Peterhof fue ocupado por las tropas nazis. Las fuerzas del Ejército alemán espoliaron y dañaron considerablemente Peterhof, pero además los propios rusos, bajo las ordenes de Stalin en 1944 bombardearon sin piedad el palacio dejándolo pasto de las llamas en su afán por eliminar a los alemanes invasores.

El Gran Palacio y sus jardines, enriquecidos a lo largo de siglos fueron destruidos en pocos días.

Las obras de restauración comenzaron después de la Segunda Guerra Mundial y fueron necesarios muchos años hasta volver a lucir como en la época imperial, incluso aún siguen recuperándose algunos espacios. Este esfuerzo ha sido premiado en 1990 con su inclusión como Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO.

Actualmente, el impresionante complejo palaciego de Peterhof, espectacularmente reconstruido, es una visita obligada en todo viaje a San Petersburgo.

El Gran Palacio, convertido en el epicentro del fabuloso recinto de Peterhoff, une el Jardín Superior y el Parque Inferior en un único y espectacular conjunto artístico. Ambos destacan por la gran cantidad de fuentes y juegos de agua que contienen, formando el complejo de fuentes más grande del mundo, incluso su sofisticado sistema de abastecimiento de agua que funciona por gravedad natural, creado por el ingeniero ruso Vasily Tuvolkov en la época de Pedro el Grande, ha permanecido operativo desde entonces.

El Jardín Superior (Upper Garden) situado en la terraza frente a la fachada sur del Gran Palacio, fue diseñado también por Pedro I, siguiendo el enfoque práctico característico de su personalidad, como huerto para cultivar verduras, hortalizas, frutas y plantas aromáticas para el abastecimiento de la casa.

Con una superficie de 15 hectáreas, adquirió su aspecto de jardín lúdico y decorativo solo en la segunda mitad del siglo XVIII. Se colocaron pabellones, enrejados y esculturas doradas en el parterre y se dispusieron fuentes en los estanques. El grupo escultórico barroco más relevante es «Neptuno», colocado en la piscina central, fue fabricado en Alemania en la década de 1650 y adquirida por el zar Pablo I, biznieto de Pedro el Grande, para la decoración de los jardines de Peterhoff. Algunas otras estatuas que decoran el jardín superior son la figura de bronce de Apolo Belvedere, las siluetas de mármol de Vertumn, el dios de los jardines, Pomona, la diosa de la fertilidad, Zephyr, el dios del viento cálido y Flora, la diosa de la primavera. 

Desde la terraza de la fachada norte del Gran Palacio parte la “Gran Cascada(Bolshoi Kaskad) que entre deslumbrantes estatuas doradas y chorros de fuentes, fluye hacia el “Canal del Mar” (Morskoi Kanal) excavado en 1714 para conectar la zona de la Gran Cascada con el mar en el Golfo de Finlandia.

El “Canal del Mar” divide al Parque Inferior en dos partes: «occidental» y «oriental».

El parque inferior con una superficie de 102,5 hectáreas, está diseñado como un parque regular francés con una disposición simétrica de callejones, decorado con más de 150 fuentes, numerosas estatuas, canales, jardines, pabellones, invernaderos y pajareras.

Podría llevar varios de días explorar con calma todos los rincones de los jardines y visitar los diferentes museos en los que se han convertido los distintos palacios del recinto.

La superficie total ocupada por los palacios, parques y jardines del conjunto es de 414,2 hectáreas (4.14 km²).

Llegamos a Peterhof…….

El primer edificio que encontramos es el Palacio Benois

A mediados del siglo XIX, se construyeron los edificios de las “damas de honor” (antiguo pabellón Freilinski) cerca del palacio imperial de verano según el proyecto del arquitecto Nikolai Leontyevich Benois, nombrado por el emperador Nicolás I arquitecto principal de Peterhof.

Nicolai fue el antepasado de la dinastía artística Benois que incluye una estirpe de talentosos arquitectos, artistas, escultores, compositores y pintores cuyas obras hoy se muestran en el edificio convertido en museo.

Continuamos hacia el recinto principal de Perterhof.

Aparece ante nosotros la impresionante Iglesia Real de la emperatriz Isabel.

La Iglesia Real, consagrada el 10 de septiembre de 1751, está coronado con cinco espectaculares cúpulas doradas y tiene una decoración interior inusualmente suntuosa y colorista, sorprendente para la arquitectura tradicional de la iglesia rusa.

El templo de la corte fue testigo de las celebraciones familiares de la dinastía Romanov. Allí, no solo se casaron y bautizaron a los recién nacidos de la familia, sino que también celebraron los días de las fiestas estatales y religiosas más importantes

A la derecha está el acceso de entrada al gran recinto palaciego

Las taquillas y los tornos de entrada.

PRECIOS DE ENTRADAS:

  • JARDINES INFERIORES: 900 Rublos desde finales de abril a mediados de octubre (El resto del año como las fuentes se encuentran apagadas el acceso es gratis).
  • JARDINESSUPERIORES: gratis.
  • GRAN PALACIO: 1200 Rublos (unos 17 €).Solo se pueden comprar on line de octubre a abril y con el código se pasa por el torno sin ir a taquilla. De mayo a septiembre hay que pasar por las taquillas y hacer cola para comprar las entradas (habitualmente largas colas). El Gran Palacio cierra los lunes.
  • Menores de 16 años gratis, estudiantes y discapacitados reciben un descuento si presentan acreditación. Estas entradas solo se pueden conseguir en taquilla (no disponibles on line) por lo que hay que hacer cola.
  • El resto de palacetes convertidos en museos, tienen precios que pueden llegar a los 500 rublos. Las entradas adquiridas on line para estos museos y pabellones hay que canjearlos posteriormente en las taquillas, pero no suele haber cola porque es mucho menor el número de gente que los visita.
  • También hay audio guía disponible en inglés para el Gran Palacio de Peterhof por 500 rublos y para el resto de pabellones y museos por un precio de 200 rublos cada una.

Nosotros tenemos las entradas a los jardines incluidas en el tour turístico contratado en “excursionesparacruceros” y pasamos directamente por el torno sin colas.

Nada más atravesar los tornos de entrada nos encontraremos a las puertas del Gran Palacio, el edificio más imponente del complejo.

La Iglesia real:

Vistas desde la terraza:

Bajando la escalinata de la Gran Cascada

En la gran cascada además de las espectaculares fuentes hay unas grutas, hoy en día  también dedicadas a museo que se visita pagando una tarifa extra.

Delante de las grutas de la Gran Cascada está la “Basket Fountain”, es la fuente más grande de la Gran Cascada.  La fuente cesta o fuente anular, en su forma original fue terminada en 1723. Consistía en un anillo de unos seis metros de diámetro, con un potente surtidor rodeado por dos anillos de ocho surtidores verticales, uno alto y otro bajo, de este último salen chorros inclinados, entrelazándose como las varillas de un cesto calado (de ahí el nombre de la fuente).

Destruida durante la ocupación nazi de 1941-44, fue restaurada en 1947.

La fuente más emblemática de la Gran Cascada es la “Fuente de Sansón”, se instaló para conmemorar el 25 aniversario de la Batalla de Poltava, batalla decisiva de la Guerra del Norte, que tuvo lugar el 27 de junio de 1709, el día de San Sampsonius el Peregrino, considerado el santo patrón del ejército ruso.

El diseño de la fuente tiene un origen alegórico. Durante su vida, Pedro I fue comparado con Sansón, el héroe bíblico, cuya primera hazaña, descrita en el capítulo 14 del Libro de los Jueces, fue derrotar a un león enfurecido. El león de la fuente, como parte del escudo de armas sueco, simbolizaba Suecia y su rey Carlos XII, Sansón es el héroe vencedor (Pedro I el Grande), de la boca del león, sale una poderosa columna de agua con una altura de 20 metros que simboliza el rugido que no amedrenta al héroe. La composición escultórica se sostiene sobre una roca de tres metros, ocho delfines se disponen alrededor vertiendo también sus chorros al estanque. Un nuevo Sansón fue instalado después de la guerra en 1947.

En la parte inferior de la Gran Cascada destacan las «columnatas de Voronikhin»  que cierran los parterres frente al Gran Palacio en el lado norte, y marcan la entrada al canal del Mar.

En tiempos del zar Pedro I, en este lugar había unas galerías que albergaban un instrumento musical formado por campanas de cristal que se ponía en movimiento por el agua. A principios del siglo XIX, fueron demolidas y en su lugar se construyeron las columnatas de granito y piedra, a la entrada de las nuevas galerías se colocaron figuras de leones talladas en granito y se les dio el nombre de las «columnatas de Voronikhin» , en honor a su creador, el arquitecto Andrey Nikoforovich Voronikhin. Medio siglo después, las columnatas fueron revestidas con mármol dándoles un aspecto aún más monumental.

 Vamos hacia el invernadero real (Orangerie) del parque inferior, actualmente convertido en bar-restaurante.

Frente a la fachada sur del edificio de la Orangerie, hay un pequeño jardín, donde se cultivaban árboles frutales, hortalizas y flores y en su centro un estanque decorado con una imponente figura que el arquitecto T. Usov diseñó en 1726 según la idea del zar Pedro I fallecido poco antes.

«Tritón», dios griego del mar, señor de las olas, hijo de Poseidón, lucha con un monstruo marino de cuyas fauces brota un chorro de agua de ocho metros, rodeado por tortugas que se alejan aterrorizadas de los enemigos que pelean arrojando chorros  de agua por sus bocas. 

El conjunto escultórico representa una alegoría del triunfo de Rusia en la lucha por el Mar Báltico. Tritón personifica a la joven armada rusa, que infligió una derrota decisiva a la escuadra sueca en el cabo de Gangut, el 27 de julio de 1714. La flota de Carlos XII, está implícita como el monstruo marino. Las cuatro tortugas que se dispersan asustadas en diferentes direcciones recuerdan a los aliados del rey sueco. 

La fuente del Orangery Garden, destruida durante la ocupación alemana de Peterhof.  Fue reproducida en bronce en 1956, siguiendo dibujos conservados del siglo XVIII.

Cerca de la Orangerie encontramos los juegos de agua disimulados», destinados a sorprender al visitante con una ducha inesperada.

La fuente «Abeto» con truco, es un grupo de tres pequeños árboles de metal que echan chorros. La fuente original fue construida en 1784, destruida durante la guerra, el complejo de fuentes «Fir Tree» fue restaurado en 1958 por el maestro  de fuentes A. Smirnov.

Pueden confundirse inicialmente con abetos normales, pero al acercarse a ellos (aunque en nuestra visita estaban vallados), los finos chorros de agua brotan de sus ramas, revelando su objetivo original como broma y diversión.

Otro conjunto “sorpresa” creado en 1735 y restaurado en 1953, incluye un árbol central y cinco tulipanes de “chorro” con dos bancos de madera que esconden surtidores que inesperadamente arrojan agua empapando a los visitantes que pasan.

Las fuentes-truco de Peterhof son ejemplos únicos en funcionamiento de la moda de los jardines reales europeos en los siglos XVII-XVIII. Hay unas cuantas al gusto del zar Pedro I en el parque inferior de Peterhof. Otros zares posteriores también siguieron dicha moda conservando los de Pedro I y creando alguna más.

Incluso en la Gruta de la Gran Cascada al pie del Gran Palacio, se instalaron fuentes- sorpresa: en el centro se situó una mesa con vasos de bebidas y cuencos con frutas, cuando el invitado extendía su mano hacia la mesa, se disparan chorros de agua, empapando a los reunidos alrededor. A la salida de la gruta, a los invitados les esperaban otra sorpresa: una densa cortina de agua bloqueaba el camino. Tales bromas eran comunes en el siglo XVIII.

Otro muy llamativo es el tranquilo cenador “paraguas” que invita a sentarse bajo su techo.

En el lado sur, en los rincones del jardín de Monplaisir, están las más antiguas de las fuentes-truco que han llegado hasta nuestros días, son «los Bancos” fuente Divanchiki(bancos pequeños), creados a partir de dibujos de N. Michetti, corregidos personalmente por Pedro I y «probados con agua» en 1723.

Los invitados que salían del palacio «Monplaisir», caminaban por caminos interiores y tenían que pisar pequeñas piedras esparcidas que escondían surtidores frente a tentadores bancos que invitaban al caminante a detenerse para contemplar el bello jardín, entonces los chorros de agua disparados empapaban a las damas con magníficos vestidos de seda y a los caballeros con sus jubones de terciopelo. Parece que el zar se divertía observando estas escenas.

En el callejón Monplaisir del Parque Inferior, no lejos de las fuentes romanas, estaba  «la Ruta del Agua”  ideado también por Pedro I, su inauguración tuvo lugar en 1721. Según el plan del zar, la parte principal del callejón sería repentinamente cubierta por un arco de agua y todos los que pasaban caminando terminarían mojados, de la cabeza a los pies. 

Si en el siglo XVIII era obligatorio el efecto sorpresa de los «trucos del agua», en la actualidad, esta fuente-truco se enciende según el horario de verano tres veces al día, solo  durante un minuto: a las 13:00, 14:00 y 15:00 horas, nada de sorpresa, salvo para algún despistado .

 Perfectamente secos y sin ningún “susto” llegamos a las fuentes romanas…

Las fuentes romanas, llamadas así por ser copia de dos fuentes instaladas en Roma, en la plaza frente a la Basílica de San Pedro, tienen una altura de más de 10 metros y sus orígenes se remontan a 1739.

Muy cerca está otra fabulosa fuente.

En la década de 1730, tres dragones alados custodiaban la entrada a la gruta superior y era conocida como “montaña de los dragones”, a mediados del siglo XVIII, se pintó  con cuadrados blancos y negros en forma de tablero de ajedrez y se cambió el nombre por “fuente del ajedrez”.

A ambos lados de la cascada están las soberbias figuras de mármol de diez dioses antiguos instaladas en altos pedestales de piedra. Fueron hechas en la época de Pedro I por maestros italianos. Al igual que otras muchas estatuas del Parque Inferior, representan las victorias navales, los éxitos del zar y la prosperidad del estado ruso.

En 1941, al comienzo de la Guerra, todas las estatuas de mármol fueron removidas de sus pedestales y enterradas en el suelo. En 1953, la cascada destruida fue rediseñada según los dibujos de finales del siglo XVIII. Las estatuas de mármol, recuperadas de sus refugios, fueron colocadas de nuevo.

Continuamos …..

Después de este magnífico recorrido, nos despedimos del espectacular recinto palaciego de Peterhof.

En el autocar turístico de “excursionesparacruceros” vamos al restaurante incluido en la excursión.

Además del restaurante, tiene otras dependencias….

Aún nos queda mucho que ver en San Petersburgo……

6 comentarios sobre “1.4.4 SAN PETERSBURGO (RUSIA). PETERHOF.

    1. Según informaciones consultadas, cada año 4,5 millones de personas visitan Peterhof y disfrutan de este impresionante recinto, ojalá que así siga siendo por muchos años y, nunca jamás se vuelva a destruir por la locura de la guerra ninguna otra de las espectaculares obras del mundo. Saludos

      Le gusta a 1 persona

  1. Rusia tiene lugares preciosos como San Petersburgo, ciudad del dictador que gobierna este país, que masacra a los ucranianos y pone en vilo al mundo día a día, tampoco tengo buena opinión de EEUU y la OTAN para nada, estos también tienen lo suyo, ojalá muy pronto, ojalá en un futuro se pueda volver a esta preciosa ciudad que es San Petersburgo.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Ojalá que todos los gobernante tuvieran presente la tragedia que conlleva la guerra, sintiéndola tan cerca como si fuera en su propia familia , no en las familias de otros. Bastante difícil es la vida con dificultades económicas, preocupaciones de toda índole, problemas de salud, canceres,… como para que al «pirao» de turno se le ocurra
      empezar una guerra. Bueno Oscar que todo esto es terrible y deprimente, a veces por salud mental hay que refugiarse en recordar lo bueno y lo bonito que es el mundo, con mi blog de viajes quiero contribuir a mostrarlo. Gracias por leer mi blog. Saludos

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s