1.4.4 SAN PETERSBURGO (RUSIA). PRIMERA PARTE

Después de las escalas en Estocolmo y en Tallín, la siguiente ciudad que visitamos en este crucero (iniciado en Copenhague) es San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de la Federación Rusa tras Moscú.

El origen de San Petersburgo se sitúa en una época no muy lejana (1703), en una zona pantanosa del delta de la desembocadura del rio Neva, en el noroeste de Rusia, donde se ubicaba un bastión milita sueco que desde el siglo XIII cumplía su misión en una guerra fronteriza intermitente entre Rusia y Suecia. Este territorio fue muy codiciado y motivo de luchas entre ambos países durante siglos por estar situado en una importante zona estratégica a nivel comercial, frente al Golfo de Finlandia en el Mar Báltico.

El zar Pedro I de Rusia (1672-1725) de la legendaria dinastía de los Romanov, apodado el Grande, en el año 1700 emprendió la llamada “Guerra del Norte”, que finalizó en 1721, para restituir a Rusia la salida al Báltico.

Cuando los rusos conquistaron la zona en 1703, el Zar Pedro I inmediatamente decidió fundar allí una gran ciudad portuaria que permitiera abrir Rusia a Europa, pero puesto que aún no había finalizado la guerra contra Suecia, la primera construcción que hicieron fue una ciudadela defensiva en la isla Záyachi (“isla de los conejos”) en la costa norte de la isla del rio Neva, cuya construcción finalizó el 27 de mayo de 1703, fecha que se considera el momento de la fundación de la ciudad.

El 29 de junio, el día de San Pedro y San Pablo, se consagró la iglesia construida dentro de la ciudadela defensiva y esta recibió el nombre de los apóstoles cuya festividad se celebraba: Fortaleza de San Pedro y San Pablo.

Esta imponente fortaleza junto con otras fortalezas costeras que también se fueron construyendo, aseguraban el dominio ruso en la zona.

Más tarde el pantano se fue drenado y la ciudad se extendió hacia el exterior de la fortaleza.

Sobre lo que alguna vez fue un fangoso pantano donde solo vivían los conejos, comenzaron a erigirse edificios y palacios que aún hoy asombran al mundo.

A la llamada de Pedro el Grande acudieron los mejores ingenieros, arquitectos, escultores y artesanos, alemanes, suizos, franceses e italianos que siguieron los modelos que por aquel entonces marcaban tendencias en Ámsterdam y Venecia. En 1712 el zar instaló a la corte imperial en la nueva ciudad, desplazando el centro de poder de Moscú a San Petersburgo que se erigió en capital del país, esto atrajo mayores recursos económicos y propició la llegada de una gran cantidad de ciudadanos de Rusia y de otros países de Europa.

Se construyeron canales y puentes, avenidas y parques que se adornaron con monumentos conmemorativos de victorias militares, además de palacios y templos, que por la tolerancia religiosa que Pedro el Grande impuso, incluían desde  mezquitas a iglesias católicas. En los alrededores de la ciudad se levantaron también suntuosos palacios imperiales de verano, como el de Peterhof. Todo ello para conseguir la ciudad soñada de Pedro el Grande, cuyo deseo era situar a la joven metrópolis a la altura de las más destacadas ciudades del mundo, objetivo que continuaron sus sucesores (especialmente su nieta política Catalina II la Grande), que siguieron contratando a los más importantes técnicos europeos de la época para embellecer la ciudad hasta límites inimaginables. San Petersburgo resplandeció con numerosos edificios notables, teatros, escuelas, una Universidad y la Academia de Bellas Artes, se convirtió en la primera urbe moderna de Rusia y mantuvo el estatus de capital durante dos siglos.

En 1918, tras la Revolución Rusa, San Petersburgo dejó de ser la capital que volvió a ubicarse en Moscú.

El nombre de la ciudad también cambio a lo largo de su historia. A pesar de la coincidencia, el nombre inicial no se debe a su fundador el zar Pedro I, sino al Apóstol San Pedro que designaba a la fortaleza considerada origen de la ciudad y patrono de la misma, por lo que en principio se designó como Sankt-Pieterburch, derivado del nombre neerlandés Sint Pietersburg, después fue cambiado a Sankt-Peterburg (lengua alemana).

Durante el siglo XX por razones políticas se renombró varias veces.

Entre 1914 y 1924 pasó a llamarse Petrogrado, “la ciudad de Pedro”, coincidiendo con la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial en un contexto de gran patriotismo y ambiente anti alemán, el zar Nicolás II el 31 de agosto de 1914, oficializó en cambio de nombre, esta vez sí parece que el nombre fue en honor a Pedro el Grande, el primer monarca en adoptar el título de zar de todas las Rusias, que tuvo un reinado marcado por la expansión y modernización de Rusia.

Más tarde, en 1924 tras la victoria bolchevique, pasó a llamarse Leningrado (1924-91) en honor al líder de todas las revueltas sociales del movimiento bolchevique, Vladimir Lenin.

En el año 1991, después de la disolución de la Unión Soviética, recuperó su nombre histórico ya que más del 50% de los ciudadanos decidió por la vía democrática restituir el nombre original de la ciudad, San Petersburgo.

Tras la revolución rusa que derrocó el régimen zarista en 1917, Moscú volvió a ser la capital y San Petersburgo inicio un periodo de decadencia, donde se impusieron las construcciones en serie de hormigón gris, paredes lisas y pequeñas ventanas, modelos de la austeridad soviética. El comunismo impuso los edificios iguales, las “kommunalkas” surgieron en 1918 a raíz de la abolición de la propiedad privada de la vivienda, proliferando esta modalidad de apartamentos comunitario, sin extravíos individualistas ni lucimientos vanos prohibidos por el régimen. 

Al terminar el régimen soviético, tras un intenso periodo de reconstrucción y restauración, la ciudad fue recobrado mucho del esplendor y de la gloria de antaño.

San Petersburgo es en el siglo XXI, una ciudad vibrante y dinámica que a pesar de su corta historia de poco más de tres siglos, ofrece un vastísimo legado artístico. Con sus más de 5 millones de habitantes es la cuarta ciudad de Europa y la más visitada de Rusia.

Aunque las revoluciones y las guerras pulverizaron gran parte de la antigua riqueza de San Petersburgo y se mantienen los sobrios edificios comunistas, la ciudad conserva la brillante aureola de gran capital imperial. El Centro Histórico de San Petersburgo y los “conjuntos monumentales anexos ubicados en las cercanías, fueron incluidos en el Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1990.

Y hacia esta espléndida ciudad navegamos desde Tallin, el 16 de julio, durante una espectacular noche llena de color.

Estamos en la fase terminal del periodo de las Noches Blancas” que tiene lugar desde finales de mayo hasta julio. Se trata de un fenómeno atmosférico típico de las regiones cercanas al Círculo Polar Ártico, durante el cual el sol no llegar a ponerse nunca de forma completa y el cielo sigue iluminado durante toda la noche con una luz parecida a la del atardecer (sol de medianoche).

San Petersburgo, se encuentra situada en el paralelo 60º norte, al igual que Oslo y Helsinki, lo que permite disfrutar de este fenómeno. Esto hace que la mejor época para visitar San Petersburgo es desde mayo a julio, cuando los días disponen de su máximo de luz y las noches prolongan la difusa claridad del crepúsculo. Los museos, restaurantes y tiendas amplían sus horarios, y la ciudad se llena de vida con multitud de actividades, festivales y conciertos.

El día más largo del año es el 22 de julio, dura 18 horas 50 minutos y el más corto es el 22 de diciembre, dura solamente 5 horas y 50 minutos.

La diferencia horaria entre España y Rusia en verano es de 2 horas: cuando en Madrid son las 10h, en Moscú y en San Petersburgo (que se encuentran en el mismo huso horario) es mediodía.  

Según nos aproximamos al puerto nos vamos cruzando con otros cruceros…  Llegaremos sobre las 7:00h         

Cuando preparamos nuestra visita a San Petersburgo comprobamos que, nosotros como españoles, para entrar en territorio ruso nos hace falta tener el pasaporte actualizado (con una vigencia mínima de 6 meses) y un visado. Turistas de países como Argentina, Brasil, Guatemala, Colombia, Cuba, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay, Chile y Ecuador sólo necesitan un pasaporte en vigor para estancias inferiores a 90 días en Rusia. Se puede comprobar la documentación necesaria para cada viajero, según su nacionalidad, contactando con la embajada rusa de cada país o bien buscar la información en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Salvo  las excepciones anteriores, para llegar a San Petersburgo ( o a otra ciudad rusa) en avión o por vía terrestre (tren, autobús o coche) se necesitará obtener previamente un visado personal, sin embargo, los pasajeros de cruceros que llegan a los puertos rusos (San Petersburgo, Anadyr, Arkhangelsk, Kaliningrado, Korsakov, Novorossiysk, Murmansk, Sebastopol, Sochi, Vladivostok, Vyborg y Zarubino) pueden visitar la ciudad por un periodo de hasta 72 horas sin necesidad de visado propio pero acogiéndose a un visado turístico grupal o colectivo, este se consigue contratando un tour guiado con licencia por parte de las autoridades rusas.

Este tour guiado puede ser alguno de los que ofrece la propia compañía naviera (normalmente las excursiones de los cruceros son bastante caras) o bien contratar alguna de las muchas compañías de excusiones autorizadas que existen.

Si se opta a ir sin el visado turístico personal, desde el momento del desembarco por la mañana (normalmente sobre las 8) hasta el momento de regreso (sobre las 17-18 horas de la tarde), siempre hay que estar con el tour contratado (visado turístico grupal), seguir el horario establecido y nunca habrá oportunidad de visitar la ciudad por libre. Si la estancia es de dos días siempre habrá que pasar la noche en el barco y solo se podrá bajar de él con el correspondiente tour contratado.

En caso de preferir hacer visitas libres se necesitará el visado turístico individual que permite visitar el país durante 30 días. Se puede solicitar en el Departamento Consular del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia. En el caso de España, este trámite se realiza en las centrales de visados rusos (en Madrid en la Calle Príncipe de Vergara 126 o en Barcelona, la Avenida Roma 67 o Avenida Pearson, 34).

La documentación necesaria es la siguiente:

-Formulario de solicitud: Se puede descargar en la web https://centraldevisadosrusos.com/ que son los encargados de la gestión en España. Hay que rellenarlo en mayúsculas y estar firmado por el solicitante.

-Dos fotografías tipo carnet.

-Pasaporte con una validez mínima de 6 meses y dos páginas en blanco contiguas.

-Seguro de asistencia en viaje que cubra el total de la estancia en Rusia. Solo son válidas. las pólizas de compañías aseguradoras que autoriza el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa tales como AXA, Mapfre Adeslas y Sanitas, entre otras (se puede consultar en la página del Ministerio de Asuntos Exteriores las aseguradoras adecuadas).

 -“Visa support” o “carta de invitación”, documento que justifica que un hotel o agencia turística “responde” por el visitante. El voucher o comprobante de una reserva para disfrutar en Rusia es suficiente (normalmente tiene un precio aparte de la reserva propiamente dicha).

Una vez se tiene toda esta documentación, hay que llevarla o enviarla a la oficina de la central de visados rusos anteriormente citadas. El visado tiene un precio de 58 €/persona (pero incluyendo el resto de gastos de tramitación, el total suele ser alrededor de 100 €/persona) y el trámite suele tardar unos 10 días hábiles desde que se solicita (pero hay que tener en cuenta el tiempo que se tarda en conseguir la documentación previa, sobre todo el “Visa support”).

En nuestro caso, nos decidimos por contratar un tour colectivo con una empresa externa: “excursionesparacruceros.com”

El inconveniente de “excursionesparacruceros” (supongo que igual que en otras compañías de este tipo) es la incertidumbre que ocasiona la condición de que si no se consigue un grupo mínimo de personas puede cancelarse. Así que para evitar esta preocupación, dentro de los preparativos del viaje, que empezamos como siempre con mucha ilusión meses antes, también estuvo intentar hacer el grupo necesario…. Y uno a uno, gracias a “infocruceros” y demás vías de interrelación entre cruceristas, conseguí el número necesario para asegurarnos la excursión.

20 días antes de la fecha de llegada se cierra el grupo y según las pre-reservas se establece el precio por tramos. Según la empresa, en la fecha establecida había 20 pre-reservas (suficientes para realizar la excursión) y el precio que nos corresponde por “el tramo de 20 personas” es:

Excursión + comida: 84€ por adulto (éramos muchos más de 20 en el grupo pero si no se hace la pre-reserva dentro de plazo no contabiliza para ajustar precio, así que pensárselo mucho lo encarece).

La formalización de la documentación de la reserva tarda unos días y lógicamente no se tramita hasta que se efectúa el pago total.

En una semana tras el pago nos llegaron los Tours Tickets (Visado Colectivo).

Y por fin, ya en el barco, nos fuimos conociendo todos, así que tranquilos navegamos por el Báltico hasta llegar a la gran ciudad ansiosos por conocerla.

La ciudad tiene cerca de una docena de puertos. Para los cruceros los más importantes son New Sea Passenger Port cuya primera terminal se inauguró en septiembre de 2008 y Marine Façade Passenger Port, cuya construcción se completó el 27 de mayo de 2011, ubicada en la isla Vasilyevsky, esta isla albergó el puerto marítimo de la ciudad hasta mediados del siglo XIX y hoy en día, en su nueva terminal, es donde atracan los grandes cruceros.

Desembarco rápido y bien organizado….

Nada más bajar del barco, nos dirigimos a la terminal de pasajeros para realizar los controles de pasaporte, inmigración y aduanas.

¡No sabíamos que no se pueden sacar fotos!, hasta que nos lo advirtió un vigilante y nos revisó la cámara borrando fotos. Por tanto hay que tener muy presente esta prohibición en las zonas de control de aduanas y pasaportes.

Tras estos controles llegamos a la terminal marítima en la que hay restaurantes, tiendas de recuerdos (duty free, por lo general a precios más altos que las tiendas de la ciudad), cajeros e información turística.

Nos dirigimos puntuales al punto de encuentro donde nos espera Natalia que será nuestra guía turística.

Empezamos la excursión y la ruta panorámica con las explicaciones de Natalia.

San Petersburgo que desde los tiempos de Pedro I mantiene una lucha titánica contra el agua que periódicamente inundaba la ciudad, hoy en día es un conjunto de unas islas 33 islas entre ríos, afluentes y canales, unidas por más de 300 puentes, de los cuales 22 son levadizos que se abren para dar paso a los barcos grandes. La vía fluvial más importante es el rio el Neva que nace en el lago Ladoga y desemboca en el golfo de Finlandia, mide  72 km, de los cuales 42 están dentro del perímetro de la ciudad. Los puentes abiertos sobre el río Neva son algunas de las imágenes más famosas de San Petersburgo.

El núcleo histórico de la ciudad es isla Záyachi, “la isla de las Liebres”, donde se fundó San Petersburgo. Aquí se encuentran los monumentos claves de la época imperial, como el gran panteón ducal de los Romanov en la Iglesia que da el nombre a la fortaleza original y a la gran ciudad actual, las casamatas del bastión Trubetskói (la principal prisión política de Rusia) o la Casa de la Moneda.

Pero la isla más famosa es Vasilievski y hacia allí vamos. Esta isla fue edificada por voluntad de Pedro I para que fuera el lugar de ubicación del centro cultural y de negocios de la ciudad.  

Vasily Korchmín (1671-1729), ingeniero jefe del zar e inventor de armas de fuego y de los fuegos artificiales, era el comandante de la compañía de artillería estacionada en la isla durante la construcción de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo para proteger la boca del río Neva y fue quien dio el nombre a la isla ya que, según la leyenda, el zar al enviar órdenes a Korchmin, simplemente decia: «A Vasily en la isla», por lo tanto se empezó a conocer como la isla de Vasily.

La isla ha sido simultáneamente, desde los tiempos de Pedro I, cuna de intensa vida académica y cultural además de importante núcleo industrial y obrero.  En Vasilievski, el mundo intelectual más destacado, gracias a instituciones del mayor prestigio como la Academia Imperial de Ciencias, con su importante biblioteca; la Universidad Estatal de San Petersburgo; la Academia Militar o la Academia de Función Pública, ha convivido con industrias y fábricas de muy diferente tipología, pero sobre todo dedicadas a la construcción naval. En la era post industrial, muchos de los edificios de las antiguas fábricas se han reconvertido a otros usos, muchos de ellos acogen diversos museos en la actualidad.

También destacan edificios religiosos como las catedrales ortodoxas de San Andrés (la última catedral barroca construida en San Petersburgo) o la iglesia de la Asunción de la Santísima Virgen María.

En el primer tramo de nuestro recorrido, la isla nos queda a la izquierda y vemos al otro lado del Bolshaya Neva (el brazo más grande del río Neva) alguno de los espectaculares edificios que dan fama a la isla.

Cruzamos el “Blagoveshchenskiy bridge” y llegamos a la avenida University Embankment que va paralela a la ribera del Bolshaya Nevá en la islaVasilievski.

La avenida discurre entre un magnífico paseo a la derecha con espectaculares vistas hacia el Neva, surcado continuamente por grandes barcazas y dejando ver emblemáticos edificios de la costa de enfrente, como la gran cúpula de la iglesia de San Isaac que destaca entre todos. A la izquierda de la avenida, se suceden los más famosos edificios de la isla Vasilievski, como el de la Academia Imperial de las Artes.

Un lugar que merece una parada para contemplar con detenimiento.

Magníficas vistas frente al embarcadero

Estamos en el Muelle de las Esfinges (University Embankment,17), famoso por las dos grandes esculturas de esfinges originarias del Antiguo Egipto, instaladas en este embarcadero entre el 1832 y el 1834, justo enfrente de la Academia Imperial de las Artes.

La Academia Imperial de Artes, comúnmente conocida como Academia de las Artes de San Petersburgo, fue fundada en 1757 con el nombre de “Academia de las tres artes más nobles” (pintura, arquitectura y escultura), por el conde Iván Ivánovich Shuválov (1727-1797), gran mecenas ruso, favorito de la emperatriz Isabel de Rusia(1709-1762, hija de Pedro I el Grande y Catalina I ).

Posteriormente, cuando subió al trono la emperatriz Catalina II la Grande (1729-1796, casada con Pedro III, nieto de Pedro el Grande y sobrino de la emperatriz Isabel) la rebautizó como Academia Imperial de las Artes y encargó un nuevo edificio, completado 25 años después. Bajo este periodo la academia promovió el estilo y la técnica neoclásica y envió a sus prometedores estudiantes a las capitales europeas para ampliar sus estudios. Hoy en día alberga el Instituto de Pintura, Escultura y Arquitectura después de que la institución nacional se trasladara a Moscú en 1947. 

El edificio en sí, es una gran mansión de tres pisos que recoge las características principales del clasicismo temprano o pre-clasicismo,  ya que su edificación coincide con la época (1720 – 1770) en que se produce la transición  lenta y progresiva entre el estilo barroco y el estilo clásico.

De la más suntuosa decoración de sus estancias se encargó el arquitecto de origen alemán Konstantín Andreyévich Thon que también diseño el Muelle de las Esfinges, así llamado por las imponentes estatuas que lo adornan como símbolos de fuerza y sabiduría.  

Las esfinges egipcias de unos 3.500 años de antigüedad, originariamente estaban ante un templo cerca de Tebas dedicado al faraón Amenofis III. Las caras de las esfinges representan a este faraón.

De 23 toneladas de peso cada una, fueron traídas desde Egipto a bordo de un buque ruso en un viaje que duró un año y por fin se instalaron en el muelle entre el 1832 y el 1834.

En la parte inferior,  al pie  de las esfinges y a ambos lados de la escalinata que lleva al rio, otras  figuras curiosas  completan la ornamentación de este pequeño embarcadero.

Son los “grifos”, criaturas mitológicas mitad león mitad águila que, según la leyenda, escuchan los deseos que se les susurran al oído y los hacen realidad si se mete la mano en su boca…..

Después de cumplir con la “tradición”, aún tenemos tiempo para disfrutar un rato de las vistas.

Vemos también el puente Blagoveschenski que acabamos de cruzar:

El puente Blagoveschenski es el primer puente permanente construido a través del río Nevá en San Petersburgo para conectar la isla Vasílievski y la parte central de la ciudad. Fue inaugurado el 12 de noviembre de 1850 y se le dio el nombre de la cercana Plaza Blagoveshchenskaya (Anunciación). En ese momento, era el puente más largo de Europa.

Seguimos ruta con el conductor ruso rebautizado en esta excursión con el castizo nombre de “Paco”.

Pasamos por delante de los edificios más icónicos de la isla siguiendo la avenida de University Embankment en dirección a la Strelka (la Flecha).

Desde el autocar vemos los principales edificios que bordean el dique de la Universitétskaya por la ribera del Bolshaya Nevá. Destacan los “Doce Colegios”, la Academia de Ciencias de Rusia, la Kunstkamera, el Palacio Ménshikov  y en la punta de la Flecha  la Antigua Bolsa y las Columnas Rostrales.

Antiguos edificios con mucha historia, como el Palacio Menshikov actualmente ocupado por el Museo de Artes Aplicadas de San Petersburgo

El barroco Palacio Menshikov destaca con su color ocre y conserva su decoración original como residencia del príncipe Alexander Menshikov (1673-1729) amigo del zar y primer gobernador general de San Petersburgo.

Menshikov daba grandes fiestas en su residencia, algunas en nombre del zar, quien adoptó el palacio como su segunda casa y allí conoció a una bella criada polaca del príncipe (posiblemente también su amante) llamada Marta Samuílovna Skavrónskaya (Marta Helena Skowrońska), que se convirtió en la segunda esposa del zar y a su muerte subió al trono como Catalina I. Catalina y Pedro tuvieron doce hijos, todos los cuales murieron en la infancia excepto Ana e Isabel. Catalina I murió dos años después de su esposo a los 43 años, fue la primera mujer que gobernó el Imperio Ruso, abriendo el camino a un siglo dominado casi en su totalidad por mujeres, incluyendo a su hija Isabel y su nieta política, Catalina II la Grande, todas las cuales continuaron las políticas de Pedro el Grande de modernización de Rusia.

Seguimos por la avenida donde se continua un palacio tras otro. Tantos palacios dan para mucho….incluso para convertirse en un famoso y elegante restaurante o en magníficos hoteles:

Ejemplo de los nuevos usos de antiguos palacios también lo es el Trezzini Palace Hotel ubicado en el número 21 de la avenida Urniversity Embankment,  tras el monumento a Domenico Trezzini (1670-1734), arquitecto suizo que desarrolló el estilo Barroco Petrino  de la arquitectura rusa, desde que se fundara la ciudad en 1703, contribuyó a la construcción de sus edificios más representativos, tales como la catedral de san Pedro y San Pablo, los Doce Colegios, el gran Palacio de Invierno y Palacios de Verano etc. 

El gran conglomerado de los “Doce Colegios”, con una extensión de 400 por 440 metros, fue sede de la renovada administración del zar Pedro el Grande, articulada en doce colegios o ministerios. Actualmente es la construcción más grande de la arquitectura del Barroco Petrino que existe en San Petersburgo. Hoy en día acoge el principal complejo de la universidad, que fue fundada en 1819 (sucesora de la Academia de San Petersburgo, fundada en 1724 por deseo de Pedro I).

Pasamos por delante de la plaza que acoge el monumento a Mikhail Vasilyevich Lomonosov (1711- 1765) personaje ruso de relevancia mundial, de origen humilde fue un hombre de conocimiento enciclopédico con variados intereses y habilidades, científico, artista, historiador, poeta, que sentó las bases de la lengua literaria rusa moderna, defensor de la educación nacional y el desarrollo de la ciencia rusa independiente, se considera fundador de la Universidad Estatal de Moscú.

A continuación está la Academia de Ciencias de San Petersburgo

Otro magnífico edificio es Kunstkámera, fundado por el zar Pedro I para albergar sus extrañas colecciones que incluían porcelanas, lacas, bronces, modelos chinos de talla en piedra, hueso, madera, así como minerales y variadas piedras raras, animales disecados o ídolos budistas, además de los “monstruos” adquiridos por el zar tales como embriones deformes tanto de animales como de humanos. El zar emitió un edicto ordenando que los niños nacidos muertos con deformaciones fuesen enviados desde todo el país a la colección imperial, posteriormente los exponía en la Kunstkámera como ejemplos de accidentes de la naturaleza. Otra de las “curiosidades” del museo era la cabeza de Willem Mons, decapitado por orden del zar ante los rumores de ser amante de su esposa Catalina, (Willen era hermano de Anna Mons, a su vez amante del zar).

La primera piedra del edificio fue colocada en 1719 y fue completado en 1727. En la actualidad esta obra maestra del barroco ruso con tres pisos pintados de verde y blanco, con una torre central de ocho facetas rematada por una cúpula alta, es la sede del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias y del Museo de Antropología y Etnografía con una colección de aproximadamente 2.000.000 piezas. Es considerado uno de los museos más antiguos del mundo.

Seguimos por University Embankment y en el número 1 de esta avenida está el gran edificio que alberga el Museo Zoológico del Instituto de Zoología de la Academia de Ciencias de Rusia.

Enfrente del Instituto de Zoología está el puente del Palacio (Palace bridge), que une la Isla Vasílievski con la Plaza del Palacio en el otro lado del rio Neva. El nombre hace alusión al edificio más antiguo y célebre de la ciudad, el Palacio de Invierno, residencia oficial de los zares desde 1732 a 1917, actualmente es la sede del Museo del Hermitage, el impresionante edificio destaca con su color blanco y turquesa. El puente fue abierto al público en diciembre de 1916.

Llegamos al extremo oriental de la isla Vasílievski, conocido como “flecha” (Strelka) haciendo referencia al espolón que se forma en la confluencia de los dos brazos principales del Nevá, el Nevá Grande (Bolshaya) y el Nevá Pequeño (Málaya).   

Strelka fue el antiguo puerto de la ciudad y actualmente reúne algunos de los lugares de mayor interés de la isla, además de ofrecer excelentes vistas de San Petersburgo.

En esta zona destaca el edificio de la Antigua Bolsa de San Petersburgo, actual Museo Naval Central Central y dos impresionantes torres rojizas o columnas rostrales. 

La Antigua Bolsa ocupa la parte central del espolón de la Strelka, en Birzhevaya Ploshchad, 4.

El edificio está inspirado en el templo griego de Hera ubicado en Paestum (ciudad de la región italiana de Campania cuya capital es Nápoles). Fue construido entre 1805 y 1810, en lo alto de su fachada principal destaca el grupo escultórico monumental que representa a Neptuno en forma de alegoría del comercio marítimo. Esta imagen se encuentra en los billetes de 50 rublos. Desde 2011 la antigua bolsa alberga el Museo Naval Central.

Simultáneamente con la construcción del edificio de la Bolsa de Valores se construyeron las dos columnas rostrales.

El origen del estilo de estas curiosas columnas se remonta a la Antigua Grecia y Roma, donde eran erigidas para conmemorar las victorias militares navales. Tradicionalmente se decoraban con proas o espolones de barcos capturados. Las dos columnas rostrales de la isla Vasilievski, fueron levantadas entre 1805-1810 con una altura de 32 metros, en la parte superior se sitúan las luminarias que permitían su función de faros en la entrada del puerto, aún en la actualidad se encienden en las grandes fiestas conmemorativas. En su base, imponentes figuras de piedra que simbolizan los ríos rusos más importantes: el Volga, el Dniéper, el Neva y el Vóljov.

La parte occidental de la isla se desarrolló mucho más tarde, a finales de la época soviética y está ocupada por los típicos bloques de apartamentos soviéticos.

Continuamos la ruta cruzando el Birzhevoy bridge para ir en dirección al embarcadero Petropavlovskaya krepost (Terminal de ferry) y hacer un recorrido en barco. Pero antes hacemos una parada en un gran local de venta de souvenirs.

Es el momento de hacer la segunda parada del recorrido.

Docenas de los más típicos productos rusos a la venta y por supuesto muchas «matrioshkas».

No está claro el origen de estas curiosas muñecas de madera pero probablemente esté en ¡Japón!.

Las primeras se cree que fueron traídas de Japón a Moscú a finales del siglo XIX por Savva Mamontov, famoso comerciante, dueño de un taller de juguetes, filántropo y mecenas ruso. El juego de muñecas japonesas de madera traídas por Mamontov representaba los siete dioses de la fortuna, cobijados en el interior del dios Fukurokuju. Turner Vasily Zvezdochkin, que trabajaba en el taller de Mamontov, esculpió sus propias figuras basadas en el modelo del juguete japonés, y el artista Sergey Malyutin las pintó, rápidamente se hicieron muy populares. En 1904, las muñecas fueron exhibidas en la exposición universal de París y su fama creció, propagándose por todo el mundo y convirtiéndose en un símbolo de Rusia.

El hecho de que las muñecas pequeñas vayan dentro de las mayores viene a simbolizar la continuidad de la vida (la idea de vida eterna) por lo que las «matrioshkas» trasmiten un mensaje de esperanza,  paz y amor.

Las leyendas más populares afirman que tener una «matrioshka» trae suerte al hogar porque produce energía positiva y regalar una «matrioska» es un signo de amistad eterna.

Sin embargo, el concepto de guardar objetos dentro de otros iguales ya existía en Rusia, por ejemplo en los huevos de Pascua, desde que el joyero Fabergé  creó en 1885 el primer huevo joya para María Fiódorovna Románova, esposa del zar Alejandro III (toda la historia en el post de nuestra vista a la ciudad alemana de Baden-Baden donde existe un museo Fabergé).

viajaconfaloalp.wordpress.com/2020/03/08/1-baden-baden-alemania

Muchos, muchos, huevos:

Muñecas, huevos y cajas de madera de enebro:

El ámbar es otro souvenir típico ruso del que ya hablé en el post de Tallín.

Instrumentos musicales:

Imágenes de culto:

Pieles:

También recuerdos de la época soviética:

Souvenirs gastronómicos:

¡Difícil decisión!

Después de pasar un buen rato muy entretenidos continuamos la excursión.

Seguimos hasta el embarcadero…..

¡Hay mucho que ver desde el agua!…… Sigo contando.

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