1.4.3 TALLIN (ESTONIA). SEGUNDA PARTE

El nacimiento de la ciudad de Tallin se sitúa en la colina de Toompea en el siglo XIII, con la construcción de un castillo (Castrum Danorum ) sobre una antigua fortaleza de la era vikinga (793-1100) cuando los cruzados daneses, bajo las órdenes del rey Valdemar II de Dinamarca, conquistaron el lugar en 1219.

Posteriormente el baluarte defensivo pasó a manos de los Caballeros de la Orden Teutónica que lo ampliaron, aumentando sus murallas y añadiendo otras construcciones como un importante monasterio.

La Orden Teutónica también fue responsable de erigir las torres, aún visibles, conocidas como «Pilsticker» (traducido como «afilador de flechas»), «Stür den Kerl» («ahuyentador de enemigos”), «Landskrone» («corona de la tierra») y la más alta «Pikk Hermann», también llamada «Langer Hermann» o «Tall Hermann» que hace referencia a un héroe medieval “Germán el largo”.

En la colina, bajo la protección del castillo, fijaron su residencia los nobles y el alto clero.

Paralelamente la ciudad se fue desarrollando hasta convertirse en uno de los principales centros de la Liga Hanseática (federación comercial y defensiva de origen alemán fundada en 1358).  La prosperidad de esa época se materializó en la opulencia de sus edificios públicos –en particular las iglesias– y la arquitectura de las mansiones de los comerciantes, bien conservadas en la actualidad a pesar de los estragos causados por los incendios y las guerras a lo largo de los siglos.

Los suecos conquistaron el norte de Estonia en 1561 y estuvo bajo su poder hasta la ocupación por el Imperio Ruso en 1710.

Fueron los suecos los que transformaron la fortaleza de los cruzados en un centro ceremonial y administrativo, eje del poder político en Estonia. Posteriormente, los rusos transformaron la mayor parte del antiguo castillo en un palacio. La emperatriz rusa Catalina II la Grande ordenó la construcción del edificio de Administración del Gobierno de Estonia en el lado este de la fortaleza, que fue terminado en 1773. El Imperio ruso se consolidó en Estonia que permaneció bajo el poder de Moscú desde el siglo XVIII hasta prácticamente finales del XX (salvo el periodo de 1918 a 1944).

Tras la Declaración de Independencia de Estonia en 1918, se remodeló el castillo para acoger el Parlamento de la República (Riigikogu) que fue inaugurado en 1922 aunque poco duró su actividad. Durante la II Guerra Mundial fueron los alemanes los que ocuparon el territorio hasta 1944 y desde 1944 hasta 1991 de nuevo los soviéticos controlaron el país. El Riigikogu se disolvió y los edificios fueron utilizados por los nuevos gobernantes. La actividad parlamentaria no fue restaurada en el Castillo de Toompea hasta el 20 de Agosto de 1991 una vez conseguida la independencia definitiva.

Después de los muchos avatares en la historia de Tallín, del antiguo castillo, tantas veces reconstruido, solo queda por una parte los restos medievales con la alta torre Pikk Hermann en la esquina que domina el oeste de la ciudad y por otro, la parte más moderna, que destaca con el edificio de fachada blanca y rosada de estilo barroco levantada durante el mandato de Catalina de Rusia que da a la plaza “Loss Plats”. Esta zona del castillo, sigue siendo el centro de poder del país albergando el Parlamento de Estonia (Riigikogu) y la Casa Stenbock, sede del Gobierno.

«Pikk Herman» es la torre más alta ubicada en una de las esquinas de la muralla del antiguo castillo, levantada entre los años 1360-70. En el siglo XVI fue reconstruida hasta una altura de 45,6 m. A lo alto de la torre se accede mediante una escalera de caracol de 215 escalones que llevan a una plataforma de observación.

Convertida en un símbolo nacional, la tradición dice que aquel país que consiguiera izar su bandera sobre Pikk Hermann sería el país que gobernaría Estonia. Desde 1991 cada amanecer la bandera de Estonia se alza orgullosa sobre la torre al ritmo del himno nacional.

El Riigikogu y el Castillo de Toompea están abiertos al público todo el año. Existen visitas guiadas gratuitas en estonio, inglés o ruso, hay que registrarse para los tours. No es necesario reservar para visitar las exposiciones y las sesiones plenarias, que se pueden seguir desde el balcón de invitados. https://www.riigikogu.ee/en/visit-us/visit-riigikogu/tours-tour-guides/

Dos catedrales acompañan al icónico castillo en Toompea: La catedral  ortodoxa de Alejandro Nevski y la catedral luterana de Santa María.

Enfrente del edificio del Parlamento, al otro lado de la Loss Plats, se levanta la catedral rusa de Alexander Nevski con sus características cúpulas en forma de cebolla color negro.

En nuestro camino desde la “ciudad baja” hasta la colina de Toompea, llegamos por Pikk jalg directamente a la Catedral de Alejandro Nevski.

Mucha gente en toda la zona…..hay que estar atentos

La Catedral de Alejandro Nevski, fue construida a finales del siglo XIX, cuando Estonia pertenecía al Imperio Ruso.

Se le dio el nombre en honor del lider ruso Alexander Nevsky (1219-1263) que derrotó a los caballeros teutónicos en la «Batalla de los hielos» en 1242, a orillas del lago Peipus (en la frontera entre Estonia y Rusia), donde los caballeros católicos y los ejércitos rusos ortodoxos lucharon encarnizadamente. Esta derrota alejó la idea del papa de Roma, Inocencio IV, de intentar convertir por la fuerza a Rusia. El gran guerrero fue canonizado en 1547 por la Iglesia Ortodoxa Rusa como San Alejandro Nevski, su festividad se celebra el 6 de diciembre.

Los estonios siempre la consideraron un monumento a la dominación rusa, por lo que se llegó a ordenar su demolición en 1924. Finalmente se salvó y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

El interior está decorado con mosaicos, e iconos típicos de las iglesias ortodoxas.

El exterior está rodeado por un agradable parque conocido como «el parque de los ciervos» (Deer Park, en estonio: Hirvepark) delimitado por las espectaculares murallas de Toompea.

Inaugurado en 1865, alberga más de un centenar de especies de árboles.  

Hirvepark es uno de los parques con mayor biodiversidad en Estonia en consideración a su variedad de especies arbóreas.

En su recorrido se encuentran los robustos muros de los bastiones medievales, una escalera de piedra caliza que desciende de Falgi Road y diversas esculturas como «Vastsündinu» de Ole Ehelaid (1977), «Akt» de Ernst Kirs (1966) y «Karu» de Enn Roos (1939).

Muy cerca de la Catedral de Alejandro Nevski está la catedral luterana de Santa María o Toomkirik, cuya torre vemos asomar por algunas zonas del parque. 

Antes de ir a Santa Maria nos acercamos al edificio del Parlamento rodeado de “masas” de turistas.

Continuamos desde la plaza del Parlamento o plaza del Castillo (Loss Plats) de la que parte la calle «Toomkooli tänav«, eje principal de la colina. Seguimos por la calle Toom-Kooli hasta  la catedral luterana de Santa María o  Toomkirik. 

Toomkirik tiene su origen en una iglesia de madera construida 1219.

Su exterior muestra una fachada austera en la que destaca la torre barroca añadida en 1779 (Torre Domskaya) que se divisa desde muchos puntos de la ciudad.

Cuenta una de las leyendas populares de Tallin, que justo al entrar por la puerta principal de la nave sur de Toomkirik, el visitante se encuentra en el suelo una gran lápida fechada en 1696, con la inscripción tallada de la identificación del cuerpo que allí reposa: OTTO JOHANN THOUVE, terrateniente de Edize, Väena y Koonu. Noble juerguista y mujeriego, gran conquistador de corazones que le valió el apodo de «Don Juan de Tallin». Arrepentido de su vida libertina, cuando vio aproximarse la hora de su muerte, escribió un testamento donde disponía que fuera enterrado en la entrada del templo como acto de humildad, para que todos los feligreses pisaran la lápida que cubría su cuerpo en vez de ubicarla en un lugar protegido y privilegiado dentro de la iglesia como correspondía a su rango, pidiendo que todos aquellos piadosos y compasivos rezaran una oración por su alma ante la Virgen María. Sin embargo, algunos estonios dicen que la verdadera intención de Otto no era la expiación de sus pecados a través de la oración de los vecinos que acudían a la iglesia y la tumba en el suelo fuera el recordatorio de su arrepentimiento, sino asegurarse un descanso eterno menos aburrido ideando una buena plataforma de observación para seguir mirando las piernas de las feligresas que pisotearan su lápida.

Para entrar al templo hay que bajar unas escaleras ya que durante su larga existencia el edificio se fue hundiendo en relación con el nivel del suelo

En su interior llaman la atención la colección de escudos de linajes familiares de nobles alemanes del Báltico, sepulcros de los siglos XIII al XVIII y sarcófagos del XVI que guardan los restos de personajes importantes de la historia de Estonia.

A demás destaca el magnífico altar de estilo barroco. 

El órgano de la Catedral de Santa María (Toomkirik) cuya origen se remonta a 1878, es considerado el más grande y tiene uno de los mejores sonidos de todo el país, a lo que contribuye la excelente acústica del habitáculo sagrado que lo acoge.

En 1998 se llevó a cabo una profunda restauración del órgano y actualmente es considerado no solo el mejor de Estonia, sino también uno de los más valorados de toda Europa. Todos los sábados al mediodía (12h) suena el órgano, la entrada a estos conciertos tienen un coste de 2 €.

En frente de la catedral hay una escuela con una curiosa figura, muy popular entre los estudiantes de Tallin y visitada por estos masivamente en época de exámenes ya que, según la tradición, quien la toca obtendrá un deseo.

Es la figura en altorrelieve del busto y la mano de Voldemar Panso (1920-1977), un importante actor estonio además de profesor de teatro y director de la Academia de Música y Teatro de Estonia, realizada en 1979 por Jaak Soans (en la calle Toom-Kooli 4) .

Seguimos descubriendo curiosos rincones de Tompeea

Encontramos edificios medievales reconvertidos en tiendas de souvenirs, joyerías, hoteles con encanto o restaurantes

El ámbar es una resina fósil muy apreciada, fácil de trabajar lo que permite tallar formas complejas con ella y crear bellas joyas, además se le atribuían propiedades curativas contra enfermedades así como la creencia de ser un protector frente a los poderes del mal. Los depósitos más grandes se encuentran en la zona del Báltico que corresponde a Kaliningrado, una pequeña región rusa bordeada por Polonia y Lituania. Su producción llega a representar alrededor del 80% de los recursos de ámbar conocidos en el mundo.

El primer “tesoro de ámbar” parece ser que fue encontrado en una tumba de una persona de alto estatus social (probablemente un rico comerciante de ámbar y otros productos de la época) que data aproximadamente del año 3400 a. C. en las orillas del lago Onega, en la República de Karelia, una región rusa que limita con Finlandia. El ajuar funerario consistía en 140 piezas de ámbar, desde collares hasta objetos de uso cotidiano como botones. Otro hallazgo significativo se ha producido en la ciudad de Przykopka, al noreste de Polonia, durante las obras de construcción de una carretera para la que fue necesario exhumar los cuerpos de un cementerio de los siglos XVIII y XIX, allí se encontró un ajuar especialmente rico que incluía un elaborado collar con 35 cuentas de ámbar pulido. Se trata, como en el caso anterior, de ámbar del Báltico, lo que reafirma el protagonismo de este material a lo largo de los milenios.

En otros estudios arqueológicos se ha constatado que desde el siglo VII a. C había una «Ruta del Ámbar» que conectaba el Mar del Norte y el Mar Báltico con el resto del este de Europa y Turquía, llegando a Egipto. Algunos testimonios del gran valor que tenía en la antigüedad son los hallazgos de ámbar encontrado en la tumba de Tutankhamon en Egipto y en el Templo de Apolo de Delfos en Grecia.

Hoy en día existe una ruta turística a lo largo de la costa báltica desde Kaliningrado hasta Letonia conocida como el mismo nombre de «Ruta del Ámbar».

Otro souvenir muy ofertado en todas las tiendas es la matrioshka, muñeca tradicional del siglo XIX rusa, no estonia, o sea que tampoco es un recuerdo muy típico para llevarse de Tallin.

Puestos a llevarse un recuerdo, una buena opción es algún objeto de olorosa madera de enebro. Hay muchas figuras hechas con esta madera por artesanos locales que si pueden ser un buen souvenir del país.

Entre los productos más típicos está el licor «Vana Tallinn», bebida nacional de Estonia. Existe en la versión original 40%, 45%, 50% de graduación alcohólica. Tiene un sabor dulce con un toque a ron, aromatizado por varias especias naturales, entre las que se incluyen cítricos, canela y vainilla. Se puede tomar solo o mezclado con café, también con soda o leche simulando la versión crema de licor, incluso se puede encontrar en forma de crema de chocolate y de naranja. La dulzura y el aroma enmascaran su alta graduación alcohólica, volviéndolo potencialmente peligroso, especialmente en un cóctel conocido como “hoz y el martillo”, donde se mezcla con champán ruso, según una leyenda local, el nombre se debe a que rápidamente machaca la cabeza de quien la bebe y le corta las piernas, se mezcla a razón de una parte de Vana Tallinn por cada cuatro partes de champán.

Más al gusto de todos es sin duda el chocolate estonio «Kalev», sus orígenes se remontan al año 1806, elaborando desde entonces muchas variedades de bombones y tabletas de chocolate. 

En nuestro recorrido encontramos otras muchas opciones de souvenirs….

Y mucho ambiente…

Llegamos al mirador de kohtu

Seguimos por la calle Toom Rutli y llegamos a otro famoso mirador: Mirador Patkuli

Contemplamos la muralla con sus torres, la iglesia de San Olaf, incluso el puerto a lo lejos, donde nos espera el crucero que asoma en el horizonte tras los tejados de la ciudad.

Mucha, muchísima gente…..

Llegamos a la Iglesia de San Nicolás (en estonio: Niguliste kirik), patrono de los pescadores y marineros.

Construida en el siglo XIII por comerciantes alemanes, fue muy dañada por los bombardeos soviéticos en la Segunda Guerra Mundial, después de su restauración se ha utilizado como museo de arte y sala de conciertos (Museo Niguliste).

Continuamos paseando por Tallín.

Desde Niguliste continuamos por Kuninga  

 Llegamos a Market Square (Plaza  del  Mercado Viejo).

El edificio más famoso de la plaza, es el restaurante Olde Hansa (Vana turg 1)

Las palabras ‘Olde’ y ‘Hansa’ derivan del alemán antiguo y juntas significan “la antigua tribu”, con este nombre se muestra el deseo de rendir homenaje a las costumbres del pasado y honrar a la Liga Hanseática (antigua alianza comercial entre ciudades del norte de Europa), para ello se intenta llevar a los clientes a “la época dorada de Tallin” con una esmerada decoración que refleja a la perfección la época medieval.

Inaugurado en 1998, tanto el vestuario del personal como todos los muebles, objetos de decoración, utensilios varios y cristalería de Olde Hansa están hechos a mano y muchos de ellos se venden en la propia tienda de recuerdos del local.

Una terraza ocupa gran parte de la calle

Pero lo mejor está en el interior…

Aunque se usa iluminación adicional oculta, los comedores están iluminados con velas (según datos del propio restaurante, se queman más de 18.000 velas al año) para crear la atmosfera más auténtica posible.

El Maestro Cocinero de Olde Hansa recrea recetas documentadas en textos medievales de toda la región.  Los platos se investigan cuidadosamente a partir de escritos auténticos y reflejan, lo más fielmente posible, la comida que prepararía una casa noble del siglo XV, utilizando también especias que habrían llegado a Estonia a través de las rutas comerciales de la Liga Hanseática desde el Lejano Oriente. Las patatas y los tomates, por nombrar alguna de las viandas actuales más comunes, no figuran en los menús de Olde Hansa, ya que aún no formaban parte de la dieta europea esperando su llegada del Nuevo Mundo. Hay que probar algunos de estos curiosos platos:

La música también forma parte de esta experiencia gastronómica.


De nuevo en la plaza….

Seguimos callejeando

Llegamos a la Calle Viru

Dejamos detrás la Torre del edificio del Ayuntamiento y seguimos por la bulliciosa calle…

Llegamos a la Puerta Viru que recuerda la entrada a un imponente castillo.

Levantada en el año 1342, era el antiguo acceso principal de Tallin, de ella solo quedan los dos torreones a cada lado ya que el resto fue demolido en el siglo XIX para mejorar la circulación y permitir la expansión de la ciudad.

Y aquí empieza el colorista  Mercado de las Flores (Viru tänav)

Muy cerca, en la calle Müürivahe, a la izquierda de la puerta Viru, integrado en la muralla de la ciudad nos encontramos otro mercadillo tradicional.

Las tradiciones de los tejidos, telares, ganchillo y bordado en Estonia se remontan a siglos atrás, en este mercadillo se muestran confecciones artesanales en telas naturales como lana, algodón y lino.

Hay mucha variedad de prendas de lana: chaquetas, jerseys, guantes, calcetines, gorros, bufandas, en los puestos de venta a los pies de la muralla cubierta.

Se puede subir a la muralla techada y recorrer el pasaje defensivo de casi 200 metros de largo que conecta la torre Hellemann hasta la torre Munkadetagus.

Subiendo las empinadas escaleras, se llega al piso cubierto, que se abre como una plataforma de observación de toda la ciudad.  Alberga también una galería de arte y una taberna.

Continuamos hacia el Pasaje de Catalina (Katariina Kaik), en calle Vene 12. Este curioso pasaje une las calles Vene y Müürivahe.

Disfrutamos del aurea del medievo por el pasaje adoquinado de Santa Catalina (Katariina Kaik), donde bóvedas y arcadas de piedra soportan el peso de siglos de historia, apoyadas en muros de un antiguo monasterio dominico, que dan cobijo a talleres artesanales y pequeñas tabernas.

En el entorno de Katariina Kaik y del antiguo convento, están los rincones preferidos por artistas que pretenden plasmar en sus lienzos la magia del lugar que atrae a cientos de turistas cada día y compran sus pinturas para llevarlas como bonitos recuerdos .

Los restos del muro de la antigua Iglesia de Santa Catalina (1246), con lápidas adosadas, algunas del siglo XIV, delimitan un tramo del pasaje que se continua hacia el cercano monasterio dominico.

El catolicismo se introdujo en Estonia a través de las cruzadas del Norte y dominó la vida religiosa en la Edad Media.

El Monasterio de los Dominicos (en estonio Dominiiklaste klooster) o Monasterio de Santa Catalina (en estonio Püha Katariina klooster) fue fundado por la orden dominica en 1246, albergó monjes escandinavos que se dedicaron a la conversión al cristianismo de los estonios. Tuvo un período de gran prosperidad en el que llegó a tener un hospital para el cuidado de los enfermos pobres y una cervecería artesanal con la que los monjes obtenían recursos para su sustento. En 1524, fue abandonado, durante la Reforma después de un episodio en el que una multitud enfurecida de luteranos prendió fuego al edificio y obligó a los monjes católicos a huir. Durante unos cuatro siglos permaneció en estado de abandono, en 1954 fue restaurado y reabierto al público.

Actualmente es visitable su claustro, el jardín interior y un pequeño museo que expone tallas medievales y renacentistas labradas en piedra de los períodos entre los siglos XV y XVII. Las habitaciones interiores del monasterio y la zona del Priorato solo se pueden visitar con visitas guiadas.

A raíz de la Reforma protestante en el siglo XVI, el luteranismo se impuso y durante el tiempo de la dominación sueca en Estonia, el catolicismo fue prohibido oficialmente. Tras la derrota de Suecia y la pérdida de Estonia frente al imperio ruso durante la Gran Guerra del Norte, la libertad religiosa fue introducida por las nuevas autoridades. En 1799, el número de católicos había crecido lo suficiente como para que les fuese concedido el antiguo refectorio del monasterio de Santa Catalina como un lugar de culto en el sitio de la actual iglesia. En 1841 se proyectó un nuevo edificio para la iglesia católica que es la que se conserva actualmente como Iglesia de San Pedro y San Pablo.

Construida en 1845 sobre el solar del antiguo convento dominico, conserva la fachada reconstruida en 1920. Entre 2002 y 2003 la iglesia fue nuevamente restaurada. A ella se puede acceder a través del patio que la rodea en el número 18 de la calle  Vene.

Seguimos por la calle Vene…

En el número 6 de la calle Vene está la entrada a un pequeño pasaje que lleva al “Meistrite Hoov” o Masters’ Courtyard, el Patio de los Maestros Artesanos.

El Patio de los Maestros Artesanos acoge pequeños talleres donde se crean magnificas piezas  de cristal, madera, cerámica y joyas, además aquí se ubica una popular Chocolateria-Café: «Pierre chocolaterie”, un buen momento para hacer un descanso fuera de la zona más masificada de turistas.

En Vene 12a, encontramos otro curioso local donde se ubica el Restaurant Munga Kelder.

En Vene Street 9 encontramos el emblemático edificio histórico construido en 1878, sede del principal centro de comunicaciones de Estonia: Oficina Central de Correos y Telégrafos (del que ya hablé en la entrada anterior).

Reconvertido en un elegante hotel de cinco estrellas, Telegraaf abrió sus puertas en 2007.

Vemos otros edificios históricos que resisten impecables al paso del tiempo gracias a su reconversión en lujosos hoteles como el Schlössle Hotel de la cadena The Leading Hoteles of the World, posicionado como uno de los mejores hoteles boutique de 5 estrellas de Tallin, en Pühavaimu 13-15 calle perpendicular a Vene. 

Seguimos por la calle Vene

En el número 24 de Vene encontramos la iglesia ortodoxa de San Nicolás, construida entre 1820-1827.

Seguimos por Vene hasta el número 40, giramos a la izquierda hasta calle Olevimagi y continuamos hacia Pikk para salir a la altura de la Iglesia de San Olaf.

En la calle Lai, número 50, está la Iglesia de San Olaf.

La Iglesia de San Olaf, edificada en 1267, con su aguja puntiaguda de 155 metros, es el edificio más alto de Tallin desde la época medieval (se consideró el edificio más alto de Europa desde el año 1549 hasta el año 1625), lo que provocó que los rayos impactaran en su estructura causando incendios que obligaron a varias reconstrucciones a lo largo de su historia, lo que hizo que en sucesivas épocas tuviera distintas alturas.

Cuenta la leyenda que a mediados del siglo XIV Tallin buscaba convertirse en la ciudad portuaria más importante del Báltico y aumentar su actividad comercial. Para ello, los ya ricos comerciantes de la ciudad decidieron construir la “iglesia más alta del mundo” para que pudiese ser divisada desde el mar atrayendo a más barcos y mercancías hasta Tallin…pero no sería una tarea fácil.

Ningún maestro de obras de la ciudad quería asumir los trabajos de construcción ya que existía la creencia de una maldición para quién lograse acabar la iglesia: quien consiguiera tal proeza moriría irremediablemente. Todo cambió con la llegada de un desconocido artesano que estaba dispuesto a asumir el riesgo pero para ello pidió una cantidad de dinero tan grande que era inasumible por la ciudad, así que el desconocido les propuso un trato: si lograban averiguar su nombre antes de finalizar las obras, les perdonaría la deuda. Se aceptó el trato, todos intentaban averiguar el nombre del extraño desconocido que se atrevía a desafiar la maldición, pero pasaba el tiempo y las obras avanzaban a buen ritmo sin que hubiesen sido capaces de identificar al atrevido constructo, hasta que un vecino se escondió en su casa y pudo escuchar a la mujer del constructor cantando una canción de cuna a su hijo cuya letra decía: «Duerme, mi bebé, duerme, Olaf llegará pronto a casa con el oro suficiente para comprar la luna». El misterio estaba resuelto, ya tenían el nombre, así que todo el pueblo acudió hasta las inmediaciones de la iglesia justo en el momento en que el constructor estaba colocando la cruz sobre la torre. Desde abajo comenzaron a gritar: ¡Olaf, Olaf, la cruz está torcida!. Al oír esto, el hombre perdió el equilibrio y cayó al vacío precipitándose contra el suelo. Ya muerto, de su boca salieron una rana y una serpiente, símbolos de que para poder terminar la edificación, Olaf había recurrido a la ayuda de “los poderes oscuros”, vendiendo su alma al diablo. A pesar de esto, le acabaron dando el nombre del constructor a la iglesia (en uno de los laterales del templo se puede ver una pintura mural que recoge esta leyenda).

Al margen de la leyenda, para los historiadores el nombre de esta iglesia hace referencia al rey » Olaf II de Noruega «, también conocido como San Olaf (995-1030).

En su interior hay amplias naves abovedadas que fueron reconstruidas, tras el incendio en 1830.

Aún nos queda tiempo para otro pequeño paseo antes de regresar al barco.

Para no despedirnos con tristeza de Tallín, música y baile en el puerto….

Los animadores del crucero ponen todo en su empeño en la fiesta de despedida de Tallín

Ya en el barco, desde nuestro camarote:

Seguimos navegando………

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