3.TENERIFE NORTE. TERCERA PARTE

Llegamos a la plaza del Charco, considerada el corazón de la ciudad desde el siglo XVIII, donde destacan altas palmeras y antiguos laureles de indias.

Nos sorprende una curiosa estructura, en su parte posterior por la que llegamos, a primera vista bastante desentonante con el lugar (según nuestra opinión), aunque en la parte anterior abierta hacia el centro de la plaza, llena de exóticas plantas y curiosa decoración queda inmersa en el entorno de forma más armónica, se trata del restaurante Compostelana Club Café.

Curiosa decoración entre la vegetación tropical.

Un estanque adornado con una frondosa ñamera de grandes hojas en «oreja de elefante» hace de eje central de la plaza, rodeada de bancos y distintos entretenimientos infantiles.

El nombre original de la Plaza fue Plaza del Charco de los Camarones, porque se encharcaba con agua del mar que llegaba con la marea alta y los vecinos recogían allí los camarones que quedaban en la bajamar.

Desde la Plaza del Charco vamos por la Calle de la Marina hasta la zona del muelle.

En 1506 el Adelantado Fernández de Lugo, gobernador de Tenerife, ordenó la construcción de un muelle que pudiera dar servicio al valle de La Orotava, facilitando la actividad comercial que experimentó un gran desarrollo a partir del siglo XVII relacionada, principalmente, con la exportación de plátanos, azúcar y especialmente vinos a Inglaterra y Francia, esto atrajo a muchos empresarios, sobre todo británicos, que buscaban conexiones comerciales estables y se acabaron instalando en Puerto de la Cruz. Esta alta burguesía nacida del comercio, fomentó con su capital el crecimiento de la ciudad, construyendo magníficas casas y urbanizando la zona.
A principios del siglo XX se construyó un nuevo muelle, al que se le dio el nombre de “El Penitente” haciendo referencia a la leyenda de la figura de un pirata que se había enamorado de una doncella del pueblo cuya familia se opuso tajantemente a esta relación. El enamorado acudía al muelle esperando ver a su amada cubierto con una túnica para no ser reconocido, lo que hizo que lo confundieran con un hermano penitente por la proximidad del monasterio dominico de Santo Domingo.

Con el nuevo muelle, el antiguo embarcadero quedó convertido en una pedregosa playa urbana: La Playa del Muelle.

Frente a esta playa se encuentra el famoso “monumento a las pescaderas” o “gangocheras” (mujeres vendedoras de pescado), como homenaje a la tradición pesquera que ha desempeñado un importante papel en la economía de la isla. Obra del artista vasco Julio Nieto, inaugurada en 2008 pronto se convirtió en una de las imágenes icónicas de la ciudad.

Aquí confluyen los puntos más típicos del municipio, la Playa del Muelle, la Casa de la Real Aduana y la popular escultura de la pescadera.

Caminamos por el espigón hasta la Punta del Muelle.

Zona frecuentada por pescadores y bañistas. Este largo brazo de hormigón es un magnífico solárium donde aprovechar los generosos rayos de sol, sin ninguna sombra, contemplando las vistas del mar y la imponente muralla defensiva de la Batería de Santa Bárbara, construida en el siglo XVIII para defender el Puerto Viejo de los ataques de piratas y corsarios.

Magníficas vistas, destacando al fondo el gran chorro del Lago Martianez

Desandamos el camino del espigón del muelle para ir a la Casa de la Aduana.

En su fachada aparece la cruz considerada la más antigua del pueblo. Originariamente esta cruz de madera estaba situada en una peña del muelle frente a la batería de Santa Bárbara. El símbolo de la Cristiandad era lo primero que veían los que llegaban a puerto y así se terminó dando el nombre de Puerto de la Cruz a la ciudad. Posteriormente se ubicó en las escalinatas de la Casa de Aduanas que servían para control de documentación, pasaportes y aduanas. Con su considerable tamaño, era la última cruz que veían los marineros y emigrantes cuando se hacían a la mar hacia un incierto destino y lo primero en avistar los que llegaban y esperaban los trámites para su entrada.
Al lado, la imagen de la Virgen del Carmen.

La Antigua Casa de la Real Aduana, es uno de los edificios de estilo tradicional canario de mayor valor histórico y arquitectónico de Tenerife y el edificio civil más antiguo que se conserva.

Construida en 1620 por la familia Franchi, posteriormente arrendada a la Real Hacienda para acomodar en ella las dependencias de las aduanas y residencia de los almojarifes o administradores hasta 1833, año en que se trasladó a Santa Cruz de Tenerife.

Desde entonces la Casa de la Aduana ha tenido diferentes usos, fue sede del Consulado Británico, en el año 1963 fue adquirida por la familia Baillon, para residencia personal, en el año 1997 fue el Cabildo de Tenerife quien compró la casa a dicha familia y tras un proceso de restauración, la ha convertido en un centro sociocultural y de exposiciones que se puede visitar de forma gratuita salvo el museo de Arte Contemporacio Eduardo Westerdahl en el piso superior que es de pago.

Muy cerca encontramos el Museo Del Pescador en Calle Las Lonjas, 5.

Magníficas maquetas de barcos e información sobre la historia marítima de la isla. Una visita que merece la pena sin ninguna duda. Entrada gratuita.

Hasta encontramos la maqueta del Arca de Noé:

A demás podemos ver antiguas fotografías muy interesantes que nos llevan a otra época, como la del viejo embarcadero actual Playa del Muelle:

Y al lado, La Cofradía de Pescadores Gran Poder de Dios, uno de los restaurantes más famosos de la ciudad especializado, como no podrían ser de otra manera, en pescados y mariscos.

La entrada al restaurante está presidida por una imagen de la Virgen patrona de los pescadores:

La terraza del restaurante en el piso superior mira a la muralla del bastión de Santa Bárbara.

La fortificación de Santa Bárbara del siglo XVIII, es una de las cuatro que se levantaron en la ciudad como defensa ante los ataques de piratas europeos y africanos: el Castillo de San Felipe, el fortín de San Telmo y la batería de San Carlos; las dos últimas ya no se conservan. La batería de Santa Bárbara defendía el Puerto Nuevo, con una torre vigía que da al mar.

Recorriendo el paseo de la muralla del bastión defensivo nos encontramos antiguos cañones de los siglos XVIII y XIX.

Disfrutando de magníficas vistas llagamos a la Plaza Europa, donde se ubica el Ayuntamiento de Puerto de La Cruz

La Plaza Europa mantiene el aspecto fortificado salvaguardando los edificios del Ayuntamiento, la pequeña ermita de las Lonjas y la Casa Miranda.

Frente a la sede del Ayuntamiento vemos la Casa Miranda, magnífico ejemplo de arquitectura canaria construida en 1730, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), entró a formar parte del catálogo de protección del Patrimonio Histórico de las islas.

Esta antigua casona señorial debe su nombre a que en el siglo XVII habitó en ella la familia Miranda, considerada gente distinguida e ilustre, uno de sus miembros fue Francisco de Miranda, político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo, nacido en el Puerto de la Cruz el 11 de enero de 1766, quien vivió en la citada casa hasta que emigró a Venezuela con su hermano y allí fundó una casa de comercio. Participó en la Independencia de los Estados Unidos, en la Revolución Francesa y en la Independencia de Venezuela, fue considerado como «El Primer Venezolano Universal». Un busto suyo, realizado en1973, está colocado delante del edificio como homenaje a los canarios que viven en Venezuela, tal y como puede leerse en la placa conmemorativa de su pedestal.

Actualmente Casa Miranda luce perfectamente restaurada y alberga un agradable bar restaurante.

Un buen momento para detenernos a tomar una cerveza bien fresca en su terraza a la sombra.

Continuamos el paseo:

Volvemos a nuestro hotel Sol Costa Atlantis para aprovechar lo que queda de la tarde en su piscina.
Regresamos por la Avda de Cristóbal Colón.

Acabamos el día volviendo a la zona de la Plaza del Charco para cenar.

Son tantas los restaurantes que hay por la zona que es difícil decidirse, a sí que damos primero un paseo para ver unas cuantas opciones.

Vamos por la calle conocida como Rincón del Puerto, entre los grandes árboles de la plaza del Charco y casonas tradicionales canarias que alojan varios establecimientos, entramos en el patio de una de estas casas que nos sorprende con uno de estos típicos restaurantes.

Seguimos unos pocos metros más hasta la playa del Muelle

Desde aquí nos asomamos al barrio de La Ranilla, el antiguo barrio de los pescadores, que conserva, en gran medida, la arquitectura tradicional de las clases más modestas dedicadas a las duras faenas del mar, aunque actualmente, aquellas casas han sido restauradas y en ocasiones curiosamente decoradas, creando una atractiva zona turística que ha cambiado las actividades económicas de la mayoría de sus vecinos, que han sustituido sus barcas y redes por bares y restaurantes.

A demás nos encontramos con un sorprendente recorrido al que se le ha dado el nombre de “Puerto Street Art”, arte urbano en las callejuelas del barrio con las paredes blancas de sus casas convertidas en auténticos lienzos donde los artistas pueden dar rienda suelta a su imaginación.
En la calle Mequinez, justo en su intersección con la calle Perez Zamora, hay un mapa con la ubicación de los murales a descubrir.

El primer mural que encontramos es el titulado «Ánfora Voladora” del artista Liken, considerado como uno de los diez mejores artistas del mundo en lo que a graffitis se refiere.

El siguiente que vemos es el titulado: La Frontera del Paraíso de Víctor Ash

En el lateral de la fachada próxima al Museo Arqueológico de Puerto de la Cruz, vemos un grupo de insectos que parecen trepar desde el suelo hasta la azotea del edificio.

Seguimos callejeando por el barrio de la Ranilla.

Volvemos a la Plaza del Charco, dejando para mañana otra visita a la Ranilla para seguir descubriendo más bonitos rincones de este barrio y más sorprendentes murales.

Decidimos cenar en el restaurante Compostelana Club Café de la Plaza del Charco que llama la atención con su singular decoración tropical.

Después de la cena, vamos dando un paseo hacia nuestro hotel.
Llegamos al Sol Costa Atlantis, superbonito iluminado

Música en directo en su disco-bar:

Saborear un coctel mientras escuchamos buena música, es una magnifica forma de acabar este estupendo día en Puerto de La Cruz.

Aún nos queda mucho que ver y que contar de Puerto de La Cruz, mañana más, mucho más…..

7 comentarios sobre “3.TENERIFE NORTE. TERCERA PARTE

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s