FIN DE SEMANA EN MADRID. SEGUNDA PARTE

Empezamos nuestro segundo día en Madrid (12 de febrero de 2022) con un buen desayuno buffet en el hotel Maydrit.

Esta popular forma de disfrutar de una comida que permite a los comensales servirse, personalmente y cuanto se quiera de los alimentos expuestos, fue suprimida por la pandemia Covid-19.

Algo tan habitual como un buffet se convierte ahora en un símbolo más de la nueva normalidad que se pretende asumir después de casi dos años, dándole menos importancia y relativizando la considerable incidencia de nuevos casos y muertes que aún tenemos en febrero 2022 durante la llamada “sexta ola” en España.

La vida debe continuar … vacunados y con todas las precauciones que podemos, vamos a disfrutar de Madrid unos días más.

Desde “Capricho”, en la línea 5 del Metro de Madrid, llegamos a la Puerta de Toledo.

La Puerta de Toledo es una de las cuatro puertas monumentales, junto con la puerta de Alcalá, Puerta de San Vicente y la Puerta de Hierro, de la muralla del Madrid medieval que aún se conservan.

Esta puerta fue construida en el siglo XI, de aquí partía el camino que iba a la vecina ciudad de Toledo que le da nombre.

Por su ubicación daba acceso a los caminos del sur de Madrid (Camino Real de Andalucía), tras cruzar el cauce del río Manzanares por el puente de Toledo y los Carabancheles. La Puerta de Toledo llegó a ser el único acceso de ganado a Madrid hasta que se creó el Matadero en Legazpi.

Esta primera Puerta de Toledo medieval fue modificada a lo largo de los siglos, la actual data del primer tercio del siglo XIX, proyectada inicialmente para celebrar la subida al trono en España del hermano de Napoleón Bonaparte (José Bonaparte). Tras la expulsión de los franceses fue retomada su edificación que se prolongó entre los años 1813 y 1827, y se erigió a modo de arco triunfal en honor del rey Fernando VII (1784-1833) como conmemoración de la independencia española tras la ocupación francesa (1808-1814). ​

El monumento de estilo neoclásico, de 29 metros de alto por 28 de ancho, con tres huecos de paso y una parte superior adornada con tres grupos escultóricos que miran hacia el sur, fue restaurada por el Ayuntamiento de Madrid en 1995 y declarado Bien de Interés Cultural en 1996.

Nos desviamos unos metros de la zona más turística y monumental madrileña para acercarnos a otra zona, en estos momentos importante para nosotros.

Vamos por el Paseo de los Olmos y a 4 minutos de la Puerta de Toledo estamos en la zona que marcará un antes y un después para nuestra familia, especialmente del miembro más joven de la “saga” (23 añitos), que se independiza y empieza su etapa laboral este mes de febrero 2022.

Porque hay lugares que marcan etapas en el “viaje” de la vida

Dejo constancia en el blog, con mucho cariño, para el recuerdo familiar

Aquí estamos para celebrarlo: ¡enhorabuena ingeniero!

Enfrente está la Plaza de Ortega y Munilla, en donde se yergue el Obelisco Laus Deo II, obra de Manuel Ayllón.

Este obelisco, de sección triangular, está realizado en acero y alcanza una altura de más de 30 metros, a los que hay que añadir los 3 metros de pedestal prismático cuadrado de hormigón armado donde pueden leerse diversas inscripciones en latín. En la cara meridional está grabada una alabanza a Dios, LAUS DEO, que da nombre al monumento.

Concebido como un hito visual de carácter conmemorativo junto con su gemelo  en el Paseo de las Delicias, ambos sirven  para señalar  los lugares principales del Pasillo Verde Ferroviario de Madrid, la gran actuación urbanística que entre 1989 y 1996 soterró el antiguo trazado del ferrocarril de mercancías que unía la estación de Príncipe Pío con la de Delicias pasando por la de Peñuelas, para crear nuevos espacios públicos y viviendas.
Los dos fueron inaugurados el 15 de mayo de 1996, día de San Isidro Labrador, patrón de Madrid.

Volvemos hacia la puerta de Toledo para continuar hacia el Barrio de La Latina.

En nuestro recorrido cruzamos el Rastro madrileño

El Rastro es el mayor comercio al aire libre de Madrid. Se celebra todos los domingos y días festivos del año entre las 9:00 y las 15:00horas. Su gran popularidad ha hecho que se  extienda la oportunidad de disfrutar de este singular e inmenso mercado con la creación de “los Sábados del Rastro” cada primer y tercer sábado de cada mes.

El Rastro se considera que tiene más de 400 años de historia. Lo que empezó albergando la venta de carne y despojos animales, se ha convertido en uno de los puntos más turísticos de la capital de España. El nombre del “RASTRO” parece ser que se debe a la existencia de  varias curtidurías en la calle Ribera de Curtidores próxima  al  matadero, al lado del río Manzanares,  desde donde se llevaban las reses dejando en el suelo un rastro de sangre y de ahí el nombre que se mantuvo durante siglos hasta la actualidad, convertido en una inmensa aglomeración de vendedores y transeúntes que se esparcen por un área de límites imprecisos, aunque la mayor parte de puestos de venta ocupan el entorno de la Plaza de Cascorro y la calle Ribera de Curtidores, que sigue siendo el eje central del mercado, además de la calle Embajadores al este, la Ronda de Toledo y la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo al sur.

Las calles principales están en torno a la Ribera de Curtidores.

Las tiendas de pieles características de la Rivera de Curtidores aprovechan los domingos para sacar a la calle sus artículos generalmente con descuentos, mostrando muchos carteles de ofertas únicas. Además de bolsos, carteras y cinturones, hay muchísimas prendas de vestir: cazadoras, pantalones, abrigos, chaquetones y vestidos de cuero, de piel de zorro, de visón, de astracán…  tanto nuevos como de segunda mano. Incluso la calle huele a cuero. Y como en todo el Rastro, el regateo es posible. Además de la marroquinería hay muchos puestos también de cerámicas, antigüedades, material bélicos incluidos uniformes y hasta máscaras gas.

La Plaza de Cascorro está especializada en la venta de ropa underground y accesorios tipo góticos.

Otras de las calles más típicas son Fray Ceferino González, conocida como la de los Pájaros, donde se colocaban puestos para la venta de aves y mascotas, así como jaulas y artículos para su cuidado, también la calle de San Cayetano, conocida como la de los Pintores por sus locales destinados a la venta de cuadros, óleos e ilustraciones además del material para la práctica del dibujo y la pintura.

En la plaza del General Vara de Rey hay muchos puestos de ropa nueva a precios bajos y también de ropa de segunda mano.  También se encuentran por aquí locales y puestos de decoración vintage, almoneda y antigüedades. 

En la parte baja del Rastro (la más cercana a la Puerta de Toledo), está la plaza del Campillo del Mundo Nuevo, aquí se reúnen los interesados en intercambiar cromos y otros objetos. Entre los puestos de esta plaza abundan los libros usados, revistas, cds, vinilos de música y dvds de películas, así como material eléctrico y artículos de menaje de cocina.

Además de el Campillo del Mundo Nuevo, las calles del Carnero o la de Carlos Arniches son las zonas por excelencia de los vendedores de libros de ocasión o de colección, se pueden encontrar también libros nuevos, descatalogados, de liquidación.

La compra-venta o truque de revistas, comics y cromos está sobre todo en  las plazas del General Vara del Rey y Campillo del Mundo Nuevo además de  en la calle de Rodas.

Nos acercamos a ver el mural en relieve de Okuda y Bordalo II en la calle de Embajadores nº33. 

Continuamos hacia la Plaza de Cascorro. En este espacio se levanta la estatua de Eloy Gonzalo, uno de los héroes que defendieron el municipio cubano de Cascorro en la guerra entre España y Estados Unidos, a finales del siglo XIX. 

Como no podía ser menos, a lo largo y ancho del Rastro abundan los bares y restaurantes, en la misma plaza de Cascorro, está Casa Amadeo fundada en 1942, donde sirven unos caracoles en salsa muy populares.

Músicos callejeros y estatuas vivientes se hacen hueco entre la multitud de puestos de venta y gentío para contribuir al particular y genuino ambiente del Rastro madrileño.

A las 12:00h: ¡Impresionantemente lleno!.

Esta mañana esplendida, hasta cierto punto, justifica tanta gente con ganas de olvidar al temible Covid- 19 que nos ha tenido tanto tiempo encerrados, pero preferimos buscar zonas menos “peligrosas”.

Vamos a ver lugares icónicos del Barrio de la Latina.

Este castizo barrio madrileño ocupa gran parte del Madrid de los Austrias y aunque sus límites son difusos, podría decirse que al norte limita con la calle Segovia, al sur con la Puerta de Toledo, al este con la calle Toledo, que a su vez limita con el Rastro y el barrio de Lavapiés, y al oeste con la calle Bailén.

El nombre del barrio se debe a doña Beatriz Galindo, humanista y preceptora de la familia de los Reyes Católicos, nació en Salamanca en 1465, ciudad que disponía entonces de una de las universidades más importantes de la cristiandad y Beatriz , hija de una adinerada familia, se cultivó a su sombra, adquiriendo un conocimiento extraordinario del latín, sobresaliendo entre hombres doctos y estudiosos, cosa casi impensable para una mujer en aquella época, por este motivo acabarían apodándola la Latina, incluso se dice que siendo muy joven llegó a impartir lecciones en la universidad. Su fama hizo que recibiera la llamada de la reina Isabel la Católica. Una vez en la corte, a la que llegó con veinte años, se convirtió en maestra y consejera de la reina, de la que no se separaría hasta la muerte de la soberana, en 1504, se retiró entonces a su casa de Madrid, actualmente el Palacio de Viana, en la calle Concepción Jerónima.

Beatriz Galindo, la Latina, dedicó su fortuna a crear un hospital (Hospital de la Concepción construido en el solar donde hoy se encuentra el Teatro La Latina) para atender a enfermos sin recursos que estuvo en funcionamiento hasta1899 y dos nuevos conventos en Madrid: convento de la Concepción Jerónima y convento de la Concepción Francisca. Ni este último ni el hospital perduraron, pero actualmente se puede ver la portada del antiguo hospital junto a la Escuela de Arquitectura en la Ciudad Universitaria y una placa del Ayuntamiento recuerda la situación del convento de la Concepción Francisca, fundado en 1512, ubicado en la actual calle Toledo. El convento de La Concepción Jerónima tiene actualmente una nueva ubicación en El Goloso y aquí descansan los restos de Beatriz Galindo que murió en su casa de Madrid en 1535.

Como homenaje el Ayuntamiento erigió una escultura de la Latina en el paseo de Extremadura, en la confluencia con la plaza de Puerta del Ángel.

El Barrio de La latina tenía una importante tradición comercial que fue dando nombre a muchas de sus calles y plazas como la plaza de la Cebada, la plaza de los Carros, la plaza de la Paja o el mismo Rastro,

Vamos hacia la Plaza de la Cebada.  

Aquí se encuentra elMercado de Cebada desde el siglo XVI, siendo el punto de encuentro de los vendedores que entraban con sus productos por la cercana Puerta de Toledo. Según la tradición, el nombre se debe a que aquí llegaba la cebada destinada a los caballos de los regimientos de caballería real y se separaba de la que se destinaba para el resto de compradores.  

Pero la plaza además de su actividad comercial, también fue destinada a eventos públicos a lo largo de su historia, no siempre agradables o festivos. Durante la Inquisición en el siglo XV y XVI se quemaban aquí a los herejes. En los siglos XVII a XIX se siguieron llevando a cabo ejecuciones de condenados a muerte como el general Riego, que se opuso a la monarquía absolutista de Fernando VII y fue ajusticiado en 1823.

Inicialmente el mercado medieval consistía en unos pequeños puestos al aire libre que fue dando paso, en los siglos posteriores y con el aumento de población, a uno de los principales mercados de la ciudad. A mediados del siglo XIX fue el primer mercado cubierto para cobijar los antiguos puestos al aire libre sobre el suelo de tierra. Debido a problemas higiénicos, la construcción inicial se derribó en 1956, volviendo a levantarse uno nuevo dos años más tarde.

En la actualidad, parte de la antigua explanada del Mercado de la Cebada sigue teniendo uso comercial, con dos plantas que acoge puestos típicos de pescadería, carnicería y frutería, también floristerías, librerías, tiendas de decoración, alguna que otra de ropa y, por último, acogedores espacios en los que disfrutar de buenos vinos y cervezas artesanales. Desde fuera, es un vistoso edificio con seis cubiertas abovedadas de alegres colores.

Otra parte del solar está en obras para la construcción de un nuevo polideportivo municipal que tiene prevista su inauguración para finales de 2022.

En la misma plaza de la Cebada, enfrente del mercado, está el Teatro La Latina, edificado en el solar en el que se construyó en 1499 el hospital de la Concepción, también llamado de la Latina en honor a su fundadora Beatriz Galindo.

El Teatro se creó en los primeros años del siglo XX como sala de cine. Pero en poco tiempo pasó a usarse para representaciones teatrales, por su escenario han pasado muchos actores españoles y multitud de grandes obras. Ha sido uno de los escenarios más importantes para la representación de comedia y espectáculos de revista en la historia del teatro de España a lo largo de siglo XX.

La famosa actriz cómica Lina Morgan (1936-2015) gestionó el teatro desde 1978 hasta 2010, primero en alquiler y después como propietaria desde 1983. En 2005, Lina Morgan, se asocia al productor Jose Luis Moreno para convertir el Teatro La Latina en el teatro de Madrid por excelencia. En junio de 2010 la actriz vendió el teatro a la empresa Focus-Penta S.L.

Puede ser buen momento para tomar una cañita y alguna tapa castiza en alguna de las terrazas de la plaza o sus alrededores como La Buha (Pl. de la Cebada, 10) antes de continuar nuestro recorrido. Esta pequeña taberna tiene como especialidad sus tortillas rellenas (especialmente sabrosas son la de queso de cabra y cebolla caramelizada o la de boletus con trufas). Cada tortilla cuesta 10,90€ son de buen tamaño, aptas para compartir. Además de su plato estrella, en La Buha también se sirven tostas, ensaladas, hamburguesas, raciones variadas….  En el barrio de Chueca hay otro bar de La Buha.

Continuamos el paseo por el Barrio de la Latina

Llegamos a la zona conocida como Puerta de Moros unida a la Plaza de los Carros (mirando los carteles no se distingue con claridad cuál es una y cuál es otra).

La Puerta de Moros hace referencia a una de las puertas de la muralla cristiana que rodeaba la villa y daba salida hacia Toledo, su nombre se debe a que era habitualmente transitada por las comunidades musulmanas instaladas, tras la conquista de la ciudad por Alfonso VI de Castilla en 1083​, en el vecino Barrio de la Morería, localizado en el Campillo de las Vistillas extendiéndose a partir del siglo XV entre la calle Cuchilleros, la calle de Toledo y la Cava de San Miguel.​

El nombre de Plaza de los Carros se debe a que aquí paraban los carros y carretas para descargar las mercancías que llegaban a la ciudad atravesando la Puerta de Moros de la antigua muralla, de aquí también partían numerosos carruajes para viajar a todos los rincones del país.

En el centro de la Plaza de los Carros hay una fuente, árboles y bancos. Al norte destaca el edificio de la iglesia de San Andrés, una de las parroquias más antiguas de Madrid.

La iglesia, levantada sobre el solar en el que estuvo un primitivo templo cristiano del Madrid islámico ocupado inicialmente por una antigua mezquita, fue destruida y reconstruida varias veces. Incendiada en 1936, al inicio de la guerra civil, se perdieron todas sus obras de arte y únicamente se mantuvo el exterior. Su interior fue reconstruido entre 1986 y 1990 mediante un riguroso proceso de investigación para ser lo más fiel posible al edificio original.

 Adosada a la iglesia se encuentra la Capilla de San Isidro construida en el siglo XVI para albergar los restos del santo patrono de Madrid, sobre el solar en el que, según la tradición, estuvo la casa donde vivieron San Isidro y su esposa, Santa María de la Cabeza.  Después de la última reconstrucción, la pared que separaba esta capilla de la iglesia fue suprimida.

Se entra por un pequeño patio que fue cementerio parroquial.

En este pequeño patio encontramos la Campana de la Paz, un recuerdo a las víctimas del atentado ocurrido en Madrid del 11  de Marzo del año 2004, el atentado terrorista más sangriento de su historia. En un intervalo de apenas cinco minutos, diez artefactos sincronizados estallaron en 4 trenes de la red de cercanías, acabando con la vida de 192 personas y dejando heridas a casi dos mil.

Esta campana fue encargada por el empresario italiano Claudio Chiais a la Fundición Pontificia de Campanas Marinelli, situada en la localidad italiana de Agnone y donada a la parroquia de San Andrés, siendo bendecida por el Cardenal Arzobispo de Madrid Rouco Varela en diciembre del 2004. La campana es una pequeña pieza de 160kg con una inscripción grabada “en memoria de cuántos dieron la vida por España”. Todos los años, coincidiendo con el aniversario del atentado, se toca la campana para recordar a las víctimas.

En la Plaza de San Andrés nº 2 está el Museo de San Isidro también conocido como Museo de los Orígenes.

El museo muestra la historia de la ciudad desde la Prehistoria hasta el establecimiento de la Corte en Madrid durante el reinado de Felipe II en el siglo XVI.

Ubicado en el antiguo palacio de los Condes de Paredes del siglo XVI, en el mismo solar donde anteriormente estuvo la casa de Don Iván de Vargas, caballero medieval de uno de los linajes más antiguos de la ciudad, participó en la conquista de Madrid en 1083 durante el reinado de Alfonso VI de Castilla y a sus órdenes trabajó San Isidro labrando sus tierras en el siglo XII. De la construcción original queda el patio renacentista, la capilla y el llamado Pozo del Milagro (según la tradición, San Isidro salvó a su hijo de morir ahogado cuando cayó accidentalmente al pozo, con su oración hizo subir el nivel del agua hasta poder recuperarlo).

Una sección del Museo está dedicada al propio San Isidro.

Se puede visitar de martes a domingo y festivos entre las 10 y las 20h (en horario de verano se reduce de 10 a 19h). Cerrado los días 1 y 6 de enero, 1 de mayo y 24, 25 y 31 de diciembre. La entrada es gratuita.

A pocos metros está la Plaza de la Paja, así llamada porque en el siglo XV era donde se recogía la paja entregada como diezmo al cabildo de la Capilla del Obispo para alimentar las mulas de los capellanes.

Esta zona fue el antiguo corazón de Madrid, durante casi toda la Edad Media, por lo que aquí se situaban las moradas de importantes familias nobiliarias.

La zona estaba llena de palacios, como el de los Lasso de Castilla, construido a finales del siglo XV por don Pedro de Castilla, bisnieto de Pedro I el Cruel casado con Catalina Lasso de Mendoza, fue durante muchos años la mayor propiedad de la zona, con sus más de cinco mil metros cuadrados y más de cien habitaciones, un edificio imponente, que fue completado en 1490 con una enorme torre en una esquina como símbolo del poder de esta familia.  Los Reyes Católicos se alojaban en este palacio cuando visitaban Madrid. En el siglo XVI se construyó un pasadizo elevado con la única misión de unir los dormitorios de los Reyes Católicos con la tribuna de la iglesia de San Andrés, donde oían misa. En este palacio también vivieron Juana la Loca y su marido Felipe el Hermoso. Otros residentes notables del palacio fueron el Cardenal Cisneros o eldeán de Lovaina, que llegó a ser papa con el nombre de Adriano VI, el último Papa no italiano hasta Karol Wojtila. A pesar de su importancia de este palacio únicamente queda una placa  conmemorativa.

Con el paso del tiempo, la mayoría de los edificios palaciegos cayeron en el abandono y durante el siglo XIX  fueron sustituidos por edificios de viviendas.

El antiguo Palacio de los Vargas, reconvertido en centro de enseñanza (Santa Bárbara), junto con la Capilla del Obispo de Plasencia (conocida simplemente como Capilla del Obispo aunque su nombre oficial es Capilla de Nuestra Señora y San Juan de Letrán), son dos de los pocos edificios de la época que aún se conservan, aunque han sido reformados.

Apoyado  en la fachada del antiguo Palacio  de Vargas  llama la atención  la figura del “hombre sentado” en un banco de piedra de la Plaza de la Paja. La escultura de bronce, obra de Félix Hernando alumno de la Escuela de Artes y Oficios de La Palma, fue colocada en la plaza coincidiendo con la reforma de la misma en 1997.

En la parte baja de la Plaza de la Paja, frente a la Capilla del Obispo, protegido por un muro se esconde un bonito jardín, anexo al Palacio del Príncipe de Anglona.  Jardín y Palacio reciben este nombre de uno de sus habitantes más ilustres:  Don Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pimentel (1786-1851), II Príncipe de Anglona (región al norte de Cerdeña), título heredado de su madre María Josefa Alfonso-Pimentel, duquesa de Osuna (1752-1834), que fue una de las damas más importantes de la nobleza de la época y mecenas de artistas como Goya, cuya figura ya conocimos ayer al visitar el parque “El Capricho” en el barrio de la Alameda de Osuna.

El jardín, de estilo neoclásico e inspiración hispanoárabe siguiendo los gustos de la época, era una zona de recreo del palacio. Actualmente es uno de los pocos jardines nobiliarios del siglo XVIII que se conservan en la capital. El área de 800 metros cuadrados es un curioso ejemplo de jardín colgante, ya que está situado en un terraplén artificial que salva el desnivel existente entre la calle Segovia y la del Príncipe de Anglona. De octubre a febrero se puede visitar de 10 a 18 horas, y de marzo a septiembre de 10 a 22 horas, todos los días, entrada gratuita.

Volvemos a la Plaza de los Carros.

En el lado este de la plaza llama la atención un edificio cuyo lateral está pintado a modo de trampantojo con balcones que parecen reales, incluso en alguno de ellas se asoma algún vecino.

Este impresionante trampantojo es obra del artista Alberto Pirongelli nacido en Mérida en 1942.  Con esta técnica ha decorado otras fachadas de edificios en Madrid como el Colegio de la Paloma, o las calles de la Montera (cerca de la Puerta del Sol) y La Sal (cerca de la Plaza Mayor), también ha trabajado en decoración de interiores y arte religioso para ermitas y capillas de la localidad madrileña de Navalcarnero que concentra la mayor parte de su obra. ​

Una pena las pintadas que deslucen  la parte inferior de la magnífica obra.

En el lado suroeste, tenemos la casa-palacio del Duque del Infantado (en calle de don Pedro1, entre plaza de puerta de Moros y carrera de San Francisco).

El palacio del Duque del Infantado construido en la segunda mitad del siglo XVIII, fue sede del Instituto CEU de Estudios Históricos hasta que en 2014 la compró la cervecera Mahou para convertirlo en un museo dedicado a la cerveza inspirado en otros conocidos museos como el de Guiness de Dublin o Heineken de Ámsterdam.

Seguimos por la Carrera de San Francisco hacia uno de los templos católicos más destacables de Madrid, la Basílica de San Francisco el Grande (nombreoficial Nuestra Señora de los Ángeles), en la Plaza de San Francisco.

Dedicada a San Francisco de Asís, dice la leyenda que el santo en su peregrinaje hacia el sur con la misión de cristianizar la parte de España todavía musulmana, pasó por aquí hacia el año 1215 y antes de continuar su camino promovió la construcción de una ermita en este lugar. Más tarde esa ermita se derribó y se levantó otra dedicada a la Virgen y en el siglo siguiente se hizo una tercera con el nombre de Jesús y María en el convento franciscano allí fundado y que pasaría a llevar el nombre de San Francisco.

Cuando Felipe II convirtió Madrid en capital del reino, en 1561, el convento fue ganando en riqueza e importancia gracias a las aportaciones de muchas de las familias nobles de la corte que querían ser enterradas en sus capillas, llegó a tener veinticinco capillas y cuarenta y un altares. Hacia 1760 fue demolido y se inició la construcción de un nuevo templo que se terminó en 1784 y ha llegado a nuestros días.

En 1963 se elevó a la categoría de basílica.

El edificio de estilo neoclásico, presenta un  aspecto exterior que no nos hace sospechar la belleza que oculta en su interior, aunque la fachada principal en forma convexa llama la atención y su cúpula central es imponente (se dice que es la cúpula más grande de toda España y la cuarta más grande del mundo por detrás de la del Panteón de Roma, la de San Pedro del Vaticano  y la de Florencia).

El interior fue adornado por los mejores artistas de finales del siglo XIX, todos ellos miembros de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Este templo fue declarado Monumento Nacional en 1980.

La Real Basílica San Francisco el Grande alberga un museo con obras principalmente del Barroco español e italiano de grandes pintores como Zurbarán Carducho, Artemisa Gentileschi, Alonso Cano, Luca Giordano o Goya.

En 2007 se hicieron los Jardines de san Francisco en el solar adosado a la basílica donde estuvo el claustro del antiguo convento demolido a mediados del siglo XX por encontrarse en ruinas. Inicialmente era únicamente una “dalieda”, es decir un jardín dedicado al cultivo de dalias, posteriormente se implementó con más tipos de flores especialmente rosas (febrero no es buena época para visitar jardines aún no hay ninguna flor). Al fondo del jardín hay una valla que hace de mirador hacia el oeste de la ciudad, orientado hacia la puesta de sol. Junto a esta valla se encuentra el grupo escultórico llamado “El sueño de San Isidro” obra de Santiago Costa, representa al santo recostado con un ángel que posa una mano sobre su cabeza para facilitar su sueño.

Vamos por la Calle de Bailén hacia el Viaducto de Madrid para llegar en unos diez minutos a la Catedral de la Almudena y al Palacio Real, que ya vimos ayer al atardecer pero hoy queremos disfrutar de la zona a plena luz de este magnífico y soleado día de febrero, más propio de la primavera o incluso de verano.

El Viaducto de Madrid, Viaducto de Segovia o Viaducto de la calle Bailén, es conocido además como Puente de los Suicidas ya que desde su inauguración, sus 23 metros de altura, fue aprovechado por muchas personas para tan trágico fin.

Los orígenes del primer viaducto de Madrid, se remontan a la década de 1870 cuando se pensó en unir la zona del Palacio Real con la de la Basílica de San Francisco el Grande. La obra, de hierro y madera, se inauguró en 1874, lo que supuso la creación de una gran avenida, con cada vez más tráfico, según crecía la ciudad. Se hizo necesario derribar el antiguo puente y sustituirlo por otro mucho más resistente, de hormigón armado, el nuevo viaducto que fue inaugurado en 1934. Con la Guerra Civil sufrió desperfectos que fueron reparados posteriormente y posteriormente en la década de 1970 se acometió otra importante reforma. Sobre las barandillas, como medidas de seguridad, se instalaron paneles transparentes.

En unos pocos minutos estamos ante la Catedral de Santa María La Real de la Almudena.

La Catedral de La Almudena empezó a construirse en el año 1.883, cuando el rey Alfonso XII colocó su primera piedra, y fue terminada 110 años después, siendo consagrada en 1.993 por el Papa Juan Pablo II. 

Llegamos frente a la fachada lateral de la catedral que mira a la calle Bailén, subiendo una escalera imperial o por las rampas laterales, se accede a la plaza del Papa Juan Pablo II en la que se ubica su estatua de más de tres metros de altura, obra del escultor Juan de Ávalos. La plaza está adornada, además, con cuatro fuentes y farolas de estilo fernandino.

Por aquí es por donde habitualmente se realiza el acceso al templo. 

En el exterior de la catedral, de estilo ecléctico, predominan las líneas neoclásicas y barrocas. Esta fachada muestra un estilo barroco, destacando sobre todo la cúpula de la catedral.

En el interior del templo existe un museo en el que se expone desde mosaicos hasta escudos episcopales y ornamento, también, la entrada a dicho museo incluye la subida a la cúpula.

Las monumentales puertas de bronce que se abren en este lado de la iglesia, obra del escultor Sanguino, son dignas de contemplar con detenimiento.

La lateral de la izquierda representa el hallazgo de la Virgen de la Almudena  por el rey Alfonso VI de Castilla, en el año 1085; la central, recuerda el día de la consagración de la Catedral por el Papa Juan Pablo II el 15 de junio de 1993, con imágenes de los reyes Juan Carlos y Sofía, María de las Mercedes, madre del rey Juan Carlos, también está presente además del entonces arzobispo de Madrid, Ángel Suquía, junto con otros muchos asistentes a la ceremonia; por último, la puerta lateral derecha ilustra la procesión de la Virgen de la Almudena el 9 de noviembre, día de su fiesta, por las calles de Madrid. La decoración se completa con dos estatuas de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, colocadas en hornacinas en lo alto de la fachada.

La fachada principal está situada frente a la Plaza de la Armería del Palacio Real, este acceso sólo se abre para ceremonias especiales.

Esta fachada tiene un estilo neoclásico, muy austero, acorde con la estética del propio palacio.

Tras el clasicismo de sus fachadas se esconden una serie de arcadas de perfil gótico mostrando un interior donde predomina la mezcla de estilos arquitectónicos chocantes. Como consecuencia de la reciente terminación de la catedral (1993), surge el enfrentamiento de estilos clásicos con los diseños modernas en elementos decorativos, destacando vidrieras y pinturas murales contemporáneas que llaman la atención por su vivo cromatismo.

Caminando por la nave central hacia el Altar Mayor, comprobamos la sorprendente mezcla entre la estructura gótica y la colorista decoración del techo, con parte realizada en pan de oro e imitación de los artesonados mudéjares.

En cada una de las naves laterales se pueden ver seis capillas dedicadas a santos contemporáneos, decoradas con tallas y mobiliario de diseño moderno, y con vidrieras de alegres colores y diseños geométricos.

Tras el presbiterio hay un pasillo circular en el que se sitúan cinco capillas, la capilla central está dedicada a San Isidro Labrador y a su esposa, Santa María de la Cabeza, aquí se encuentra el arca funeraria que durante un tiempo conservó los restos incorruptos del Santo Patrón de Madrid, en la actualidad reposan en la Colegiata de San Isidro.

En el lado oeste del crucero, en el lateral derecho del templo, se encuentra el altar dedicado a la Virgen de la Almudena.

El origen de la Virgen de la Almudena como Patrona de Madrid se remonta a la época en que la actual capital de España era una pequeña villa conocida con el nombre de Magerit. Almudena es una palabra árabe que proviene del término “al-mudayna” que designaba recinto o ciudadela amurallada donde hoy en día se encuentra la Catedral y el Palacio Real.

Según narra la tradición, una imagen de Santa María que había traído el Apóstol Santiago desde Tierra Santa en el año 38 después de Cristo, fue puesta a salvo por el arzobispo Raimundo de Toledo en uno de los torreones adosados a la muralla de la ciudad antes de que, en el año 712, la ciudad fuese tomada por los árabes. Cuando en el año 1085, el rey Alfonso VI de León recuperó Magerit de manos de los árabes, se hicieron procesiones conmemorativas y tras varios días de plegarias, el 9 de noviembre, el trozo de muro en el que estaba escondida la talla, cayó dejándola a la vista con las velas aún encendidas tras tres siglos oculta.

El lugar del milagroso y legendario suceso está señalado con una estatua de la Virgen en una hornacina en el exterior de la catedral (en  la Cuesta de la Vega).

A partir de entonces pasó a ser conocida como la Virgen de la Almudena (nombre derivado de “al-mudayna”) siendo muy grande el fervor profesado por los madrileños hacia la imagen, lo que la llevó a convertirse en la patrona de la ciudad y dicha fecha ha quedado como el día de la Virgen.

De aquella imagen mítica nada se sabe, la actual corresponde a los cánones del gótico tardío y se estima que fue realizada entre los siglos XV y XVI.

Una  escalera con dos laterales, permite acceder al nivel donde se sitúa la talla de madera tallada y policromada de la Virgen de la Almudena con el Niño Jesús en sus brazos sobre un trono de plata del siglo XVII y colocada en la hornacina central de un valioso retablo, obra de Juan de Borgoña de finales del siglo XV, formado por dieciocho tablas representando escenas de la vida de Jesús y María sobre el que destaca un gran crucifijo.

Bajo el altar se abre un espacio donde se encuentra la sepultura de María de las Mercedes (18601878), primera mujer del rey Alfonso XII, que falleció prematuramente cinco meses después de su matrimonio y no pudo ser enterrada en el Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial por no ser madre de un rey.

Entre otros muchos elementos de gran valor y simbolismo, la catedral exhibe la Estela de la Almudena donada por la Fundación Villa y Corte de Madrid. Obra realizada en sodalita, una piedra semipreciosa, de color azul, veteada en diversos tonos y cincelada en plata por el orfebre Manuel Carrera y su equipo.

Además de otras muchas imágenes,  vemos a San Antonio, ya  próximo a la salida.

Salimos de nuevo al exterior frente a la Plaza de la Armería del Palacio Real o Palacio de Oriente.

Nos acercamos al Mirador de la Cornisa del Conjunto Histórico desde donde se tiene una vista panorámica de la ciudad, se ve el Campo del Moro y la Casa de Campo.

Continuamos  por delante del espectacular Palacio Real (del que ya hablamos en el recorrido de ayer).

Cruzamos la Plaza de Oriente….

Existen varias teorías acerca de la denominación de esta plaza, una de las más verosímiles es que recibe este nombre por estar situada al oriente del Palacio Real, que a su vez pasó a ser conocido como Palacio de Oriente precisamente por estar el palacio en esta plaza. Otra hipótesis achaca el nombre a José Bonaparte (hermano mayor de Napoleón) rey de España entre 1808 y 1813, quien ordenó el derribo de las construcciones próximas para dar más amplitud al entorno del Palacio y crear la plaza, la pertenencia del francés a la obediencia masónica Gran Oriente de Francia parece que podría ser el origen del nombre de la plaza, bautizada así en honor de dicha logia.

Pasamos por el Teatro Real

Situada a pocos pasos de la Plaza de Oriente está la Plaza de Ramales, así llamada en recuerdo de la batalla librada por el general Espartero en la localidad cántabra  de “Ramales”  que decidió el triunfo liberal en  la Primera Guerra Carlista ( guerra civil  entre1833 y 1840). Como recompensa el Duque Espartero recibió el título de grande de España y Duque de la Victoria, y al municipio de Ramales se le añadió el apellido “de la Victoria”.

La plaza está delimitada por dos residencias palaciegas. La más espectacular es la Casa Palacio de Ricardo Angustias, un riquísimo hombre de negocios dedicado a la banca y a la promoción inmobiliaria de Vitoria (Álava) que ordenó su construcción el 1916 para ser su residencia familiar en Madrid. Destaca por su torreón superior, de aires medievales, y por sus pinturas murales, que decoran los exteriores de las plantas más altas. La de mayor antigüedad es la Casa Palacio de Domingo Trespalacios (asturiano, nombrado oídor-juez de la  Audiencia Real de México), fechada en 1768, aunque sus orígenes se remonta a unas casas documentadas en el XVI.

Anteriormente la plaza llevaba el nombre de la iglesia de San Juan Bautista que aquí se ubicaba y fue derribada a principios del siglo XIX para la reurbanización de la zona.

Según se cree, en una de las capillas de la antigua Iglesia de San Juan Bautista fue enterrado Diego Velázquez y sus restos se perdieron con la demolición, de ahí que la placa del nombre de la plaza muestra la imagen del pintor.

Un monumento dedicado a su memoria se levanta en el centro de la plaza con la Cruz de Santiago, orden a la que perteneció el pintor.

Al lado está la plaza de Santiago, donde se ubicaba la Iglesia de Santiago, derribadaen 1810 bajo el reinado de José Bonaparte, para dar amplitud al entorno del Palacio Real, razón por la que también fue demolida también la vecina iglesia de San Juan Bautista.

La Iglesia de Santiago volvió a levantarse con su apariencia actual y recibió el nombre de Santiago y San Juan para aunar las dos parroquias demolidas.

Esta pequeña plaza también acoge animadas terrazas llenas de gente en esta espléndida mañana.

Continuamos el paseo….

Llegamos al Mercado de San Miguel

El edificio es uno de los pocos y mejores ejemplos de arquitectura de hierro de la ciudad, inaugurado en mayo de 1916 como mercado de abastos, este centenario lugar pasó a convertirse en mayo del 2009 en el primer mercado gastronómico de Madrid.

Numerosos puestos ofrecen sus apetitosos productos

Pero hay demasiada gente…..

Mucha, muchísima gente, así que  continuamos  nuestra ruta

Nos sorprende la pintoresca “Cava de San Miguel”. Cava hace referencia a la ciudad amurallada medieval, por el trazado donde hoy transcurre esta pequeña calle, pasaba el foso defensivo que en el siglo XI protegía a Madrid de los posibles ataques enemigos. Un foso o “cava” que siglos más tarde, hacia 1567, cuando la nueva capital de España empezó a crecer hizo necesario rellenar con tierra para convertir en calle, con el nombre de San Miguel en honor a la cercana Iglesia de San Miguel de Octoes, derribada, alrededor de 1790, debido al estado en que quedó tras el incendio de la Plaza Mayor, en cuyos terrenos se levantó más tarde el célebre Mercado de San Miguel.  

Esta pequeña calle hace una sorprendente curva gracias a la base más ancha de los edificios de número par, construidos así para servir de muro de contención a la vecina Plaza Mayor. Dibujan el trazado alegres y coloristas fachadas de ladrillo visto, con enrejados en las ventanas y sillares de piedra en sus bajos, muchos ocupados por castizos locales de típicas tapas como el Mesón del Champiñón, el Mesón del Boquerón o el Mesón de la Tortilla que invitan a hacer una parada en el camino y disfrutar de un aperitivo.

Una calle tan especial no puede pasar desapercibida y alguno de sus edificios han servido de escenario para historias literarias como el número 11 que Benito Pérez Galdós describe en su obra “Fortunata y Jacinta” (1886-1887) , allí vivía su personaje Fortunata, el edificio también fue elegido para el rodaje de la serie homónima de TVE, dirigida por Mario Camus en 1980.

 Toda la zona está muy animada, las terrazas llenas….

Entramos por el Arco de Cuchilleros hacia el interior de la Plaza Mayor. La calle de la Escalerilla de Piedra se extiende a lo largo del interior del arco. Bajo las escaleras de piedra se encuentra el mesón donde se sirve cocina madrileña desde 1949, llamado “Las Cuevas de Luis Candelas” en recuerdo del célebre bandolero del siglo XIX, que según cuenta la tradición se reunía por aquí con su banda.

El Arco de Cuchilleros es uno de los diez accesos de la Plaza Mayor de Madrid, ubicado en el rincón suroeste de la plaza. El nombre del Arco proviene de la calle a la que da acceso, la calle Cuchilleros y el de ésta se debe a que en este tramo de la vía, entre la Cava de San Miguel y la Cava Baja se instaló antiguamente el gremio de los cuchilleros y espaderos que proporcionaban estos instrumentos a los carniceros instalados dentro de la Plaza Mayor en el centro de su lado sur, en la conocida como Casa de la Carnicería, originariamente almacén general de carnes para abastecer a la villa, aunque desde el siglo XIX ha tenido diferentes usos, todos ellos municipales, entre 2008 y 2019 estuvo en desuso, hasta que se inauguró el Hotel Pestana Plaza Mayor en la calle Imperial 8, frente a la Casa de la Panadería del gremio de los panaderos.

La Plaza Mayor, declarada Bien de Interés Cultural, tiene su origen en los tiempos en que la villa, por decisión de Felipe II, se convirtió en capital de España. La plaza ha sufrido tres grades incendios (1631, 1672 y 1790) que obligaron a importantes reconstrucciones que fueron modificando su aspecto inicial.

En medio de la plaza se encuentra la estatua ecuestre de Felipe III (1616).

Seguimos por la calle Mayor, Puerta del Sol, calle de Alcalá

En la calle de Alcalá 13 está el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, muy cerca de Sol.

El Museo cuenta en la actualidad con más de 1400 pinturas, 600 esculturas y 15 000 dibujos, además de una colección de artes decorativas formada por tapices, platería, cerámica, porcelana, relojes, muebles, medallas y grabados. Destacan obras maestras del arte español, italiano y flamenco, entre las que se incluyen 13 pinturas de Francisco de Goya. Además, dispone de una Sala Permanente de Fotografía.

Continuamos hasta el restaurante elegido, dentro de nuestra particular ruta gastronómica que titulamos “el mundo en el plato”, para comer hoy. Después de la cena de ayer en el restaurante griego, hoy nos dejaremos sorprender en el Indian Aroma.

Después de esta agradable comida decidimos ir a descansar al hotel.

Completamos la tarde con un tranquilo paseo por el Parque del Retiro hasta la hora de la cena.

De camino disfrutamos de las luces de la ciudad

 Continuando con nuestra ruta gastronómica internacional elegimos un restaurante etíope.

Con esta original cena acabamos este magnífico día en Madrid.

¡Aún nos queda mucho por disfrutar en la capital de España!.  

Mañana seguimos…


 

3 comentarios sobre “FIN DE SEMANA EN MADRID. SEGUNDA PARTE

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