TERCERA VISITA A PARÍS (2021): DE NUEVO MONTMARTRE Y MUCHO MÁS

Empezamos otro magnífico día en París con un buen desayuno ….

Por la situación de pandemia Covid se han suprimido los buffets a sí que en nuestro hotel Le Mathurin nos dejan el desayuno en la habitación.

¡Listos para recorrer la ciudad de nuevo!.

Vamos caminando hacia allí, en el trayecto hay mucho que ver.

Hoy repetiremos algunos sitios que recordamos con mucho cariño de nuestro viaje anterior, especialmente Montmartre y la impresionante basílica del Sacre Coeur.

Llegamos frente a un gran edificio, se trata de la estación Saint-Lazare, ubicada en el nº 13, rue de Ámsterdam. Considerada la estación más antigua de París, fue catalogada como Monumento Histórico.​ Saint-Lazare es una de las seis grandes estaciones que posee París, todas en magníficos edificios :

·         Gare du Nord (18 rue de Dunkerque),

·         Gare de Lyon (Place Louis Armand)

·         Gare Montparnasse (17 boulevard de Vaugirard),

·         Gare de l’Est (Place du 11 novembre 1918)

·         Gare d’Austerlitz (85 quai d’Austerlitz)

Saint-Lazare ocupa el segundo lugar en importancia de las estaciones de Francia y la tercera de Europa con más de 100 millones de pasajeros anuales. Su tráfico está especialmente enfocado hacía los trenes de cercanías que cubren las afueras de París, aunque también transitan por ella líneas regionales y de media distancia. A demás ofrece conexiones hasta con cinco líneas de metro y con numerosos autobuses urbanos.

La historia de la estación de Saint-Lazare comienza en 1837 con la apertura de la línea de París a Saint-Germain-en-Laye.  En ese momento la estación era provisional con un edificio de madera, el Embarcadero del Oeste situado en la Plaza de Europa. En 1867 se convierte en la más importante de París con 25 millones de viajeros al año, tras la inauguración de la gran estación por Napoleón III, acompañado del emperador austrohúngaro y el Zar de Rusia, el 2 de junio de ese año con motivo de la Exposición Universal.

La estación Saint-Lazare está muy próxima a los Grandes Almacenes del Boulevard Hausssmann.

Con sus 2,5 kilómetros de longitud, desde el Boulevard Montmartre hasta la avenida de Friedland, el Boulevard Haussmann, calle comercial por antonomasia, es sin lugar a dudas uno de los más elegantes de todo París. A caballo entre los distritos VIII y IX, fue diseñado en el Segundo Imperio por el barón Haussmann (1809 – 1891), entonces prefecto del departamento del Sena, en el marco de la remodelación de la ciudad. Aquí están instalados los principales grandes almacenes de París: Printemps Haussmann, un verdadero templo de la moda parisina que forma parte del inventario de los monumentos históricos de Francia, sobre todo por su fachada Art Nouveau y su magnifique cúpula con vidriera. Las Galerías Lafayette Haussmann es el otro icono comercial de París, con su magnífico edificio de balcones trabajados, la inmensa cúpula de estilo Art Nouveau y su terraza acondicionada en el 7º piso desde donde se dispone de una magnífica panorámica, es un lugar muy recomendable para visitar en nuestra estancia en París.

Aprovechando la ubicación ideal, cerca de la Ópera y los grandes bulevares, además de la vecina estación de Saint-Lazare a la que cada día llegaba una multitud de gente, empezaron a surgir en la segunda mitad del siglo XIX un nuevo estilo de tiendas y un nuevo estilo de vender.

En el número 64 Boulevard Haussmann, encontramos Las Galerías Printemps.

En 1865 Jules Jaluzot y Jean-Alfred Duclos compraron tres plantas de un edificio para crear los almacenes Au Printemps cuyo nombre hace referencia a la Primavera (Printemps en francés). Estos primeros locales con grandes vitrinas parecían una especie de mercado cubierto sostenido por columnas. Este mismo año, el Printemps consiguió su primer gran éxito con la comercialización en exclusividad de una seda negra única, la Marie-Blanche, que ganó el favor de la clientela y fue muy apreciada hasta principio de 1900. La política empresarial de las galerías fueron una revolución en el mundo del comercio de la época. Se crearon precios fijos que se marcaron por primera vez en cada producto y de esta manera se evitaba el constante regateo entre el vendedor y el comprador. También es responsable de la creación de la idea de rebajas para deshacerse de existencias que llevaban mucho tiempo en venta, empezaron a lanzar campañas de rebajas para vender los productos almacenados y tener lugar para mostrar productos nuevos. A demás la compañía también se sirvió de la economía de escala para ofrecer productos de calidad a buenos precios que la nueva y cada vez más numerosa clase media podía costearse. 

Los grandes almacenes fueron aumentando su fama y absorbiendo poco a poco los edificios vecinos que se conectaron con puentes de hierro, su prosperidad permitió incorporar nuevos avances que aumentaron su popularidad.

En 1874 se incorporaron dos ascensores similares a los vistos en la Exposición Universal de 1867, algo totalmente nuevos e inéditos en las tiendas de la época. En 1881 el edificio sufrió un incendio que lo destruyó casi por completo, siendo reconstruido incorporando las últimas tecnologías arquitectónicos de la época. Éste fue el primer edificio comercial en estar iluminado enteramente por luz eléctrica en 1883, seis años antes que la ciudad de París adoptara la iluminación eléctrica en sus calles. Tal era la novedad que la maquinaria encargada de suministrar la electricidad estaba expuesta tras una pared de cristal para que los clientes del establecimiento pudieran verla. También fue éste uno de los primeros grandes almacenes conectados directamente con el metro, a través de una entrada específica para el establecimiento construida en 1904. En 1921 sufrió un nuevo incendio, siendo reconstruido un par de años después por Georges Wybo aplicando los más modernos dispositivos anti incendios venidos de Estados Unidos. Durante esta restauración se instaló una gran cúpula de estilo Art Nouveau. En 1930 instalaron las primeras  escalera mecánicas que permitieron un acceso cómodo a las plantas superiores de los edificios.

El exterior resalta con las torres acabadas en cúpulas en las esquinas, adornadas con veletas y detalles dorativos según el gusto de la época modernista y de la Belle Époque en Francia, además de las figuras de las Cuatro Estaciones situadas en la fachada obra del escultor Henri Chapu. Los mosaicos que muestran el nombre del establecimiento en colores representan detalles de naturaleza propios de la primavera.

Aunque de por si los edificios y sus fachadas ya son dignos de admiración, los elementos arquitectónicos más destacables eran una cúpula de 42 metros de altura y una escalera de estilo modernista que lamentablemente fue retirada en 1955.

La magnífica cúpula de Art Nouveau, obra del maestro vidriero Eugène Brière (1875-1962), se encuentra instalada en la sexta planta de las galerías, zona destinada a cafetería-restaurante. En 1939, para evitar su destrucción por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, la cúpula fue desmontada en 3.185 paneles de vidrio para guardarlos después en los sótanos de un almacén en Clighy-la-Garenne a unos 10 Km de París. Allí permaneció hasta 1973, año en que fue restaurada y colocada de nuevo bajo la supervisión del nieto de Brière siguiendo los planos originales conservados en el taller familiar.

En 1975 tanto la cúpula como la fachada fueron declaradas monumentos históricos.

En la actualidad contiene tiendas de las principales marcas de moda, lujo y belleza, repartidas por temas en los tres edificios del complejo (27 plantas y 43 500 m² en total) Además dispone de agradables locales para descansar de las compras como el salón de thé Ladurée donde se pueden saborear los famosos macarons, o bien disfrutar en la terraza panorámica  de la azotea donde se ubica el restaurante Déli-Cieux.

En 2013 Printemps fue adquirido por una compañía de inversiones de Qatar. Hoy en día hay 23 tiendas Printemps en Francia y otras muchas repartidas por todo el mundo.

Siguiendo el mismo Boulevar Haussmann llegamos a otros famosísimos almacenes: las Galerías Lafayette situadas en el número 40 del Boulevard Haussmann.

 Enfrente está el gran edificio de la Ópera Garnier

Las Galerías Lafayetteestán consideradas uno de los centros comerciales más grande del mundo occidental con más de 75.000 m2 de superficie de venta y más de 20 millones de visitas al año. En las galerías se encuentran las mejores tiendas de marcas, ya que muchos de los mejores diseñadores del mundo empezaron su carrera en las Galerías Lafayette como Daniel Hechter, Pierre Cardin, Cacharel o Yves Saint Laurent, entre otros.

Originales escaparates atraen la atención de los paseantes.

En su interior se puede encontrar prácticamente de todo incluida una planta superior llena de souvenirs a mejores precios que en otros puntos de la ciudad:

El origen del famoso centro comercial se remonta a 1893, cuando dos primos alsacianos de origen judio, Théophile Bader (1864-1942) y Alphonse Kahn, decidieron abrir “una tienda de novedades” en una pequeña mercería de 70 m2, llamada Les Galeries, en 1 rue La Fayette (esquina entre la rue La Fayette y rue de la Chaussée-d’Antin). El próspero negocio comercial tomó el nombre de la calle La Fayette donde se ubicó inicialmente, bautizada así en honor del aristócrata y oficial militar francés Marqués de La Fayette (1757-1834), héroe de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos de América.

Rápidamente se hicieron famosas entre los parisinos y su éxito propició su expansión. En 1896, compraron todo el edificio de 1 rue La Fayette; en 1905 adquirieron los edificios de 38, 40 y 42 boulevar Haussmann y 15 rue de la Chaussée d’Antin.  En 1912 Alphonse Kahn, se retiró de la administración y gestión operativa aunque siguió siendo accionista y compartió la presidencia de la junta directiva con Théophile Bader hasta su muerte en 1927. Bader encargó remodelar el local del boulevard Haussmann para convertirla en el “buque insignia” de las Galerías Lafayette. En octubre de 1912 se inauguró la nueva tienda con cinco pisos, balcones y una impresionante cúpula inspirada en el estilo bizantino a 33 metros de altura, obra del maestro vidriero Jacques Grüber.

De 1916 a 1926, las Galerías Lafayette se expandieron a lugares como Niza, Lyon, Nantes, y Montpellier así como a otros países. Bader se convirtió en uno de los primeros en vender moda prêt-à-porter en su gran tienda, copiando a los modelos de alta costura.

Durante la ocupación nazi de Francia en 1940, Théophile Bader y sus yernos Max Heilbronn y Raoul Meyer, al frente de la empresa fueron obligados a dimitir y a despedir a sus 129 empleados judíos.El grupo Galeries Lafayette fue transferido a propietarios no judíos: el suizo Aubert y el industrial francés Harlachol. Los yernos de Bader, se unieron a la resistencia antinazi. Bader murió el 16 de marzo de 1942. Sus herederos aún siguen reclamando muchas de sus pertenencias expropiadas.

Desde 2020, Galeries Lafayette cuenta con más de 50 tiendas solo en Francia (incluidas las tiendas subsidiarias), y se encuentra en otros países como Alemania (Berlin), Luxemburgo, Turquía (Estambul), Emiratos Árabes (Dubái), Doha (Qatar), China (Beijing, Shanghái).

Sin ninguna duda hay que visitar Galeries Lafayette Paris Haussmann (en nuestro viaje anterior no nos dio tiempo) aunque solo sea para admirar la impresionante cúpula.

Galerie Lafayette Paris Haussmann acoge en sus 70.000 m2 dedicados mayoritariamente a la moda, las mejores y más famosas firmas, también cuenta con otros servicios, incluida una magnífica oferta gastronómica en sus bares y restaurantes donde se puede degustar comida francesa junto con productos de todo el mundo. Todos los viernes, los visitantes pueden asistir al desfile de moda gratuito de la tienda a las 3 pm. para ello hay que realizar reserva con antelación.

Magníficas vistas, destacando el imponente edificio de la Ópera Garnier y a lo lejos la Torre Eiffel.

Pero a la terraza de las Galerie Lafayette Paris Haussmann  no solo se sube para contemplar París desde las alturas: ¡Más de un tercio de la terraza está ocupada por gente haciendo ejercicio!

En esta espectacular azotea está el restaurante Tortuga que abrió su cocina-mostrador el 1 de septiembre de 2020 de la mano del Moma Group, a la cabeza el chef Julien Sebbag acompañado de las firmas de Franklin Azzi (arquitecto del pabellón y la azotea) y Pierre Marie (artista ornamentalista). Se trata de un restaurante para degustar cocina de autor donde el chef utiliza varias técnicas de preparación de pescado que incluye tartar, carpaccio, pescado seco, marinado o a la plancha.

El restaurante incluye una agradable y acogedora zona al aire libre, una cocina abierta, con vistas a la barra y una terraza entre plantas decorativas, pero sobre todo magníficas vistas a la  Ópera Garnier justo enfrente y la Torre Eiffel en la distancia.

Salimos de las Galerías Lafayette y continuamos nuestro paseo por París

 Llegamos a Rue de La Chaussee d ´Antin ocupada por un animado mercadillo

Al fondo la gran Iglesia de la Santa Trinidad (église de la Sainte-Trinité), templo católico cuya construcción se inició en 1861 bajo el reinado de Napoleón III y se terminó 6 años después. En 1867 la iglesia fue bendecida y en 1913 fue consagrada. El edificio, cuya fachada es de estilo renacentista, alcanza los 90 metros de largo, 34 de ancho y tiene una altura de 30 metros. Su torre principal llega hasta los 65 metros de altura.

La encontramos en obras cubierta de andamios

La Iglesia de la Santa Trinidad está construida delante de un pequeño parque (Plaza de Estienne d’Orves) donde domina el simbolismo del número tres: tres fuentes y tres estatuas que recrean las tres virtudes teologales (la fe, la esperanza y la caridad).

Seguimos por Rue Blanche,  entre edificios señoriales

En el número 15 de la rue Blanche encontramos el Théâtre de Paris ,

El Théâtre de Paris es una sala de espectáculos parisina cuyo origen se sitúa a finales del siglo XVIII. Grandes actores, actuaron en este histórico teatro de la rue Blanche.

Otro edificio que llama la atención es la estación de bomberos (BSPP Pompiers Paris Caserne Blanche) en el número 28 de Rue Blanche. En sus orígenes sirvió como hospital para la casa militar del rey Luis XVIII, como escuela de música para la guarnición de París bajo el reinado de Louis-Philippe, a partir de 1856 se utilizó como estación de bomberos, en 1902 fue reconstruida y así lo podemos ver.

Una vez al año, los bomberos se convierten en viticultores. Las viñas que crecen en la fachada de su cuartel,  de la variedad de uva blanca conocida como Chasselas, permiten elaborar cada año un “vino” sin alcohol, embotellado bajo la denominación Château-Blanche. La tradición se remonta a 1926 y durante treinta años ha dado lugar a una ceremonia de cosecha muy pintoresca. Más de 150 kilos de fruta se cosechan así en pocos días y dan lugar a unas cincuenta botellas numeradas, así como 150 botellas más pequeñas, reservadas para el cuartel.

 Pequeñas tiendas de flores  contribuyen a darle aún más encanto a estas calles 

Llegamos al famoso Moulin Rouge, en el número 82 del  Boulevard de Clichy.

Llegamos al pie de la colina de Montmartre. La zona del distrito XVIII de París está descrita detalladamente en post de nuestra visita anterior en 2011, pero la recorreremos de nuevo con gusto recordando los lugares y los momentos más especiales de aquel viaje, pero también descubriremos algunos rincones que no vimos entonces.

Vemos el Moulin Rouge, famoso cabaret que desde hace más de 125 años ilumina cada noche la Place Blanche. Este icónico edificio sigue llamando la atención con su decoración de la Belle Époque, sus actuaciones supusieron en sus orígenes todo un acontecimiento y aún en la actualidad sigue atrayendo a cientos de turistas a sus espectáculos.

Nada aparentemente ha cambiado, tenemos las mismas imágenes del cabaret, nos sorprende que incluso sigue la misma cartelera que vimos hace 10 años anunciando La Machine du Moulin Rouge.

Seguimos el recorrido por Montmartre, comprobando que no ha pasado el tiempo para los bellos  lugares “de siempre”, solo cambiamos nosotros (un poco más “mayores”) y la circunstancias, “el efecto covid” reduce el número de visitantes en toda la ciudad, atenuando el bullicio habitual de estas zonas tan turísticas antes de la pandemia, ahora con menos gente se pueden apreciar y disfrutar mucho mejor, aunque por otro lado todo parece algo más triste.    

Vamos por rue Lepic , en el número  15 está el “café des 2 moulins” de la película  Amélie, que ya vimos hace 10 años y del que hablamos  en el post anterior.

Hay mesas vacías en las bonitas terrazas, esto era imposible de encontrar en nuestro viaje anterior, algunas con sus espectaculares decoraciones atraen a los pocos turistas y se ven más concurridas.

Seguimos el paseo, recordando los mismos lugares como si no hubiera pasado el tiempo.

No podemos dejar de volver a visitar el pequeño parque de Square Jehan-Rictus, enfrente de la place des Abbesses donde está el original monumento dedicado al amor. Parada obligada para los enamorados.

Es el Muro de los te amo (Mur des Je t’aime), un mural de 40 m² inaugurado en el año 2000, compuesto por 612 baldosas de lava esmaltada, que reproducen 311 «te amo» en 250 idiomas y dialectos del mundo.

Las formas de color rojo sobre el muro representan los trozos de un corazón roto que si se juntan formarán ese corazón perfecto, símbolo de una sociedad que se desintegra y a la que el muro trata de hacer reflexionar sobre el más bello sentimiento que la puede salvar. Sin ninguna duda este pequeño parque es el mejor lugar para recomponer el amor. 

Seguimos caminando por Rue la Viuville.

Una bonita cafetería nos tienta con los famosos macarons expuestos en su mostrador abierto

El macarón (en francés macaroon, y en italiano maccarone) es un tipo de galleta tradicional de la gastronomía francesa e italiana. Esta pasta de almendras se popularizó en Italia sobre el año 1500, en aquel entonces era un dulce sencillo, sin colores ni variados sabores. De Italia llegaron a Francia a través de la reina Catalina de Médici, noble italiana esposa del rey Enrique II de Francia (1533-1559). El escritor francés François Rabelais (1494-1553) fue uno de los primeros escritores que mencionó estos dulces como «pequeños y redondos pasteles de almendra». En la corte francesa enseguida se hicieron muy populares saliendo del horno del pastelero en forma de cúpulas redondas con base plana. En 1660, los macarons producidos en Montmorillon se preparaban para ferias, y acontecimientos especiales, como la boda de Luis XIV llamado «el Rey Sol» y María Teresa de Austria y Borbón, infanta de España y Portugal, el chef Adam preparó esta especialidad de dulces como uno de los postres del banquete nupcial.

Cuando Luis XVI junto con María Antonieta vivían en el palacio de Versalles, se servían macarons de la pastelería Dalloyau fundada en 1682. Esta emblemática pastelería, sigue manteniendo su sede en París y más de 30 sucursales en distintos países del mundo.

En el siglo XIX se empezaron a unir de dos en dos con un relleno en medio. Los macarons, tal como los conocemos en la actualidad “de doble galleta” y con distintos colores y sabores, surgieron de la receta de Louis Ernest Ladurée, un molinero que venía del sudoeste de Francia fundó en 1862 la panadería « Maison Ladurée», en la Rue Royale de Paris. Hoy la empresa tiene tiendas en más de veinte países distintos (en París se encuentra la «Maison Ladurée» en Los Campos Elíseos número 75, en el número 21 de la Rue Bonaparte 21 y en el 64 Boulevard Haussmann). Aunque sus ingredientes básicos son clara de huevo, almendra molida, azúcar glas, azúcar blanquilla y colorante, encontramos macarons de pétalo de rosa, de cassis violeta, de caramelo a la flor de sal, limón y albahaca o de chocolate negro entre algunas de sus especialidades.

Llegamos a las escaleras en la plaza Louise Michel que conducen a la imponente Basílica del Sacre Coeur  (también se puede subir utilizando el funicular).

En los años anteriores a la pandemia, esta escalinata de 222 peldaños no solo era uno de los lugares más transitados por los turistas que aquí se detenían para contemplar la panorámica de la ciudad en el camino hasta el Sacre Coeur, sino también por los carteristas y por las pandillas conocidas como “las timadoras sordomudas” muy habituales también en otros puntos turísticos de la ciudad. El Covid ha disminuido considerablemente la afluencia de visitantes y como consecuencia parece que ha “eliminado” a este tipo de delincuentes, en este viaje no nos hemos encontrado con ninguno a diferencia de los bastantes que vimos en el 2011 como lo contamos en el post del relato de dicho viaje.

Nos sorprenden las barandillas llenas de los famosos “Candados del Amor”, que hemos visto por numerosas ciudades de Europa. La tradición de colocarlos en los puentes de París quedó prohibida en el 2015, siendo retirados todos los candados ya que el peso representaba un peligro para la estructura de muchos de ellos.

Un gran lugar de culto que alberga el mosaico más grande de Francia, con sus 480 m2 de extensión

Después de la visita a la basílica del Sacre Coeur continuamos recorriendo Montmartre.

Vamos hacia la cercana Iglesia de Saint Pierre de Montmartre que ya conocemos también de nuestro viaje anterior.

Iglesia fundada en el siglo III por San Dionisio, primer obispo de PARÍS.

En el lateral del pequeño patio que hay delante de la iglesia de Saint Pierre de Montmartre destaca la cruz de Cottin  y una gran puerta de bronce llamada «La Resurrección de Cristo» , obra de Tommaso Gismondi, el escultor oficial del Vaticano, que da entrada al “Cimetière du Calvaire” o “cementerio de Saint-Pierre-du-Calvaire”. Este cementerio, es el cementerio más pequeño (600 m²) y antiguo de la ciudad, sus orígenes se remontan a 1688 cuando se usó para los enterramientos de los monjes fallecidos en la Abadia de Montmartre. Actualmente solo tiene 85 parcelas funerarias, y únicamente pueden enterrarse allí los descendientes de los difuntos originarios. Está abierto al público en dos ocasiones al año: el 1 de Noviembre (Día de todos los Santos) y  el tercer fin de semana de septiembre (Jornadas del patrimonio de la Ciudad).

Enfrente de la iglesia Saint Pierre en la Place Jran Marais nos encontramos “Le Petit Train de Montmartre”.

Este tren turístico realiza un circuito comentado de 40 minutos para descubrir cómodamente el pintoresco entorno. Salidas de la Place Blanche, parada en la Place du Tertre.
Circuito: Place Blanche / Moulin Rouge / Basílica del Sacré-Coeur / Anfiteatro / Arenas / Iglesia Saint-Pierre / Place du Tertre / Espace Dalí / Museo Montmartre / Cabaret Le lapin Agile / Cementerio Saint-Vincent / Place Constantin Pecqueur / Mercado Saint-Pierre / Anvers / Regreso a Place Blanche.

Horarios: todos los días de 10 h 00 a 18 h 00. Nocturna durante el verano hasta medianoche. Precio: Adulto 6.50€.

Seguimos callejeando…..

Los pintores se instalaron hace mucho tiempo en Montmartre, aquí Picasso, Modigliani, Miro y antes de ellos Manet, Toulouse-Lautrec, Géricault, Renoir o Van Gogh se reunían en los cafés y acudían  los numerosos talleres de la colina.

Comprobamos porque Montmartre se sigue conociendo  como “el Barrio de los Pintores”.

Decenas de pintores, dibujantes profesionales y caricaturistas ofrecen sus obras y muestran sus habilidades a los visitantes.

Entre las numerosas tiendas de souvenirs encontramos está tentadora pastelería en el número 16 de rue Norvins

No podemos resistirnos a probar los “Meringues XXL” aunque  los protagonistas indiscutibles son los” macaroons”

Continuamos disfrutando del colorido de las callejuelas de Montmartre

Vamos por la rue des Saules recordando todos estos rincones que tanto nos gustaron en nuestro viaje anterior

Sigue igual que entonces el restaurant La Bonne Franquette (anteriormente llamado Aux billards de bois), famoso porque pintores y poetas tales como Degas, Renoir, Monet, Cézanne, Sisley, Toulouse-Lautrec…acudían a comer al conocido restaurante.

Antiguas casas señoriales se levantan en esta zona conocida por históricos viñedos cuyos orígenes se remontan al siglo X.

Seguimos por la rue de l´Abreuvoir

Nos encontramos con Iolanda Cristina Gigliotti conocida como Dalida (1933-1987), icono cultural de Francia como cantante, actriz, bailarina, productora, modelo y presentadora de televisión.

Nacida en el Cairo de padres inmigrantes italianos establecidos en Egipto, su carrera empezó cuando en 1954 fue elegida Miss Egipto a partir de entonces recibió muchas ofertas de trabajo y se trasladó a París. A lo largo de su vida llegó a vender más de 140 millones de discos en todo el mundo.

Como consecuencia de varios dramas personales Dalida se suicidó en 1987 en su casa ubicada en el número 11 bis de la Rue d’Orchampt en Montmartre, muriendo por sobredosis de barbitúricos y alcohol, algunos meses después de haber sido la actriz principal de la película dramática Le sixième jour. El presidente de la República Francesa, François Mitterrand, escribió una nota en nombre de la República con las palabras: “Adieu Yolande, merci Dalida” [Adiós Yolande, gracias Dalida].

Llegamos a una bonita plaza que lleva el nombre de San Dionisio de París (San Denis), primer obispo de París y patrono de Francia. San Denis, fue martirizado y decapitado, junto con sus dos compañeros Rústico y Eleuterio en el lugar donde se ubica la Basílica de Sacre Coeur, durante la persecución cristiana del emperador Aureliano (año 270-275). La leyenda dice que al ser asesinado, el obispo Denis recogió su cabeza cortada y sujetándola con sus manos siguió predicando, caminó 6 Km atravesando Montmartre hasta que encontró a una piadosa mujer, descendiente de la nobleza romana, llamada Casulla a quien le entregó su cabeza y en ese momento cayó desplomado, en el lugar se construyó la Basílica de Saint- Denis en su honor y el barrio que fue creciendo alrededor lleva también su nombre. 

El nombre de Montmartre originariamente “Monte de Marte”, se cristianizó como “Monte del Mártir”, aludiendo al martirio de San Denís. 

Seguimos descendiendo la colina de Montmartre.

Encontramos en 83 Rue Lepic, Le Moulin de la Galette (Molino de la torta),

Molino de viento que data del siglo XVII, cuando estas tierras eran ricas en viñedos, trigales y pastos. Originalmente el recinto contaba con dos molinos: el Blute-fin y el Radet, mencionados por primera vez en 1622. Este molino fue propiedad de la familia Debray que vivía de la harina que producía el molino y ofrecía a los caminantes torta (un pan de centeno) y un vaso de leche por lo que se apodó “molino de la torta”. Los parisinos lo frecuentaban, especialmente los domingos, para disfrutar del panorama de la colina de Montmartre y de paso saborear el excelente pan o tortas que allí se elaboraban.

En el siglo XIX Nicolas-Charles Debray, convirtió el molino en una sala de baile y merendero con jardines. Este lugar llegó a ser uno de los templos del ocio durante La Belle Époque y el paraíso de la bohemia parisina cuando Monmartre es habitado por artistas, pintores y literatos. Los domingos y festivos eran días de baile en Le Moulin de la Galette, llenándose de los vecinos del barrio e incluso  de muchos del centro de París. Este lugar sirvió de inspiración para artistas como Renoir, Toulouse-Lautrec, Van Gogh o Picasso que lo plasmaron en sus obras.  En 1939, fue declarado Monumento Histórico.

Actualmente es un famoso y moderno restaurante, ¡es el momento de comer!

Continuamos comprobando que todo sigue igual que en nuestro viaje anterior, las antiguas fuentes Wallace, la agradable plaza de Émile Goudeau, la verde portería de la sociedad de artistas Le Bateau-Lavoir considerada cuna del cubismo, nada ha cambiado aquí en estos diez años. 

Pasamos, como esta mañana, por delante de la gran estación Saint Lazaré

Vemos este bonito edificio que acoge un McDonald´s en el 119 de la Rue Saint Lazare:

Después de la guerra franco-prusiana de 1870 y la pérdida de Alsacia-Lorena, muchos alsacianos abandonaron su región natal para instalarse en París. Muchos de ellos abrieron negocios para ganarse la vida en la capital francesa. Este edificio construido en 1892, estaba destinado a albergar una brasería alsaciana. Su fachada de entramado de madera y ladrillo, con tejas alsacianas sobre un tejado a dos aguas, reflejo de la típica arquitectura alsaciana, llama la atención aún más con una cigüeña posada en la chimenea, un escudo de armas similar al de la ciudad de Estrasburgo y la figura de Gambrinus, el «rey de la cerveza» … recordando la antigua cervecería allí ubicada desde 1894. Desde hace más de veinte años este singular edificio está ocupado por el gigante estadounidense McDonald’s. Catalogada como monumento histórico desde 1997, por lo tanto, protegido legalmente de cualquier modificación, este pequeño edificio no ha cambiado durante 120 años y probablemente seguirá atrayendo la atención muchos años más.

Enseguida llegamos a nuestro hotel

Un rato de descanso y continuamos disfrutando de París

Aún queda mucho por conocer y mucho que recordar….

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