TERCERA VISITA A PARÍS:  EL PALACIO DEL ELÍSEO, LOS JARDINES DE LAS TULLERIAS… Y MUCHO MÁS

2021 un año especial, 19 de junio un cumpleaños especial, París un viaje especial ……

Después de un duro año 2020 por la terrible pandemia que nunca en nuestra vida nos hubiéramos podido imaginar, parece que empieza a vislumbrarse la esperanza de volver  a cierta normalidad gracias a las vacunas.  Se aproxima el verano 2021, el mundo está ansioso de olvidarse del Covid19, en Europa se empiezan a eliminar algunas de las estrictas restricciones confiando en la masiva vacunación puesta en marcha. La capital de Francia vuelve a sonreír sin mascarilla el 16 de junio de 2021, España se la quitará en los espacios exteriores y siempre que se mantenga distancia interpersonal de seguridad el 26 de junio.

Es nuestro “momento París”…..

París está lo suficientemente cerca para nosotros, aún muy preocupados por la situación pandémica como para plantearnos otro viaje más “aventurero” y lo suficientemente lejos como para desconectar y sentir el placer de viajar, además de ser una ciudad con atractivos de sobra como para volver una y otra vez. Así que una escapadita a París……¡es mi mejor regalo de cumpleaños!

Desde el cielo vemos la torre Eiffel, la torre de Montparnasse…..

En las otras anteriores visitas a París llegamos al Aeropuerto Internacional de Paris-Charles de Gaulle  a unos 25 kilómetros al noreste de París, esta vez nuestro vuelo directo desde Santiago de Compostela  en la aerolínea Vueling nos deja en el Aeropueryo Orly (ORY) ubicado a 14 kilómetros al sur de París.

Pocos viajeros….   Se notan los efectos de la pandemia en el turismo.

Hay distintas formas de llegar desde el aeropuerto al centro de París:

https://www.paris.es/aeropuerto-orly

Nos decidimos por UBER para llegar directamente a nuestro hotel Le Mathurin – Hôtel & Spa Paris en 43 Rue des Mathurins, en el distrito VIII de París.

Desde que descubrimos UBER en Miami y después los volvimos a utilizar en Emiratos Árabes, teníamos esta plataforma muy idealiza, allí son coches extremadamente limpios y cuidados, pero en París y Madrid comprobamos que no es lo mismo, en estas dos últimas ciudades y a pesar de la pandemia, nos encontramos los coches sucios y con  antihigiénicos y cutres plásticos pegados con cinta aislante para separar al conductor de los pasajeros traseros…… nada de mampara de separación reluciente y limpieza interior después de cada viaje, que pensábamos imprescindibles.

Elegimos este hotel por la zona en la que está situado (cerca de la Ópera) y por los buenos comentarios que tiene. Un hotel de 4* con buena relación calidad/precio.

UBER da tranquilidad frente a un taxi porque, entre otras cosas, tienes el precio cerrado en cuanto lo aceptas, a sique no va a influir el tráfico, atascos o cualquier otra incidencia.

Parece que coincidimos con momento de bastante tráfico, unos 20 Km de distancia nos llevará una hora, así que nos planteamos el trayecto como un tour turístico que nos permite ver alguno de los monumentos que conocemos de nuestras visitas anteriores.

Desde el Uber vemos la gran cúpula de la Iglesia del Palacio Nacional de los Inválidos.

El Palacio Nacional de los Inválidos creado en el siglo XVII como residencia para los soldados retirados. Alberga la tumba de Napoleón.

A lo largo de los 13 kilómetros del río Sena que atraviesan la ciudad existen más de 30 puentes y pasarelas, el más bonito es el Puente de Alejandro III inaugurado para la Exposición Mundial de 1900, situado entre la explanada de Los Inválidos y el Grand y el Petit Palais que vemos desde el UBER y que ya conocíamos de nuestros viajes anteriores.

Entretenidos recordando, se nos hace corto el trayecto….. y  entramos en la Rue Le Mathurin

Hoteles, tiendas y restaurantes hasta llegar a nuestro alojamiento

Una vez hecho el check-in salimos a pasear, hay que aprovechar esta espléndida tarde de primavera. Tenemos un planing preparado, pero callejearemos con calma.

Al lado de nuestro hotel vemos un bonito parque que no teníamos localizado en nuestra ruta, se trata de Square Louis XVI (rue Pasquier). Descubrimos que se trata de un lugar con mucha historia. Antiguamente era el cementerio de la Magdalena (cimetière de la Madeleine) donde fueron depositados los cuerpos de la mayoría de las personas guillotinadas durante la Revolución Francesa en la cercana plaza de la Revolución (actualmente Plaza de la Concordia). Hoy en día el cementerio está ocupado por los jardines Luis XVI, zona clasificada como monumento histórico.

Aquí se enterraron inicialmente los restos mortales de Luis XVI de Borbón y su esposa María Antonieta. Luis XVI fue el último rey antes de la caída de la monarquía por la Revolución Francesa, siendo guillotinado el 21 de enero de 1793 a los 38 años de edad, su muerte puso fin a más de mil años de monarquía francesa continuada.  La reina María Antonieta, al igual que su marido, fue condenada a la guillotina, y ejecutada el 16 de octubre de 1793. En la Restauración (1815-1830) tras la caída de Napoleón Bonaparte y la vuelta de la dinastía Borbón al trono francés bajo el reinado Luis XVIII (1815-1824), hermano del guillotinado Luis XVI (su hijo Luis XVII murió siendo niño), los restos fueron trasladados junto con los de la reina María Antonieta desde el cementerio de la Magdalena a la  Basílica de Saint-Denis donde se inhumaron de nuevo en un mausoleo digno de los monarcas franceses.

En el cementerio de la Magdalena, Luis XVIII decidió hacer construir la Capilla Expiatoria en memoria del rey Luis XVI y la reina María Antonieta, entre 1816 y 1826. Este edificio religioso resultó un magnífico ejemplo del neoclasicismo tardío que merece la pena visitar. 

En julio de 2020, durante unas obras en la Capilla Expiatoria de los jardines Luis XVI se encontraron cuatro osarios de cajas de madera llenos de restos humanos de al menos quinientas personas guillotinadas entre el 21 de enero de 1793 y el 28 de julio de 1794, entre ellos Robespierre, uno de los más prominentes líderes de la Revolución Francesa.

La Capilla Expiatoria tiene planta de cruz griega, con una cúpula central y tres semi-cúpulas de menor altura, de ellas la de cabecera contiene el altar mayor, y en las laterales se hallan los conjuntos escultóricos que representan a Luis XVI a quien un ángel muestra el Cielo, obra del escultor François Joseph Bosio y a María Antonieta confortada por la religión, obra de Jean-Pierre Cortot, ambos grupos de mármol blanco contienen en su pedestal escritos los testamentos del rey y de la reina.

Seguimos por Rue Pasquier

Vamos por amplios boulevares con magnificos edificios.

Durante el reinado de Napoleón III en las décadas de 1850 y 1860, París experimentó una drástica transformación bajo la dirección de Georges-Eugène Haussmann, entonces prefecto de la capital. Haussmann abrió muchos bulevares, anchos y rectilíneos, a través del denso y concurrido tejido de la ciudad medieval, situando prominentes edificios públicos en los extremos de los paseos para lograr impresionantes perspectivas.

El Bulevar Malesherbes fue inaugurado por Napoleón III  en 1863 se extiende desde La Madeleine hasta Bulevar Berthier. En este boulevard tuvieron su residencia muchos personajes célebres, ricos aritócratas, empresarios….  por lo que destacan magníficos edificios.

En el cruce del bulevar Haussmann y el boulevard Malesherbes  destaca el magnífico edificio  del Circulo del Ejercito Nacional.

En frente está la iglesia de San Agustín de París (8 Avenue César Caire). Esta Iglesia fue construida entre 1860-1871 por deseo de Napoleón III para que la cripta de la iglesia albergara las sepulturas de los príncipes de la familia imperial, las de los emperadores y emperatrices antes de reposar en la Basílica de San Denís (patrono de la ciudad).

De un estilo ecléctico, con unas dimensiones de casi 100 m de longitud y una cúpula de más de 60 m.  fue uno de los primeros edificios de gran envergadura construidos en París con estructura metálica. Su fachada está decorada con las figuras de los cuatro evangelistas sobre unas arcadas verticales, encima los doce apóstoles y arriba un gran rosetón de vidrieras radiales.

Aunque destinada a ser el lugar de descanso del mismo Napoleón III y de su esposa española, la emperatrizEugenia de Montijo (Granada, 5 de mayo de 1826- Madrid, 11 de julio de 1920), ambos murieron en el exilio y fueron enterrados en la Abadía de San Miguel en Farnborough, Inglaterra.

En 1896 frente a la iglesia se colocó una estatua de la heroína francesa Juana de Arco, realizada por el escultor y pintor Paul Dubois, 

Seguimos recorriendo la ciudad y descubriendo los rincones más especiales…

Los  edificios palaciegos que abundan por todo el centro de París  son denominados  «hôtel», término que no se debe confundir con un establecimiento de alojamiento turístico. En francés,»hôtel» significa «palacete», se habla de «hôtel particulier» para referirse a una mansión señorial urbana, construida por un noble o un burgués acaudalado, con salones y numerosas habitaciones para la familia y para la servidumbre.

Llegamos a la Pl. Beauvau. En el nº 11 destaca el edificio del Ministerio del Interior que ocupa el antiguo palacete de Beauvau (Hôtel de Beauvau), una espectacular mansión privada construida en 1770, donde vivió el ministro de guerra de Luis XVI y mariscal de Francia Charles-Juste de Beauvau hasta su muerte, desde entonces tuvo distintos propietarios. Desde 1861 es la sede del Ministerio del Interior de Francia. Durante la ocupación de París durante la Segunda Guerra Mundial, el palacio albergó los servicios de la Gestapo. 

Desde la plaza vemos el Palacio del Elíseo.

Llegamos a la rue du Faubourg Saint-Honoré (lit. ‘calle del barrio de san Honorato’) considerada una de las calles más elegantes de Europa, gracias a la presencia de prácticamente todas las principales marcas de moda del mundo.

En el número 55 está el Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia de la República Francesa. Originalmente fue el Palacio d’Évreux (Hôtel d’Évreux) construido en 1722, fue residencia de Madame de Pompadour amante del rey Luis XV, a su muerte en 1764 legó el palacio al monarca. En 1808 fue utilizado por el gobierno de Napoleón Bonaparte hasta su caída. En 1816, con la Restauración Borbónica, pasó a ser parte de los bienes de la Corona.
En 1848, por decisión de la Asamblea Nacional de la Segunda República el palacio del Elíseo se convirtió en la residencia oficial del Presidente de la República de Francia.

En la actualidad es la residencia Emmanuel Macron, Presidente de la República de Francia desde el 14 de mayo de 2017.

Los mandatarios extranjeros en sus visitas oficiales se alojan en el cercanoPalacio de Marigny (Hôtel de Marigny) construido en el siglo XVIII, originalmente propiedad de la duquesa de Bauffremont, adquirido por el gobierno francés en 1972.

El centro de París está lleno de estos antiguos palacios de la nobleza, hoy reconvertidos en sedes de organismos oficiales, de embajadas, de ministerios o de importantes entidades bancarias o empresas de alto standing. 

Seguimos por rue du Faubourg Saint-Honoré, llena de mansiones con muchas historias: En el n.º 31 está un anexo de la Embajada de Japón,

 

En n.º 35 la Embajada del Reino Unido, edificio comprado por el gobierno británico en 1947; en el nº 37-39 está  el Hôtel de Charost, palacete construido en la década de 1720 para Armand de Bethune, segundo duque de Charost, un aristócrata de alto rango de Luis XV . En 1803, fue comprado por Pauline Bonaparte,  hermana de Napoleón,  quien en 1814 vendió el edificio al duque de Wellington, Primer Ministro del Reino Unido. El regreso de Napoleón de su exilio en la isla de Elba se financió en parte con la venta de esta mansión a los británicos.  Desde 1814 es la residencia oficial del Embajador del Reino Unido  en Francia.

En el nº 41 está el Hôtel de Pontalba, mansión que data de principios del siglo XVIII y lleva el nombre de Micaela de Almonester, baronesa de Pontalba, una adinerada aristócrata criolla nacida en Nueva Orleans en 1795, cuya historia fue digna de una trama operística, como “Pontalba: a Louisiana Legacy”, obra compuesta por Thea Musgrave o «La baronesa desnuda”  de Diana EH Shortes, varias novelas también  se basan en su dramática vida. La baronesa ocupó la mansión hasta su muerte en 1874, tras lo cual pasó a sus herederos que la vendieron. Fue teniendo distintos propietarios hasta que en 1948 el gobierno estadounidense compró el edificio para albergar la  Agencia de Información de Estados Unidos (USIA), desde 1971 es la residencia oficial del embajador de EEUU en Francia.

Las Jornadas Europeas del Patrimonio, creadas en 1984 por el Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia que se celebran todos los años el tercer fin de semana de septiembre, es una magnífica oportunidad para visitar edificios públicos como el Palacio del Elíseo, Senado, ministerios, embajadas, prefecturas, ayuntamientos, teatros, …..y privados (palacios, castillos, fábricas), que abren sus puertas excepcionalmente. Todos estos lugares, además de los monumentos abiertos al público regularmente, ofrecen diferentes actos con motivo del acontecimiento: visitas guiadas, conciertos, representaciones teatrales, circuitos temáticos.

Además de estos impresionantes edificios, ejemplos de la espectacular  arquitectura  del siglo XVIII construida por la aristocracia francesa de la época que hoy en día siguen siendo palacios al servicio de gobiernos de distintos países, otros muchos  de la rue du Faubourg Saint-Honoré alojan las mejores firmas de lujo francesas e  internacionales, como Saint Laurent (nº38), Givenchy (nº 28), Hermés (nº24), Chanel (nº21), Cartier (nº17), Lanvin (nº22)…..

En el nº 68 de rue du Faubourg Saint-Honoré  encontramos la Galeria de Richard Orlinski, considerado el artista plástico francés contemporáneo más vendido en el mundo.  Sus esculturas, diseñadas en torno al concepto “Born Wild” son resultado de contemplar la conexión entre el instinto animal y la naturaleza humana.

Las singulares obras de Orlinski se exhiben en más de 90 galerías de todo el mundo, pero además, también se muestran al aire libre y en espacios públicos de muchas ciudades. Nosotros las hemos encontrado en nuestros viajes varias veces.

Seguimos nuestro paseo por el centro de París

Toda esta zona está descrita detalladamente en post de nuestra visita anterior en 2011. Todo sigue igual que hace diez años, los magníficos edificios y monumentos históricos como la majestuosa Iglesia de la Madeleine, la gran plaza de la Concordia….  Imperturbables  por los siglos de los siglos, solo cambiamos nosotros y las circunstancias.

Especialmente resulta extraño el ambiente de esta “era Covid 2021”,  después de un 2020 catastrófico, París sigue siendo  la espectacular ciudad de siempre pero  aún se vive el miedo a la pandemia y la ciudad  se muestra extrañamente solitaria.

¡París sin apenas turistas!.

En el n.º 3 de la rue Royale está el Maxim’s, el más famoso restaurante de París desde su inauguración hace más de cien años. Esta vez lo encontramos cerrado como consecuencia de la pandemia.

Otra vez será, ………esperamos volver y poder celebrar que definitivamente se acabó el Covid ¿Cuándo será?

Desde aquí nos acercamos a la plaza de la Concordia (antigua plaza de la Revolución, donde se asesinaron en la guillotina a cientos de personas entre 1793-94) está casi vacía pero luce más espléndida que nunca.

Entramos por  la esquina Cambon-Jeu de Paume en los Jardines de las Tullerías, inmenso parque público situado entre el Museo del Louvre y la Plaza de la Concordia.

Este inmenso espacio son los Jardines del Palacio Real (Palais des Tuileries) de Catalina de Médici, esposa de Enrique II de Francia, que se convirtió en la mujer más poderosa de la Europa del siglo XVI tras la muerte de su esposo en 1559. Es entonces cuando mandó construir dicho palacio como retiro, apartado del tumulto de la corte que por aquel entonces ocupaba Palacio del Louvre, pero al mismo tiempo lo suficientemente cerca para mantener su influencia política como Reina Madre, siendo regente durante los reinados de sus hijos Francisco II y Carlos IX y a la muerte de estos,  Catalina volvió a desempeñar un papel clave en el reinado de su tercer hijo, Enrique III, del cual fue consejera casi hasta sus últimos meses de vida. Catalina de Médicis falleció en 1589 y su hijo Enrique III murió asesinado el mismo año.

El proyecto original del Palacio no llegó a concluirse, solo se construyó un ala, la que daba al jardín, apenas un sexto de todo lo proyectado, lo que sí se terminó, fue el jardín que sirvió de lugar de esparcimiento a la corte. El nombre es una castellanización del original francés Palais des Tuileries, cuya traducción correcta sería “palacio de las tejerías”, en alusión a las fábricas de tejas (tuiles en francés) que existían antiguamente en lo que luego sería el emplazamiento del palacio y sus jardines.

 

Aunque el Palacio no se completó, el jardín se convirtió en el jardín más grande y más hermoso de París. Catalina lo usó para celebrar lujosas fiestas reales, como la dada en honor a los embajadores de la reina Isabel I de Inglaterra, o la del matrimonio de su hija Margarita de Valois con Enrique III de Navarra, que será más adelante se convertiría en Enrique IV, rey de Francia y de Navarra.

Posteriormente, los sucesivos reyes de Francia fueron dándole aún más esplendor. Durante el reinado de Luis XIV el jardín se re-diseñó para abrirlo a la gente de la alta sociedad, donde se celebraban fiestas y reuniones por todo lo alto.

 

Después de la Revolución Francesa se convirtió en un parque público, un gran número de estatuas de las residencias reales fueron llevadas a los jardines para mostrarlas.

El general republicano durante la Revolución Francesa, Napoleón  Bonaparte, a punto de convertirse en emperador, se mudó al palacio de las Tullerías el 19 de febrero de 1800, y comenzó a hacer mejoras para adaptarlo a una residencia imperial. Entre 1806 y 1808 se construyó a la entrada del Jardín de las Tullerías, el Arco del Triunfo del Carrusel, de 19 metros de altura para conmemorar las victorias militares del emperador Napoleón I.

El palacio se convertiría en la principal residencia de los monarcas franceses en el siglo XIX.

Por metonimia, «las Tullerías» pasó a designar la jefatura del Estado francés y fue el centro político de Francia de 1789 a 1870.

En 1852 y 1862, bajo el reinado de Napoleón III, se construyeron dos pabellones en el interior del jardín.

Hoy en día, lo único que queda del palacio de las Tullerías, destruido durante el levantamiento de la Comuna de Paris el 18 de marzo de 1871, son los dos pabellones de Napolón III  próximos a la Plaza de la Concordia. Uno de estos pabellones, la Orangerie, alberga actualmente una galería de arte de pinturas impresionistas y postimpresionistas. El otro pabellón es la Galería Nacional del Jeu de Paume, un museo de arte contemporáneo.

                       El palacio de las Tullerías se situaba justo entre el jardín homónimo (oeste) y el actual Musée du Louvre (este).

 El magnífico recinto de las Tullerias fue clasificado como Monumento Histórico en 1914 y en 1991 quedó incluido en la ámbito de protección del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro del conjunto de los monumentos de las Riberas del Sena.

Recorremos la avenida central del gran parque repleta de árboles y esculturas, siempre sin perder de vista la icónica torre Eiffel.

Los jardines constituyen un auténtico museo al aire libre. Cuenta con más de 200 esculturas, obras que van del siglo XVII al XXI.

En los extremos de esta avenida se disponen dos grandes estanques, uno octogonal próximo a la Plaza de la Concordia, y otro circular próximo al Louvre

Un buen momento para detenerse y disfrutar del encanto del lugar.

Salimos hacia rue de Rivoli

Contemplamos el impresionante  edificio del Palacio del Louvre,  convertido en uno de los museos más importantes de Europa desde finales del siglo XVIII.

El Palacio del Louvre , como ya sabemos de nuestro viaje anterior y ya  relatado en el post correspondiente, cuya  toma su nombre de la palabra  franca leovar o leower, que significaba “ lugar fortificado”,  puesto que su origen fue una fortaleza construida por el rey Felipe Augusto en 1190 junto con las primeras murallas de la ciudad para defender las orillas del río Sena contra los invasores del norte. Durante años fue un arsenal de tamaño significativo que comprendía un cuadrilátero con foso pero no residencia real. El Louvre fue renovado frecuentemente a lo largo de la Edad Media, ampliado y enriquecido por casi todos los monarcas franceses posteriores. 

Bajo el reinado de Luis IX a mediados del siglo XIII, el Louvre se convirtió en sede de la tesorería real y el castillo -fortaleza pasó a tener  una función doble: además de su papel protector, se convirtió en una de las residencias del rey y de la corte. La fortaleza fue ampliada y embellecida en el siglo XIV por Carlos V, haciendo de él la residencia real más célebre en la Europa de su época. Carlos V comenzó la ampliación del Louvre en 1358, pero su obra quedó arruinada en el curso de la Guerra de los Cien Años. 

En 1546 el rey Francisco I en 1546  emprende la construcción sobre la antigua fortaleza  de un magnífico palacio renacentista. Como protector del  considerado genio universal, Leonardo da Vinci acumuló muchas de sus obras entre las que destaca la Monna Lisa (La Gioconda) que se convertiría en el núcleo del contenido del futuro Museo del Louvre. La muerte de Francisco I en 1547, sin embargo, interrumpió el proyecto de hacer del Louvre la más lujosa residencia real. Fue su nuera, la reina Catalina de Médici (esposa de Enrique II de Francia, hijo de Francisco I) la que esbozó el proyecto para hacer del Louvre un gran palacio. En 1564 Catalina decidio la construcción Palacio de las Tullerias  enfrente al Louvre para su alojamiento particular dejando el antiguo Louvre para el resto de la corte, este nuevo palacio y sus jardines cerraba el extremo occidental del patio del Louvre.

Los trabajos de restauración del Louvre de Catalina los continuo Enrique IV (primer rey de Francia de la casa de Borbón sustituyendo a la dinastía Valois reinante durante siglos). Casado en primeras nupcias en 1572 con Margarita de Valois (hija de Catalina de Medici y Enrique II, hermana del anterior rey francés Enrique III asesinado sin descendencia). Enrique IV fue rey de Francia entre 1589 y 1610. El matrimonio se separó antes de su ascensión al trono francés, en 1589, sin haber tenido hijos. Su matrimonio fue anulado en 1599 por decisión del Papa. Se volvió a casar en 1600 con María de Médici, (quien se construyó el magnífico palacio de Luxemburgo  que visitamos en nuestro viaje anterior) reconocida mecenas, de cuyas colecciones de arte aún se conservan 22 cuadros en el Museo del Louvre.

Por deseo de Enrique IV se creó un enlace entre el Palacio de las Tullerías y el Louvre de más de 400 metros de largo y 30 metros de ancho,  a lo largo de la orilla del Sena (el edificio del Louvre estuvo unido al  Palacio de las Tullerias formando un solo conjunto hasta 1871, cuando este último fue incendiado y destruido por la Comuna de París, desde entonces el extremo occidental del patio del Louvre ha permanecido formando el Patio de Honor).

Enrique IV, gran promotor de las artes, invitó a cientos de artistas y artesanos para que vivieran y trabajaran en las plantas inferiores del edificio. Su hijo Luis XIII siguió reformando el Louvre, igualmente su sucesor  Luis XIV  (el Rey Sol) hasta que traslada en 1682 la residencia real al Palacio de Versalles.

Tras la Revolución Francesa iniciada en 1789, que implicó la abolición de la monarquia, el Palacio del Louvre fue destinado, por decreto de mayo de 1791, a funciones artísticas y científicas, albergándose en él, al año siguiente, las colecciones de la corona. Se nacionalizaron bienes de propiedad real, se confiscaron las pertenencias de la nobleza asesinada o huida y de la iglesia tras la supresión de las órdenes monásticas. Parte del Louvre se abrió por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793, la gran novedad fue que el acceso fue libre para todo el mundo, no se limitaba al público culto ni se regulaba mediante visitas concertadas.

En la actualidad es tan grandísimo  que se dice que uno puede visitarlo cada día a lo largo de una semana y no ser capaz aún así de echar una simple mirada ni a la mitad de lo expuesto.

El enorme museo, cuyas salas y pasillos marcan un recorrido de varios kilómetros, fue sometido a una ambiciosa modernización en la década de 1980.  Su elemento más visible fue la pirámide de cristal diseñada por el arquitecto  Ieoh Ming Pei e inaugurada en 1988 para centralizar el acceso de los visitantes, que descienden por ella a un recibidor subterráneo por el que se accede a las diversas alas del museo. Controvertida al principio, se ha convertido en otro monumento parisino por si misma.

Aunque el Museo del Louvre es el más famoso de Francia , son muchos los museos  que hay. Desde 2005, la Noche Europea de los Museos propone la apertura nocturna, excepcional y gratuita de algunos museos europeos. Este acontecimiento se celebra el sábado más próximo al 18 mayo en todos los países pertenecientes a la Convención Cultural del Consejo de Europa. Más de 1200 museos franceses participan en la Noche Europea de los Museos, y el 98% de ellos abre sus puertas al público de forma gratuita entre las 18 horas y la medianoche. La mayoría de los museos programa actividades especiales para esta original velada dirigida a todos los públicos: visitas guiadas, visitas con linterna, concierto, talleres para niños, proyecciones, fuegos artificiales…

Enfrente está el arco  del Carrusel de Napoleón Bonaparte

Cruzamos el arco y volvemos a entrar en los jardines de las tullerias

Continuamos hacia La Place de Vendôme, también descrita en el post de nuestro viaje anterior.

El hotel Ritz y el Ministerio de Justicia ocupan edificios destacados de la Plaza

Continuamos nuestro paseo…

Aún hay toque de queda por la pandemia del coronavirus y  a las 23:00 todo cierra

Regresamos al hotel….

Volvemos a rodear el espectacular edificio de la ópera Garnier.

Son las 22:30h, a penas hay gente caminando por estas calles tan céntricas y lo que si nos encontramos es que con muchos «sin techo» durmiendo en los soportales y por todas las esquinas, lo que no habíamos visto en nuestros viajes anteriores.

Llegamos a nuestro hotel a punto de marcar el reloj las 23:00h y hacerse efectio «el toque de queda de pandemia».

¡No hay nadie!, solo nosotros……Aprovechamos para ver algunos bonitos rincones del hotel


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