5.4. CIVITAVECCHIA (SEGUNDA PARTE)

En esta 5ª escala del crucero  » Rumbo a la cuna de la civilización» en el barco «Vision of the Seas» de Royal Caribbean, que nos dejó en el puerto de Civitavecchia, tuvimos la oportunidad de  volver a Roma. Llevando un itinerario bien planificado, la escala da  para mucho y aún reservamos tiempo para explorar un poco la ciudad de Civitavecchia que también tiene su encanto.

Después de nuestro recorrido por la Ciudad del Vaticano, dedicando la mayor parte del tiempo a los Museos Vaticanos y la pequeña escapada por el centro de Roma,  volvemos a Civitavecchia. 

Stazione  Civitavecchia

Desde la Estación de Civitavecchia, en pocos minutos caminando, llegamos a  la singular  Iglesia de los Santos Mártires Japoneses (Chiesa dei Santissimi Martiri Giapponesi)  en Largo San Francesco D’Assisi.

La  Iglesia de los Santos Mártires Japoneses  fue erigida  en homenaje de los primeros cristianos japoneses, cuya historia se remonta a  las primeras  misiones evangelizadoras llevadas a cabo por  los jesuitas españoles  Francisco Javier (sacerdote navarro, canonizado con el nombre de San Francisco Javier),  el valenciano Cosme de Torres y el cordobés Juan Fernández de Oviedo que el  15 de Agosto de 1549, llegaron desde España a  Kagoshima al suroeste de Japón con las esperanzas de llevar el catolicismo al país. Años después (1593) se sumaron a la tarea frailes franciscanos.

Durante  estos años,   los misioneros  contaron  con la  actitud tolerante de los señores feudales japoneses (daimyō), hasta que llegó al poder el daimyō Toyotomi Hideyoshi (1536-1598)  quien emprendió una terrible persecución del  cristianismo con objeto de granjearse el favor de las sectas budistas y evitar la influencia de las potencias extranjeras en la política interior. El 9 de diciembre de 1596 ordenó arrestar a los jesuitas, franciscanos y neófitos cristianos japoneses  y el 5 de febrero  1597  ordenó la crucifixión   de un grupo de cristianos  en Nagasaki, conocidos como “los 26 mártires de Japón”.​ Los ejecutados fueron beatificados en  1627 y  canonizados en 1862.

El vínculo con Civitavecchia  surge años después   cuando   llega a la ciudad italiana Hasekura Tsunenaga. 

Hasekura Tsunenaga (1571 – 1622) fue un importante samurái japonés, veterano  de las invasiones japonesas a Corea bajo  las órdenes del sanguinario daimyō Toyotomi Hideyoshi   entre 1592 y 1597. Posteriormente entre los años 1613 y 1620,  al servicio del  daimyō Date Masamune y encabezó  una misión diplomática  para establecer relaciones comerciales, que  lo llevó a dar la vuelta almundo  por lo que es  considerado el primer embajador japonés al mando  de  la primera misión diplomática que el país nipón hizo a Occidente.

Tras un largo viaje iniciado el 28 de octubre de 1613 desde el puerto de Ishinomaki, la misión japonesa llegó a España navegando hasta Sanlúcar de Barrameda y remontando  el río Guadalquivir para alcanzar el puerto de Sevilla, pasando por Coria del Río, aquí se detuvo la comitiva esperando tener audiencia con el rey de España.

Una parte de aquella peculiar expedición se  quedó en Coria del Río (a 15 kilómetros de Sevilla). Y por increíble que parezca, muchos de los habitantes actuales del pequeño pueblo hispalense  son descendientes de aquellos samuráis,  más de 700 de sus  vecinos  se apellidan «Japón» ya que parece ser que, cuando  hace más de cuatrocientos años, los nipones empezaron a tener descendencia andaluza, el cura de turno, incapaz de pronunciar sus exóticos apellidos, tomó la “sabia”  decisión de poner el apellido «Japón»  a todos.

Hoy en día, los corianos muestran con orgullo sus vínculos japoneses. En la fachada de su ayuntamiento hay colgada una bandera de este país. En el Paseo de Carlos Mesa del pueblo, junto al Guadalquivir, se alza la estatua que rememora a  Hasekura Tsunenaga, con kimono y catana incluidos y se mantienen tradiciones japonesas como  el Hanami, la celebración del florecimiento de los cerezos cada primavera o el Toro Nagashi,  fiestas dedicadas a los difuntos, que celebran en agosto, siendo el único lugar fuera de Japón donde se celebra esta tradición. Incluso, para reivindicar  los importantes lazos de cofraternidad,  en 2013 el entonces príncipe heredero al trono imperial de Japón, Naruhito, visitó la localidad.

A sí  que  la misión diplomática de Hasekura Tsunenaga fue dejando  improntas muy profundas en algunos lugares  por los que pasó.

Al fin, la comitiva fue recibida por  Felipe III, rey de España,  el 30 de enero de 1615. Hasekura convertido al cristianismo, fue bautizado el  17 de febrero  por el  capellán  real y renombrado como Felipe Francisco Hasekura continuando su  viaje  hacia Roma.

El 18 de octubre de 1615 desembarcó en el  Puerto de Civitavecchia con el objetivo de reunirse en Roma con el Papa Pablo V. Esperando ser recibido por el papa,  se quedó unas dos semanas en Civitavecchia, dejando un recuerdo inmejorable.

En honor a esta visita, Civitavecchia está hermanada  con la ciudad japonesa de Ishinomaki de donde partió la gran expedición.

El 3 de noviembre, la delegación nipona fue finalmente recibida por el Papa en el Vaticano para sellar el tratado comercial aprobado por el rey de España  y acordar el envío de nuevos misioneros católicos a las lejanas tierras, tan hostiles hasta el momento.

Los japoneses, primeros orientales en entrar oficialmente en la ciudad símbolo de la cristiandad, se quedaron en Roma hasta el 4 de enero de 1616, cuando partieron para volver a Japón.

El largo viaje fue también una ocasión para restablecer la relación entre dos mundos diferentes y lejanos que había nacido tan difícilmente en 1549 y que había culminado en la tragedia de «los 26 mártires japoneses» asesinados en 1597.

Hasekura  llegó a su patria en 1620 tras haber completado la expedición, pero se encontró de nuevo con la persecución del cristianismo, debido a ello  los acuerdos que se iban a establecer fueron suspendidos, las relaciones comerciales con  España  se rompieron definitivamente en  1623 y las relaciones diplomáticas en 1624. Por tanto  su larga misión no consiguió sus objetivos. La siguiente embajada oficial japonesa a Europa no se produjo hasta dos siglos y medio después, en 1862.

Hasekura murió un año después, no se sabe a ciencia cierta, pero algunas versiones afirman que fue martirizado  por su fe, y otros que practicó el cristianismo en secreto hasta que enfermó y murió.

Para recordar la tragedia de los mártires cristianos y el fuerte vínculo que Civitavecchia tiene con Japón, la ciudad les dedicó  la Chiesa dei Santissimi Martiri Giapponesi en la plaza entre Viale della Vittoria y Via Italo Stegher.

Enfrente de la iglesia, se encuentra la estatua de San Francisco de Asís. 

El edificio, consagrado en 1862, se reconstruyó después de la destrucción  de los bombardeos de 1943-44 en la Segunda Guerra Mundial y se decoró su interior con  frescos con las imágenes que recuerdan la historia de los mártires japoneses entre el 1951 y el 1954, obra del pintor nipón Luca Hasegaw.

En el centro  del ábside, están representados San Francisco Javier y San Francisco de Asís,  entre  ellos la Virgen con el Kimono, mientras que a los lados del ábside Hasegawa quiso rendir homenaje a Santa Fermina, patrona de Civitavecchia, poniéndola enfrente del samurái Hasekura Tsunenaga, primer embajador japonés en Europa, simbolizando el fuerte vínculo entre Oriente y Occidente y entre las dos ciudades de Ishinomaki y Civitavecchia.

Seguimos nuestro recorrido….

Desde aquí  esta será nuestra ruta por el paseo marítimo en dirección al puerto de cruceros:

Desde  Chiesa dei Danti Martiri Giapponesi  llegamos  al Paseo Marítimo Thaon de Revel, con el pequeño puerto turístico de Lega Navale.

Magnífico paseo por el que  increíblemente no hay nadie….

¡está completamente vacío!

`para nosotros un auténtico placer, calma y tranquilidad en esta luminosa tarde, después del gran trasiego de turistas en Roma viene muy bien este paseo sosegado.
debe de estar todo el mundo en Roma

Tenemos todos los sitios que queramos para elegir

Llegamos a la zona conocida como il Pirgo,  la playa de Civitaveccia (Sppiaggia il pirgo) que recibe este nombre porque frente a ella se construyó un histórico balneario  llamado “ el Pirgo”.

El Pirgo, originalmente construido en la segunda mitad del siglo XIX, tomó su nombre del antiguo pueblo de Pirgi, que antes que los romanos poblaban la costa a lo largo del Lazio. El complejo balneario original, inslatado sobre un islote, estaba formado por una plataforma con muelles, rotondas y edificios de estilo chalet suizo. En el curso de pocos años, se convirtió en un centro al que acudía la más renombrada e importante burguesía de la época.

Dañado por eventos bélicos  y marejadas, tras largos años de abandono, el Pirgo  prácticamente desapareció.

En 1997 se reconstruyó  con una moderna estructura.

La primera fase de un proyecto más amplio que incluía modernizar posteriormente toda la zona del puerto turístico y el paseo marítimo de Civitavecchia.

Hoy  no hay balneario pero en su lugar hay un espléndido paseo  desde la que se puede admirar el litoral de la ciudad.

Un buen momento para hacer un alto en el camino y tomar algo disfrutando de las vistas y de la tranquilidad del lugar.

Desde la terrazza del Pirgo se puede tener una espléndida panorámica de la playa y del  paseo marítimo de Civitavecchia.

Seguimos el solitario y magnífico paseo

Continuamos  por la  Marina de Civitavecchia, sin apenas cruzarnos con nadie, se nos hace raro un sitio tan espectacular y tan solitario en esta hermosa tarde de Agosto. Seguramente el imán de la «Ciudad eterna» con todo su magnetismo, no deja tiempo para dedicarle a Civitavecchia.

Llegamos de nuevo al Fuerte Michelangelo que ya vimos esta mañana.

El símbolo de Civitavecchia construido del siglo XVI para evitar  las incursiones y saqueos de piratas, es una estructura arquitectónica majestuosa con cuatro torres y un pasaje subterráneo secreto que conducía desde el interior de las murallas hasta  tierra adentro, en uno de sus torreones está la pequeña capilla en honor a Santa Fermina, la patrona de la ciudad. Más detalles: https://viajaconfaloalp.wordpress.com/2020/10/14/5-1-civitavecchia-primera-parte/

Cerca del Fuerte Michelangelo, está el Museo Arqueológico Nacional (Largo Camillo Benso Conte di Cavour, 1). El edificio que alberga el museo fue mandado construir por el Papa Clemente XIII, en el siglo XVIII. Contiene importantes colecciones etruscas y romanas procedentes de las excavaciones realizadas en toda la región y también destacan una sorprendente colección de anclas romanas. La entrada al museo es gratuita en horario de 8,30 a 19,30, de martes a domingo, los lunes cierra.

El casco antiguo de Civitavecchia merece un recorrido pausado  para descubrir la Piazza Vittorio Emanuele o Plaza de la Catedral, donde está la Catedral de Civitavecchia dedicada al Santo Francisco de Asís. Levantada en el mismo sitio donde existía una pequeña iglesia de los frailes franciscanos construida en 1610 bajo el pontificado de Pablo V, después el Papa Clemente XIV inicia su reconstrucción y, en 1.782, bajo el pontificado del Papa Pío VI se  completó, convirtiéndose en Catedral en 1805.  Los bombardeos de 1.943 sobre la ciudadd le produjeron graves daños, su restauración se llevó a cabo en 1.950.

Destaca con su simple y armoniosa fachada en lo alto de la escalera, dominando la plaza, con unas columnas jónicas y las dos grandes estatuas de San Francisco de Asís y de San Antonio de Padua.

Según el tiempo disponible se puede  caminar por Vía Doria seguir  por  la Vía Dura degli Abbruzzi para llegar a la zona peatonal de Corso Centocelle donde está el Teatro Municipal Traiano, enfrente del edificio del siglo XVIII  Palazzo della Finanza. El teatro fue construido en la primera mitad del siglo XIX para sustituir al viejo Teatro Minozzi,  tomando el nombre en honor del emperador Trajano, fundador de la ciudad. Con una forma original de herradura de caballo, típica de la época, estaba dotado con un singular telón, totalmente pintado al óleo. El edificio actual, fue  totalmente reconstruido  tras  ser bombardeado  en la Segunda Guerra mundial.

Otro de los puntos a visitar si se dispone de tiempo, es la la plaza Antonio Fratti,  alrededor se extiende el antiguo gueto de Civitavecchia, con tiendas, bares y restaurantes, especialmente a lo largo de Via Enrico Toti. Su origen se remonta al final del siglo XVII cuando el Papa Inocencio XII dispuso que esta zona de unas cuatro hectáreas entre el Fuerte Michelangelo y el muralla del Papa Urbano VIII, se utilizase para concentrar a la población judía. A pesar de su nombre que se conservó indefinidamente, el barrio nunca fue habitado por judíos siendo ocupados los edificios por familias de pescadores y trabajadores provenientes del reino de Nápoles.

El  corazón del casco antiguo histórico de Civitavecchia  es  la Plaza Leandra, donde se encuentra la  Iglesia de Nuestra Señora de las Gracias, más conocida con el nombre de Iglesia de la Estrella.

La tradición cuenta que San Buenaventura, General Superior de la Orden Franciscana, antes de embarcarse en dirección a Lyon para participar en el  Segundo Concilio ecuménico,  estuvo en Civitavecchia donde,  a  petición de numerosos fieles, fundó en 1274  la cofradías de penitentes  que tomó el nombre de Compañía del Gonfalone (gonfalone  o abanderado), estableciendo su  sede en la Iglesia de la Estrella. Las obligaciones de los miembros eran cuidar a los enfermos, enterrar a los muertos, prestar servicios médicos a quienes no pueden pagarlos y dar dotes a las niñas pobres.  Incrementando su poder de influencia, con el paso del tiempo los abanderados  de los penitentes se extendieron por otras iglesias y  obtuvieron numerosos privilegios de los sucesivos pontífices.

Durante las luchas y las insurrecciones que tuvieron lugar en Roma en 1354, la Cofradía consiguió acabar con las matanzas y volver a traer la paz al pueblo en nombre de la Virgen María.

Desde la Plaza Leandra, a través del Archetto (Passaggio dell’Archetto)  se llega a la Piazza Aurelio Saffi  donde es posible ver  restos de las antiguas murallas de la ciudad construidas  por orden del Papa León X. cerca está la Iglesia de Santa María de la Oración, también conocida como Iglesia de la Muerte.

La Iglesia de Santa María de la Oración, junto con la Iglesia de la Estrella, son  las iglesias más antiguas de Civitavecchia, construida en 1685 resistió incluso a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Ligada a la Cofradía de la Muerte y Oración, instituida en la segunda mitad del siglo XVI para dar digna sepultura y oración a los cadáveres abandonados fuera de las murallas de la ciudad o dispersos en el mar.

Volvemos a Porta Livorno, que ya vimos esta mañana.

Seguimos  a los pies de la muralla de Urbano VIII con la dársena del puerto enfrente.

En menos de diez minutos llegamos a Bus Stop Shuttle (Via Tarquinia, 12),  para embarcar en el “ Vison of the seas”  después de completar satisfactoriamente todo el recorrido,

minuciosamente  planificado, para  esta 5ª escala del crucero “rumbo a la cuna de la civilización”.

Recorrido panorámico en Bus del puerto


Y llegamos al barco

Ya en cubierta, vistas sobre el puerto y la ciudad

Aún nos da tiempo a disfrutar de un baño reconfortante en las piscinas del “Vision of the seas”

Piscina exterior

Momentos de refrescarnos y descansar…..

Suenan las potentes sirenas del “Vision of the seas” anunciando la despedida de Civitavecchia

El “Visión of the Seas” sigue navegando y desde cubierta contemplamos la magnífica puesta de sol.

Y  rematamos el día con  una excelente cena

En el elegante comedor donde se cuidan todos los detalles

Después de la cena un rato de música y baile…….

Nuestro camarote preparado:

                            ¡¡¡ A  dormir !!!

Mientras, el  “Vision of the Seeas” sigue navegando  del mar Tirreno al  mar de Liguria  que bañan  la escabrosa costa de la Riviera italiana, adornada con sorprendentes pueblos en  la región de Liguria que serán nuestro objetivo para la 6º escala del crucero que nos dejará en La Spezia. Desde aquí recorreremos las «Cinco Tierras» (Cinque Terre).

 ¡¡¡ VAMOS !!!

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