5.1. CIVITAVECCHIA (PRIMERA PARTE)

Después de la fantástica escala en Atenas, el «Vision of the Seas» navega despacio toda la noche para mostrarnos por la mañana la costa italiana.

Sobre las 7:00h estamos listos para ver el paso por el  Estrecho de Mesina que separa Sicilia de la región de Calabria en la Italia peninsular,  comunicando el mar Jónico con el mar Tirreno.

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El Estrecho de Mesina en su parte más angosta, al norte, tiene una anchura de tan solo 3 km.

Ha habido proyectos para unir Sicilia con el continente mediante un puente, pero hasta ahora no han sido factibles parece ser por la dificultad técnica de su ejecución , por tratarse de una zona de intensa actividad sísmica y azotada con asiduidad por fuertes vientos.

¡¡¡ Impresionante !!!

Mientras amanece y va aclarando el cielo en una suave y tranquila mañana sin viento, el «Vision of the Seas» atraviesa lentamente el estrecho.

A la derecha Calabria:

A la izquierda la ciudad siciliana de Messina

Atravesado el estrecho de Mesina y ya en el mar Tirreno, nos espera otra gran sorpresa, ante nosotros la imponente isla italiana de Strómboli perteneciente al archipiélago volcánico  de las islas Eolias o Eólicas Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO desde el  año 2000.

La isla Stromboli es la cima emergida del volcán del mismo nombre  

¡Pasamos muy cerca!

La última erupción  de gran violencia tuvo lugar en 1930 y desde entonces está en permanente vigilancia. Periódicamente se suceden  otras erupciones de cierta relevancia como la acaecida en 2015 y otra  de bastante intensidad tuvo lugar el 28 de agosto del 2019, ¡exactamente un año después del mismo día que pasamos nosotros tan cerca!.

Seguimos  navegando,  sin ningún tipo de incidencia por el mar Tirreno …..

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y llegamos a la 5ª escala de esta espectacular travesía  «rumbo a la cuna de la civilización»  que nos  deja en  el  puerto de Civitavecchia,  conocido como “el puerto de Roma”.


No importa las veces que hayamos visitado Roma y conocido ya sus lugares más emblemáticos.

Roma es uno de esos lugares a los que no nos cansaremos nunca de volver, bien para descubrir nuevos rincones o para reencontrarnos con los que visitamos en aquel primer viaje cuando tiramos la moneda en la Fontana de Trevi siguiendo la tradición, para que el destino nos diera más oportunidades de regresar.

El origen de esta costumbre tan popularmente conocida, parece que está en la película estadounidense «Tres monedas en la fuente» dirigida por Jean Negulesco, estrenada en 1954, donde los protagonistas reafirman los poderes de la famosa fuente de Trevi: “Si arrojas una moneda: volverás a Roma, si arrojas dos monedas: encontrarás el amor en la ciudad, si arrojas tres monedas: te casarás con la persona que aquí conociste”.

¡¡¡ Teníamos que volver a Roma !!!

No hace falta buscar un motivo para repetir visita pero esta vez lo hay, ya que Roma es una escala imprescindible en nuestro crucero «rumbo a la cuna de la civilización».

La capital de Italia, la gran ciudad cosmopolita que acumula casi 3.000 años de historia, arte y cultura, junto a Grecia, ha sido la madre cultural de las modernas naciones occidentales.

Como capital del Imperio Romano, Roma llegó a ser la primera gran metrópolis centro de una de las civilizaciones antiguas más importantes.
En el transcurso de su historia, que abarca tres milenios, fue la cabeza de un gran Estado Imperial y sede de una nación establecida en tres continentes, que llegó a extender sus dominios sobre toda la cuenca del Mediterráneo y gran parte de Europa, Oriente Próximo y África del Norte, alcanzando 3,5 millones de kilómetros cuadrados de extensión.
El Imperio Romano fue el último y mejor organizado imperio de la Antigüedad, difundiendo por todas sus provincias la cultura latina mezclada con la griega, lo que pondría las bases de la futura Civilización Occidental.
La poderosa Roma influyó en el desarrollo de la sociedad, la cultura, la lengua, la literatura, la música, el arte, la arquitectura, la filosofía, la religión y la moral del resto del mundo en los siglos sucesivos.
Roma fue, y sigue siendo, una de las ciudades más importantes de la historia. Pocas ciudades han tenido tal evolución y jugado a la vez un rol tan importante en la Historia Universal, ya sea como crisol de civilizaciones o sede de importantes movimientos artísticos e institucionales, tanto civiles como religiosos. La persistencia de la importancia de esta ciudad en medio de numerosos avatares históricos, le ha otorgado el apelativo de «Ciudad Eterna», cuyos orígenes, según la tradición clásica, se remontan al año 753 a. C. fecha de su fundación a orillas del río Tiber por Rómulo y Remo, personajes legendarios hijos de Rea Silvia y el dios Marte, que siendo niños fueron abandonados a orillas del río Tíber, cuando el rey Amulio mandó que se les matara por miedo a que le disputasen su reino, los infantes supervivieron al ser amamantados por una loba (la loba capitolina, símbolo de Roma) y luego criados por unos pastores que los adoptaron como hijos propios. En el mismo lugar donde fueron amamantados por la loba, fundaron una ciudad. Las disputas entre los hermanos, les llevaron a un trágico final matando Rómulo a su hermano Remo.

Según la leyenda Rómulo fue el responsable de la primera unificación de los núcleos aldeanos, existentes hasta entonces, en una sola entidad urbana que recibió el nombre de Roma (ciudad de Rómulo). Las aldeas de las tradicionales siete colinas, terminaron por fusionarse totalmente en los siglos posteriores.
Hoy en día Roma es la ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo. Las ruinas antiguas como las del Foro y el Coliseo evocan el poder del antiguo Imperio Romano. La ciudad del Vaticano, sede central de la Iglesia católica romana, cuenta con la Basílica de San Pedro y los Museos del Vaticano, que albergan obras maestras como los frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel. Todo ello hace que Roma sea un magnífico destino para repetir cuantas veces mejor…

Esta vez el «Vision of the Seas» nos deja en el puerto de Civitavecchia en el mar Tirreno, construido por el emperador Trajano a comienzos del siglo II para acoger a los barcos romanos de la flota imperial.

Civitavecchia cuyo nombre significa «ciudad antigua», se encuentra a unos 80 kilómetros al noroeste de Roma.

Civitavecchia es una ciudad rica en monumentos y sitios arqueológicos.
A partir de un primer asentamiento etrusco, en época romana experimentó un gran auge asumiendo un papel cada vez más estratégico gracias a la proximidad de Roma y al emperador Trajano, fundador de la ciudad.


Posteriormente en época medieval, Civitavecchia fue conquistada por el Papa Eugenio IV en 1432 , convirtiéndose así en propiedad del Estado Pontificio. Los diversos Pontífices que se sucedieron contribuyeron al desarrollo de la ciudad encargando la construcción de monumentos y edificios históricos que aún hoy en día se pueden admirar e intuir la grandiosidad de otra época.

Actualmente Civitavecchia es un importante centro del litoral de la región del Lacio, desde cuyo puerto transitan cada año más de 5 millones de personas, siendo considerad  el primer puerto de entrada en Italia en cuanto a número de turistas y visitantes.

Llegando al puerto de Civitavecchia a primera hora de la mañana.

El puerto de Civitavecchia, desde la antigüedad, es conocido como el Puerto de Roma y también con el nombre de Centumcellae. Construido por orden del emperador Trajano entre 103 y 110 d.C. debía su nombre de Centumcellae a la presencia en el interior de la dársena de cien almacenes (cento anfratti) usados para la recogida de mercancías.
Esta gran obra, sigue siendo considerada un modelo de ingeniería con múltiples elementos artificiales que delimitan un amplio dique con muralla, torres y fuertes, completa la obra un rompeolas curvado situado enfrente de los dos muelles (del Bicchiere y del Lazzaretto) para permitir el paso también a las embarcaciones más grandes.

Aunque por momentos «un aire más moderno» hace olvidar a los antiguos romanos y sus poderosa flota . La decoración de algunos barcos del puerto, tan distintos a los del Emperador Trajano, ponen la nota de color.

Silvestre persiguiendo a Piolin,
los personajes de la Warner compiten con los restos milenarios del Puerto Histórico.


Desde la cubierta de nuestro «Vision of the Seas» vemos las antiguas construcciones defensivas

El Fuerte de San Pedro (Fortino di San Pietro) o Molo del Lazzaretto, en el Muelle del Lazareto, es el monumento más antiguo del Puerto Histórico de Civitavecchia con casi 2000 años de historia.

La estructura, inicialmente compuesta por una torreta que también servía de faro, formaba parte del majestuoso proyecto encargado por el emperador Trajano para el puerto de Civitavecchia y dirigido a su vez por el arquitecto Apolodoro de Damasco (107 d.C.).

En 1656 se propagó una epidemia de peste y el fuerte se transformó en refugio de contagiosos hasta 1800. De ahí el nombre de Lazzaretto. Para aislarlo, también se pensó en cavar un canal que lo separara del muelle. Desde entonces los marineros que se contagiaban de enfermedades en sus viajes, entraban en cuarentena en el Lazareto. El tifus se cobró muchas víctimas, también la fiebre amarilla se transmitió a la población, que fue hospitalizada en masa en el Lazareto.

Desembarcamos y un bus lanzadera (shuttle bus) gratuito nos espera para sacarnos de las instalaciones del puerto.

La mejor forma de desplazarse hasta Roma es en tren, aunque la estación de autobuses de Civitavecchia está más cerca del puerto que la estación de trenes, es preferible el tren para evitar atascos en carretera o dentro de la ciudad.

La distancia a la estación de trenes desde el lugar donde el shuttle bus deja a los cruceristas es de menos de 1 km de agradable paseo.

Mucho que ver de paseo en Civitavecchequia

Veremos con más detenimiento Civitavecchia a la vuelta, pero mientras nos dirigimos a la estación de tren para llegar a Roma, vamos descubriendo alguno de los puntos más simbólicos de la ciudad

De las primeras construcciones que llaman la atención es la Fortaleza situada en el lado opuesto del antiguo Molo del Lazzaretto, conocida como la Rocca di Civitavecchia, se trata de un antiguo castillo medieval.

La Rocca es un verdadero castillo, construido alrededor del año 1400, bajo el pontificado del Papa Calixto III, sobre el muelle romano para completar las murallas protectoras del pueblo marítimo de la antigua Centumcellae (la actual Civitavecchia). Posteriormente la Rocca se transformó en residencia papal.
Inconquistable en la antigüedad y el primer núcleo de la ciudad medieval, la Rocca fue destruida casi por completo en 1943 tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial que azotaron la ciudad.

Muy cerca está la Porta Livorno.

Porta Livorno, es un pasaje monumental construido en 1761 a instancias del Papa Clemente XIII, con el objetivo de conectar el puerto con el lado norte de la ciudad, como lo demuestra la placa colocada sobre la propia puerta

Seguimos el muro de Urbano VIII.

Cuando, en 1630, se reconstruyó el puerto de Civitavecchia, el Papa Urbano VIII ordenó la edificación de un largo muro defensivo para proteger la ciudad de las incursiones enemigas cubriendo los restos de las murallas que rodeaban el antiguo puerto romano.

En el interior de algunos habitáculos de la base del muro (ahora sede de pescaderías históricas) todavía se puede admirar la mampostería original “ad opus reticolatum”, una antigua técnica de construcción romana, utilizada principalmente a partir de la primera mitad del siglo I a.C. y bajo el emperador Augusto.

Una vez construido el gran muro, se perfeccionaron numerosos puntos para que el puerto fuera aún más seguro frente a los posibles ataques. Para ello, se preparó en las dos bocas de entrada un sistema de barreras a base de redes, vigas y cadenas ancladas a los pilares de los fortines terminales.

Caminamos por el paseo a lo largo de la antigua muralla de Urban VIII y encontramos la Fuente Vanvitelli.

La fuente fue construida en 1740 por el Papa Benedicto XIV, quien quiso reemplazar una antigua que estaba en el mismo lugar que la actual. En 1743 el arquitecto Luigi Vanvitelli realizó íntegramente en mármol travertino un frontón, al que se accede por una escalera, donde destaca la cabeza de un antiguo fauno, insertada en el frontón.

Seguimos el paseo y llegamos al imponente edificio del siglo XVI que lleva el nombre de Forte Michelangelo, una de las estructuras arquitectónicas militares más importantes de la costa del Lazio.

El Papa Julio II encargó su construcción al arquitecto Bramante para defender el Puerto de Civitavecchia de las continuas incursiones de piratas que, a partir del siglo XV, amenazaron la seguridad de la ciudad con saqueos, incendios y masacres.
El complejo Fort Michelangelo se extiende sobre un vasto edificio romano de la época imperial. La planta en forma de cuadrilátero está protegida en las esquinas por cuatro torres cilíndricas. En la torre oriental se puede admirar el símbolo del escudo de armas del Papa Julio II: un roble, colocado en el lugar donde el Papa bendijo y colocó la piedra angular el 14 de diciembre de 1508.
En el portal de entrada, se puede ver una inscripción que atestigua que fue el propio Papa quien colocó la primera piedra.

Las obras iniciadas por Bramante fueron continuadas por sus discipulos Giuliano Leno y Antonio da Sangallo el Joven.

La fortaleza se completó finalmente en 1535 bajo el pontificado del Papa Pablo III de Farnese, un gran mecenas de las artes quien encargó la llamada torre del homenaje (torre típica de los castillos medievales caracterizados por una altura superior a los demás) al gran Miguel Ángel Buonarroti, desde entonces la fortaleza se conoce con su nombre.

Las cuatro torres, llamadas San Paolo (sureste), San Pietro (suroeste), San Romolo (noroeste) y San Giulio (noreste), se conocen respectivamente también como San Colombano, Santa Ferma, San Sebastiano y San Giovanni. Cerca de la entrada antigua, todavía se puede ver la polea de bronce que se utilizó para bajar y subir el puente.
En la torre de San Sebastiano hay un corredor subterráneo con una salida secreta de la fortaleza hacia tierra que se supone que conduce al interior de las murallas de la ciudad mientras que en la torre de Santa Ferma, es posible visitar la pequeña ermita en honor a Santa Fermina, Patrona de la ciudad. La capilla está ubicada en la antigua cueva donde la santa vivió un tiempo.

Según cuenta la leyenda Santa Fermina o Firmina de Amelia, pertenecía a una familia romana de clase alta, su padre era el prefecto Calpurnio en Roma. La joven se convirtió a la fe cristiana y dejó a su familia para dedicarse a la oración en retiro, sufrió el martirio durante la persecución de Diocleciano y posteriormente fue sepultada, se cree que en Civitavecchia. Muchos milagros se le atribuyen a la santa, uno de ellos durante una travesía marítima cuando una violenta tormenta que azotaba la costa de Civitavecchia se calmó de forma repentina por su intervención milagrosa. en agradecimiento a la intercesión divina al llegar a la ciudad se refugio en una cueva para orar ininterrumpidamente durante días, esa cueva según la tradición popular esta en una de las torre del Fuerte Michelange que lleva su nombre.

El Fuerte Michelangelo en la actualidad es la sede de la Capitanía del Puerto.

Enfrente del Fuerte está el edificio de la guardia costera

El fuerte está rodeado de una bonita zona ajardinada con fantásticas vistas sobre el puerto.

Seguimos por el agradable paseo marítimo

La Marina (WaterFront) de Civitavecchia:

Cruzando Viale Garibaldi llegamos a la estación de tren de Civitavecchia,

Es recomendable adquirir el billete B.I.R.G., que incluye la ida y la vuelta a Roma en tren y el desplazamiento en metro o autobús en la capital italiana.

<p class="has-text-align-justify has-black-color has-text-color" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Son muchos los monumentos, edificios, museos,… que ver en Roma, por lo que es una ciudad para ver con más calma y dedicarle unos cuantos días, pero en una escala de crucero siempre se pueden seleccionar algunos de los lugares más imprescindibles.<br>Para visitar el centro de Roma, es preferible llegar desde Civitavecchia a la <strong>estación de Termini</strong>, desde donde sale la línea B del metro que llevará a los cruceristas a la parada de Coliseo.<br>En nuestro caso que ya conocemos bien Roma, el objetivo de hoy será visitar algunos de nuestros sitios preferidos, entre ellos la Ciudad del Vaticano y los Museos Vaticanos, por lo que la mejor estación para llegar desde Civitavecchia es la<strong> estación de San Pietro</strong>.Son muchos los monumentos, edificios, museos,… que ver en Roma, por lo que es una ciudad para ver con más calma y dedicarle unos cuantos días, pero en una escala de crucero siempre se pueden seleccionar algunos de los lugares más imprescindibles.
Para visitar el centro de Roma, es preferible llegar desde Civitavecchia a la estación de Termini, desde donde sale la línea B del metro que llevará a los cruceristas a la parada de Coliseo.
En nuestro caso que ya conocemos bien Roma, el objetivo de hoy será visitar algunos de nuestros sitios preferidos, entre ellos la Ciudad del Vaticano y los Museos Vaticanos, por lo que la mejor estación para llegar desde Civitavecchia es la estación de San Pietro.

¡¡¡ VAMOS……!!!

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