3.3. Château de Chenonceau

Desde Amboise continuamos ruta hasta el fantástico Château de Chenonceau, tercer destino para nuestro TERCER DÍA en el «Valle del Loira»

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En marcha !!!!! :

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Llegamos a este entorno idílico en las orillas del rio Cher

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Lo primero dejar el coche, parking gratuito  :

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Ahora vamos a por las entradas:

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Compramos las entradas:

Precios:

– Visita al Castillo con folleto, jardines, Galería de las Cúpulas y Galería de las Carrozas: Adultos 13,00 €
– Visita al Castillo con audioguía, jardines, Galería de las Cúpulas y Galería de las Carrozas: Adultos 17,50 €

No nos  merece la pena la audioguía ya que hemos leído bastante sobre esta visita  y a demás nos dan con la entrada plano y folleto explicativo muy completo en castellano así que de sobra con pagar 13,00 € x 4 = 52€ , pero os puedo decir que son unos euros muy pero que muy bien invertidos pues es fantástico este castillo como veréis

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Ya con las entradas y el plano en nuestro poder

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Seguimos el fantástico paseo arbolado dispuestos a descubrir todos estos rincones espectaculares

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Atravesamos la exuberante vegetación  del  dominio de Chenonceau, es inmenso ¡!!!

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Llegamos a un paseo delante de una alargada edificación con animadas terrazas, ¡perfecto para recuperar fuerzas!,

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pero además alberga unas estancias que conmemoran la época en la que  Chenonceau  fue hospital militar.17

Hospital militar:

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Homenaje a la memoria de los heridos y cuidadores, que vivieron los años de la Primera guerra Mundial entre 1914 a 1918 en el castillo de Chenonceau.

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Al final del edificio y sus terrazas llegas a los bonitos jardines

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Y ante nosotros tenemos el  impresionante CASTILLO-PUENTE, conocido como el «castillo de las damas»,  ya nos hemos encontrado con una de ellas: Catalina de Medicis en sus jardines y desde aquí contemplamos la maravilla de todo el conjunto:

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Lo primero que sorprende es la larga sucesión de arcadas que lo convierte en un espectacular puente  sobre el rio Cher, afluente del Loira, navegable por distintos tipos de embarcaciones, pintorescas barcazas atestadas de turistas que cruzan bajo él, mientras los cisnes flotan altivos y distantes como sin duda fueron los antiguos e ilustres habitantes del Castillo.

 

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Además de la singular arquitectura del imponente edificio que contemplamos admirados, el verdor de sus bosques, la armonía y colorido de sus jardines,  la  tranquilidad  de su entorno que podemos imaginar (sin turistas)…

Un lugar idílico que  llama a la calma e invita al sosiego  y al placer de  los paseos tranquilos en un inmenso escenario perfectamente bucólico, hace que no podamos creer que esto no haya sido siempre un paraíso.  Pero  muy al contrario,  la existencia de este fantástico castillo gira en torno a historias de destrucción, guerras de religión, venganzas, intrigas, rivalidades, celos, odios, pasión, codicia, aunque vivió épocas de felicidad, fiestas  y esplendor, entre sus paredes se guardó  mucho luto y sufrimiento.

El Castillo de Chenonceau, como ningún otro, guarda  la historia de poderosas mujeres de Francia que lucharon por él y  por eso se le conoce  como  el «castillo de las damas». 

Es imposible que me conforme con esto       carita1    y  no morirme de curiosidad !!!,

quiero saber todo lo posible sobre el Castillo de Chenonceau, porque ¿cómo no preguntarse quienes vivieron aquí, que vida tuvieron….quienes son esas damas que le dan el apodo?

Unas cuantas horas de lectura,  de búsqueda y de ir entrelazando la biografía de uno y otro personaje de la historia de Francia, reyes y dinastías que se sucedieron y que tuvieron que ver con el magnífico castillo ante el que nos encontramos. Después de bastante esfuerzo para hilar un relato, ¡He averiguado quienes fueron y como fueron  esas DAMAS que dan el nombre al castillo!.

carita 4espero que no os aburra demasiado, yo creo que la Historia es apasionante!!!!

Es imposible no quedar subyugado ante la historia de esta mansión codiciada y admirada pero también despreciada y abandonada.

El castillo de Chenonceau  ensalzado y protegido  por una dinastía de reyes: los Valois, fue olvidado por otra: los Borbón.

 ….. Muchas vicisitudes que a pesar de todo no pudieron  hundir su esencia de soberbio  e imponente monumento memorable de la historia de Francia, resurgiendo  cada vez con más esplendor y belleza hasta la actualidad.

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La primera cita de la existencia del lugar de Chenonceau corresponde al siglo XI. En el siglo XIII, las primeras reseñas de propiedad  de la fortaleza de Chenonceau refieren que alrededor de 1230, pertenecía a la familia Marques. Uno de sus miembros Jean Marques arrastró a la familia y con ella sus propiedades al desastre, sufriendo las consecuencias devastadoras de la llamada  «Guerra de los Cien Años» al oponerse a Carlos VI de Francia  y al Consejo  creado ante la locura del rey de Francia que no reinaba en la práctica desde 1392. Al tomar posición contra el Consejo, Jean Marques cede sus fortalezas a los ingleses y  Chenonceau muy deseado por su importancia estratégica en la defensa del río Cher y la ciudad de Tours (leal al Consejo Real) es arrasado y quemado en 1411 por el mariscal de Boucicaut como castigo por la sedición.

Juan Marques, hijo del precedente, se comprometió a levantar el honor de la familia y solicitó a Carlos VII la recuperación del castillo que le es concedido  en 1432.

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Pero en el castillo feudal solo sobrevivió la torre del suroeste, torre del homenaje que aún hoy es  conocida como «la Tour des Marques o torre de los Marques» y detrás del castillo, a orillas del Cher, el molino sobre dos pilas de piedra. Jean Marques II ordenó la construcción de un castillo y un molino fortificado sobre los restos  anteriores.​

Posteriormente  Thomas Bohier, notario, jefe de cuentas en Paris, nombrado en 1491 secretario del rey Carlos VIII, alcalde de Tours en 1497,  y muchos cargos más ….. es sobre todo un estadista influyente y un financiero hábil que codicia Chenonceau en manos por aquel entonces de Pierre Marques, heredero de Jean Marques, las intrigas de Bohier arruinan a la familia Marques y se queda con su castillo.

En 1513 Thomas Bohier tomar posesión del lugar y su esposa Katherine Briçonnet (Catherine Briçonnet), comienza la transformación de la finca. Los trabajos duraron  de 1513 a 1521.

35   Catherine Briçonnet, mujer de buen gusto, inteligente y vivaz, lidera el proyecto con entusiasmo instalada en la antigua torre medieval que acondiciona  y renueva mientras  está atenta a las  obras del edificio principal. Catherine tiene una idea muy clara de lo que quiere y crea un precioso palacio renacentista  sobre el antiguo molino, manteniendo la torre del Marqués y el pozo contiguo.

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Thomas Bohier murió en el año 1524  y su viuda dos años más tarde. Tiempo después, una auditoría de las cuentas públicas encuentra un gran  desfalco y malversación de fondos de Thomas Bohier, entonces  el rey Francisco I impuso una fuerte multa a los herederos. El hijo mayor de Thomas, Antoine II Bohier  propietario en estos momentos del castillo no está en condiciones de pagar y la corona real confisca la finca, pasando a considerarse el castillo de Chenonceau como residencia real. La transmisión se hace efectiva en 1535, en todo este tiempo, debido a su precaria situación y a la incertidumbre del futuro de Chenonceau, Antoine Bohier no llevó a cabo ningún mantenimiento de su patrimonio, ni mucho menos las reparaciones necesarias.

Contra todo pronóstico, el rey no muestra ningún interés por su nueva propiedad y permanece abandonado  hasta que en la primavera de 1545, atraído por la fama de los bosques vecinos como sitio ideal de caza, el monarca acude a Chenonceau, moviéndose como de costumbre, con  una interminable cola de carros que llevan muebles, platos, ropa de cama y tapices….el castillo había perdido gran parte de sus muebles y estaba lejos la prosperidad de Thomas Bohier pero con esta visita de Francisco comienza a renacer.

Francisco I, muere en 1547, su hijo y heredero de la corona Enrique II (1519-1559), regala el castillo de  Chenonceau a su favorita Diana de Poitiers (1500-1566),

37  que cautivó su corazón siempre, a pesar de ser casi 20 años mayor que él y viuda  de Luis de Brézé a quien Diana amó y respetó sinceramente, a pesar de ser  39 años mayor que ella, según las crónicas de la época.  Tras su muerte, ocurrida en 1531,  Diana adoptó para el resto de su vida el negro de luto como color principal de su vestimenta, añadiendo más adelante el blanco y el gris. De su matrimonio con Luis nacieron dos hijas (Françoise de Brézé, duquesa de Bouillon y Louise de Brézé, duquesa de Aumale), también crió a  Diana de Francia  la hija que Enrique II, había tenido con otra de sus  amantes Filippa Duci, aunque algunos consideran que realmente fue hija suya y no de Filippa.

Después de varios años viuda, hacia 1538, se convirtió en la amante de Enrique II, cuando éste era aún el Delfín de Francia  pero ya casado con  Catalina de Médicis (1519 – 1589).

Diana se volcó en  Chenonceau, dándole un gran esplendor al castillo transformándolo  en uno de los más hermosos del momento, ampliándolo, decorando los salones, diseñando un exquisito jardín y ordenando la construcción del característico puente para comunicar ambas orillas del río Cher con la idea de crear nuevos jardines y acceder a las  zonas boscosas próximas y ampliar las tierras de cacería.

Jardín  de Diana en el verano del 2016:38

Diseño del puente del castillo para Diana:

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El trabajo comenzó en la primavera de 1556, pero Diane no pudo completar todo lo que planeaba para Chenonceau por la trágica muerte de Enrique II, herido mortalmente durante un torneo en París en 1559 en el que su ojo izquierdo fue traspasado por la lanza de su competidor.

Con la desaparición de Enrique II, llega la hora de la esposa Catalina y se acaba la de la amante y favorita Diana que pierde todo el poder y la influencia que gozó más de 20 años.

40 Catalina de Médicis casada a los 14 años con Enrique II, durante los años de matrimonio estuvo anulada y sin descendencia durante largo tiempo, aunque finalmente consiguió tener diez hijos con su esposo y un destino excepcional como viuda, siendo madre de tres reyes de Francia  Francisco IICarlos IX y Enrique III, a los dos primeros los sobrevive y ocupa la regencia. Si como reina consorte no tuvo ninguna relevancia, como reina madre y regente Catalina fue considerada como  la mujer más poderosa del siglo XVI en Europa.

A sí que a Catalina le faltó tiempo para vengarse de Diana, su rival en el corazón del difunto rey,  prohibiéndole terminantemente  que le visitara durante sus últimas horas  y la asistencia a los funerales. Expulsada inmediatamente de Chenonceau, la obliga a  restituir a la corona el castillo, a cambio  le entregó el castillo de Chaumont-sur-Loire, (nuestro primer castillo visitado)que se encuentra a pocos kilómetros del de Chenonceau, haciéndose efectivo el cambio en 1560.

Por supuesto Catalina decidió borrar lo antes posible la memoria de Diana en el Castillo de Chenonceau, cincelando sus monogramas con los de ella, clausurando su habitación, diseñando un nuevo jardín.

 Jardín  de Catalina en el verano del 201641

Entre 1576-1577 Catalina  ordena a Jean Bullant edificar sobre el puente de Diana la galería superior, acabando de este modo de conferir al Castillo de Chenonceau la singular apariencia que aún hoy se puede admirar:

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La construcción más espectacular del edificio con la incorporación de las galerías superiores y  nuevos salones sobre el puente del río Cher que son destinados al disfrute de bailes y  grandes fiestas.

En Chenonceau, Catalina tiene acontecimientos para celebrar entre los que destaca la ascensión al trono de su hijo Francisco II  de 16 años y su joven esposa, María Estuardo,  reina de Escocia. El 31 de marzo de 1560, el cortejo real llegó a Chenonceau y después de festividades memorables, extienden su estancia en Chenonceau hasta el 6 de abril, el despliegue fue tal que incluso, por primera vez en Francia, se vieron los fuegos artificiales.

Numerosos eventos de relevancia se celebraban en el castillo de Chenonceau y  los rastros de Diana de Pointiers fueron desapareciendo. Diana cayó en el olvido, derrotada por la reina Catalina, se retiró en sus últimos años a su castillo de Anet, donde murió en 1566  a los 67 años de edad.

El joven rey Francisco II murió en Orleans el 5 de diciembre de 1560, después de sólo diecisiete meses de reinado. Catalina pasó a ser regente en nombre del nuevo rey, su hijo de solo diez años Carlos IX, lo que le concedió amplios poderes. Tras la muerte de Carlos en 1574, Catalina volvería jugar un papel clave en el reinado de su tercer hijo, Enrique III, monarca que solo prescindió de los consejos de su madre en sus últimos meses de vida. Los tres hijos de Catalina reinaron en una etapa de constantes guerras civiles y religiosas en Francia.

La esposa de enrique III, Luisa de Lorena-Vaudémont  (1553 – 1601)

43.jpg    es una excepción en este contexto turbulento de conflictos, conspiraciones, asesinatos … es una joven dulce, tranquila, piadosa, que no tiene ningún interés en los asuntos políticos y disculpa todos los desmanes y tropelías de su esposo que tuvo numerosos amantes de ambos sexos. Estas cualidades le han hecho ganarse el cariño de su suegra, Catalina de Medicis, que le legó el castillo de Chenonceau.

Catalina fallece en  1589 a los 69 años en el Castillo de Blois, ocho meses después del entierro de Catalina, un fraile llamado Jacques Clément apuñaló a su hijo Enrique III hasta la muerte. Luisa de Lorena cuando se enteró de la noticia del asesinato de su marido se encontraba en Chenonceau, lloró su pérdida el resto de su vida y desde entonces vistió luto. El color tradicional del luto en esa época era el blanco, así que desde ese momento ella pasa a ser conocida como “La Reina Blanca”. Luisa es dueña del Castillo de Chenonceau  que refleja su pena, las habitaciones van a ser clausuradas, las paredes cubiertas con tapices negros y ninguna otra fiesta se va a celebrar allí durante años. Llegó a instalar  un convento de monjas en el ático del castillo y allí vivió once años. Luisa murió el castillo de Moulins el 29 de enero de 1601.

Enrique y Luisa Lorena no tuvieron hijos por lo que fue nombrado sucesor su primo Enrique de Navarra, que  ocupa el trono de Francia como  Enrique IV  (1553-1610) y pondría fin a casi tres siglos de dinastía Valois para dar paso a la dinastía Borbón.

Enrique IV  contrajo matrimonio por intereses de estado en  1572 con  con Margarita de Valois, hermana del rey Enrique III,  este matrimonio no fue deseado por ninguno de los novios y se separaron antes de su ascensión al trono en 1589, sin haber tenido hijos, el matrimonio fue anulado en 1599.  Margarita fue considerada reina consorte de Francia desde 2 de Agosto de 1589 – 17 de diciembre de 1599.

Pero la verdadera reina en el corazón del Enrique era su favorita Gabrielle d’Estrées (1573-1599)

44 Gabrielle d’Estrées se encapricha del castillo y ofrece a Luisa de Lorena comprar Chenonceau, a cambio la esposa de Enrique III se beneficiará del usufructo y de la promesa nunca cumplida de llevar a los asesinos de su marido frente a la justicia. Pero Luisa además, acuerda que el castillo pase posteriormente a su sobrina Francisca de Lorena (Françoise de Lorraine), duquesa de Mercœur y de Penthièvre, hija de su medio hermano  Philip Emanuele de Lorena.

Gabriela d’Estrées, tiene tres hijos con Enrique IV, que darían origen a la Casa de Borbón-Vendôme:

Durante mucho tiempo Gabriela intrigó para conseguir casarse con el rey y por tanto el derecho al trono para sus hijos, cuando al fin había conseguido su propósito y quedaban pocos días para la boda, embarazada de nuevo, fallece (1599) con grandes  convulsiones, en su momento se especuló con la posibilidad del envenenamiento por parte de partidarios de otra candidata para esposa del rey, actualmente los historiadores  dudan de si realmente murió envenenada o víctima de una eclampsia. El rey sumido en profunda tristeza vistió de negro en señal de luto, algo que ningún monarca francés había hecho antes, le dio el funeral de una reina, su ataúd fue transportado en medio de una procesión de príncipes, princesas y nobles a la Basílica de Saint-Denis para una misa de réquiem y fue enterrada en la Abadía de Maubuisson.

Enrique IV  se casa, en segundas nupcias en 1600, con la princesa italiana María de Médici, que le daría seis hijos.

Aunque César de Borbón, fue el primer hijo del rey Enrique IV, debido a su ilegitimidad, no podía heredar el trono lo que haría su medio hermano, el futuro Luis XIII de Francia que nació en septiembre de 1601 para alegría del rey y de la reina María de Médici.

Pero el primogénito del Rey y Gabriela de Estrées, tenía que tener un buen matrimonio que sustentara su posición así  se pacta la boda entre  FranÇoise de Lorraine  (Francisca de Lorena) de seis años  y César de Borbón de cuatro años, ya que Francisca, es una de las herederas más ricas de Francia, hija de Maria de Luxemburgo  y de  Philip Emanuele de Lorena (1558-1602), duque de Mercœur, hermanastro de Luisa de Lorena por tanto sobrinastra de Enrique III y heredera legítima de los distantes y extensos ducados de Mercœur y  Penthièvre.

45   Francisca de Lorena (1592-1669)

El matrimonio se celebro con grandes fastos y pompa en el Palacio de Fontainebleau en 1608, haciendo alarde por todo lo alto de los orígenes de César de Vendôme  como hijo del Rey, se convierte en el duque de Mercœur y de Penthièvre y Francisca de Lorena en duquesa de Vendôme.

El castillo de Chenonceau pasa a los duques el día de su boda 16 de julio de 1608, según las cláusulas del contrato de propiedad firmado ya en 1598. Pero es sobre todo la madre de Francisca, Marie de Luxemburgo, quien va a quedarse en Castillo.

El castillo perteneció a los duques  de Vendôme y sus descendientes durante más de cien años

A Enrique IV le sucede como ya hemos visto su hijo Luis XIII, quien descansará durante varios días en el castillo durante su camino a Burdeos donde se reunirá con su futura esposa, Ana de Austria.

A Luis XIII le sucede Luis XIV de Francia, llamado «el Rey Sol», Rey de Francia y de Navarra desde el 14 de Mayo de 1643 hasta su muerte 1715.

Tras recibir el castillo Chenonceau la visita de Luis XIV el 14 de julio de 1650, se bautizó a una de las salas del castillo como Salón de Luis XIV.

En todos estos años los herederos Borbones no muestran mucho interés por el Castillo de Chenonceau salvo puntuales visitas y acaban trasladando sus esculturas, muebles y tapices a Versalles.

El castillo retornó a manos privadas en 1733, cuando Claude Dupin, un potente financiero de la época, adquirió el castillo al duque de Borbón, Louis IV Henri de Bourbon-Condé (nieto de Luis XIV y su amante Madame de Montespan).

Claude Dupin, viudo de su primera esposa Marie-Jeanne Bouilhat de Laleuf fallecida en 1720 con quien tiene un hijo, Louis Claude Dupin de Francueil (1715-1786), contrae nuevo matrimonio en 1722 a los cuarenta y tres con la jovencísima Louise-Marie-Madeleine Guillaume de Fontaine que cuenta solo dieciséis años.

46 Madame Dupin decoración de su habitación en Chenceau S. XVIII, detalle de la pintura de Jean-Marc Nattier

Louise era una de las tres hijas ilegítimas de Samuel Bernard, un banquero parisino, y de su amante, Marie-Anne-Armande Carton Dancourt, casada con Jean-Louis-Guillaume de Fontaine, responsable de la Armada francesa en Flanders, éste reconoció a Louise Marie y sus otras dos hermanas como propias. Louise Marie creció junto a éstas y sus dos hermanastros, fruto del matrimonio legítimo entre su madre y Jean-Louis-Guillaume. Louise recibió una esmerada educación, dotada de gran belleza y encanto destacó en la sociedad de su época.

Louise Marie, después del matrimonio conocida como Madame Dupin, se hizo cargo del pequeño hijo de su esposo Louis Claude Dupin de Francueil. Mujer culta y refinada se convirtió en una de las damas más queridas en los círculos aristocráticos franceses, además de bella y rica, destaca por ser una defensora de los derechos de las mujeres, reconocida como una «feminista» en su tiempo. Sus ideas están presentes en varios manuscritos redactados por Rousseau, que fue su secretario particular.

Claude y Louise, tuvieron un hijo en 1727, Jacques Armand Dupin. El matrimonio con los dos pequeños disfruta de los mejores años de su existencia.

En  1733  toman posesión del Castillo de Chenonceau y Louise le devuelve el esplendor de antaño, creando allí su salón de recepciones, organizando encuentros con los más renombrados intelectuales de la época como Voltaire, Fontenelle, Montesquieu o Rousseau. Incluso manda construir en Chenonceau un  teatro donde organiza agradables veladas trayendo varias veces a la Ópera de París para presentarse allí.

La felicidad del matrimonio Dupin se vio empañada por la vida turbulenta de su hijo que se  hace llamar «Dupin de Chenonceau», quien dilapida una gran fortuna en el juego, incluso llegó a ser encarcelado. En 1749 se casa con Louise-Alexandrine-Julie de Rochechouart-Pontville, de este matrimonio nace 1752 Claude-Sophie Dupin de Rochefort. «Dupin de Chenonceau», tras esta azarosa vida muere en 1767 en Isla Mauricio, dos años después de su llegada a la colonia francesa, de fiebre amarilla a los 40 años.

Por la otra parte,  su hijastro Louis Claude Dupin de Francueil, se casa  en  primeras nupcias  en  1737  con Suzanne Bollioud de Saint-Jullien, de esta unión nació en 1751 su hija Madeleine-Suzanne Dupin de Francueil. Suzanne Bollioud muere en 1754, y la pequeña Madeleine Suzanne, que cuenta 3 años de edad, es recogida por su “abuelastra” Louise Dupin, que se hace cargo de ella.

Pasados los años, el matrimonio  Dupin acuerdan la boda entre Madeleine-Suzanne  y Pierre Armand Vallet de la Touche, sobrino de Louise, pues es hijo de su hermana Françoise Thérèse Guillaume de Fontaine. Pierre Armand es secretario del rey, tesorero general de la ciudad de París y el Receptor General de Finanzas en Metz. El enlace se celebra en 1768 .

El esposo de Madame DupinClaude Dupin, fallece en  1769,  la herencia se reparte entre:

  • Madame Dupin,
  • El hijo del primer matrimonio: Louis Claude Dupin de Francueil (Dupin de Francueil),
  • El nieto del matrimonio: Claude-Sophie Dupin de Rochefort (Dupin de Rochefort), hijo de Jacques-Armand Dupin de Chenonceaux.

Madame Dupin recibió de su marido fallecido el Domaine de Chenonceau además de otras valiosas posesiones. Chenonceau  vuelve a ser refugio de una viuda Louise que pasa allí gran parte del año.

Su nieto legítimo, Claude-Sophie Dupin de Rochefort se casa en 1780 con  Anne Sophie Serre de Saint-Roman, pero muere  en 1788 en el castillo de Chenonceau a la edad de 36 años sin descendencia.

Su otra nieta “ postiza” Madeleine-Suzanne y su sobrino Pierre Armand tienen dos hijos:

  • René Vallet de Villeneuve, Conde del Imperio (1777-1863). Casado posteriormente con Appoline de Guibert
  • Auguste Vallet de Villeneuve (1779-1835). Casado posteriormente con Laure de Ségur (1778-1812)

En 1789, la historia conoce una nueva convulsión: estalla la Revolución francesa.

Perteneciente a la nobleza, Louise está en peligro, pero se niega a actuar como muchos de sus compañeros y huir, queda en Chenonceau, aceptando la protección de su amigo, el Padre Lecomte, el cura del pueblo que adoptó las nuevas ideas, presidente del Comité Revolucionario de Amboise, gracias a lo que es capaz de salvar el castillo de Chenonceau, símbolo de la autoridad real en peligro de destrucción y decomisado tras el decreto de nacionalización de propiedad 1790. Louise, aunque no es una seguidora de las ideas revolucionarias, también intenta dar vuelta a la autoprotección: adjudica una suma de dinero al municipio de Chenonceau para la organización de un banquete de la Guardia Nacional, dona sus armas a las ciudades de Tours y Amboise. Pero no se adhiere a esta Revolución ya que no puede estar de acuerdo con la violencia y el abuso. Louise vive con nostalgia el tiempo de la Ilustración, en el que a sus ojos, las ideas de tolerancia todavía tenían un lugar, con muchas renuncias y esfuerzos evita la destrucción Chenonceau. Durante los cuatro años que duró la Revolución permaneció en su palacio, intercediendo con los fanáticos destructores y los vecinos que, argumentando que ese era el único puente en kilómetros, debía de preservarse. Muy apreciada y respetada por los habitantes de Chenonceaux, quiso hacer un gesto que diferenciase a la monarquía (de la que el castillo era un símbolo eminente) de la república, Louise Dupin  hace la diferenciación ortográfica entre el nombre de la localidad (Chenonceaux) y el del castillo (Chenonceau), cambiado la ortografía de Chenonceaux suprimiendo la «x» final que hoy en día es aceptada mayoritariamente para designar al castillo.

En 1794, su sobrino Pierre Armand Vallet Villeneuve se suicida en la prisión de la Conciergerie a la edad de 62 años para evitar la guillotina ya que fue condenado por el tribunal revolucionario a muerte. Louise Dupin recoge a los hijos de Pierre Armand y Suzanne: René de 17 años y Auguste de 15 años y se instala con ellos definitivamente en Chenonceau.

Suzanne Madeleine DUPIN, de Francueil se vuelve a casar en 1796 con Joseph Delaville-Leroulx (1747-1803).

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En 1799 Lousi Dupin fallece a los 93 años en el Castillo de Chenonceau, que cuidó y protegió en los convulsos tiempos de la revolución y se convirtió en su último refugio hasta su muerte, en su habitación de los ahora llamados Apartamentos de Francisco I en la fachada oeste del Castillo. Se respetaron sus últimos deseos, sus herederos erigieron una pesada lápida en el lugar designado por la Señora de Chenonceau para su último sueño, situado en la margen izquierda del río Cher, a la sombra de grandes árboles en el parque de Francueil.

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49  Tumba de Louise Dupin en el bosque de Chenonceau.

Madame Dupin transmite Chenonceau a su sobrino-nieto, el conde René François Vallet Villeneuve, conocido como Villeneuve de Chenonceau, Chamberlain del rey de Holanda, senador y chambelán de Napoleon III  y a su esposa Apollonia Guibert. Apollonia murió en Chenonceau en 1852 y  René  contrae una pleuresia a finales del año 1862 y murió también en su castillo de Chenonceau en 1863. René  y Appollonia, siguiendo sus últimos deseos, descansan  Chenonceau. La propiedad pasa a sus dos hijos, Emma-Augustine Vallet de Villeneuve marquesa viuda de La Roche-Aymon (1796-1866) y Septime Vallet de Villeneuve (1799-1875). Pero los herederos del conde de Villeneuve no conservaron el castillo, muy caro en mantenimiento y reparación.

La prestigiosa  propiedad  que perteneció a la familia durante 130 años, se puso a la venta en abril de 1864 y es adquirida por Marguerite Pelouze, de soltera Marguerite Wilson, heredera de una acaudalada familia, casada en 1857 con el médico  Eugene Philippe Pelouze, del que se separa en 1869.

 50 Marguerite emprendió la restauración del castillo, entre los años 1867 y 1878. Una vez terminada la obra, convierte de nuevo  el castillo en  hogar de escritores y artistas ilustres como Flaubert, organiza suntuosos festivales en Chenonceau, a los que asisten invitados distinguidos entre los que se incluye el Presidente de la República Francesa  Jules Grévy  y actores de renombre, el pianista Claude Debussy  interpreta con su orquesta de cámara en Chenonceau. Margarita se convierte en la amante Jules Grevy, presidente de la República Francesa (1879-1887) y promueve el matrimonio de la hija del Presidente Alice Grevy, con su hermano Daniel Wilson. La unión se celebra el 22 de octubre de 1881 en la capilla del  Palais de L´Élysée y la recepción de la boda tendrá lugar en el Castillo de  Chenonceau. En 1887, Daniel Wilson es acusado de un grave escándalo político-financiero  que salpicó al Presidente de la República y lo obligó  a dimitir. Este escándalo afecto a toda la familia. A pesar de su fortuna colosal, la restauración del castillo, los gastos de su mantenimiento unido al estilo de vida de Marguerite Pelouze implica la acumulación de deudas que conducen a la hipoteca del castillo. En 1888, se declara en bancarrota y tiene  que vender  el Château de Chenonceau, que es adquirido por el Crédit Foncier de France. Margarita muere en su propiedad en Antibes a la edad de 66 años, 25 de julio de 1902 .

En 1891 el Château de Chenonceau es adquirido por José Emilio Terry, diputado de La habana a las Cortes españolas, perteneciente a una familia de magnates cubanos de origen hispano-irlandés. En 1896 José Emilio vende la propiedad a su hermano Francisco Terry Dortycos y a su muerte el castillo es heredado  por su  hija  María Teresa Natalia Candelaria Tomasa Terry Y Dorticós (1877-1962), casada con el político francés, conde Stanislas de Castellane (1876-1959). Chenonceau estará en esta familia hasta 1913, cuando es puesto en venta en pública subasta judicial y adjudicado el 5 de abril de 1913, al precio de 1.361.660 francos a Henri Menier, personaje de la alta burguesía industrial y propietario de la empresa  Chocolat Menier.

La familia Menier es una dinastía de chocolateros franceses afincados en Noisiel, Francia desde 1816, aunque sus inicios fue un negocio farmacéutico debido a que el chocolate se vendía en farmacias, siendo su uso principal utilizarlo como polvo medicinal para el recubrimiento de las pastillas de sabor amargo. Asi que durante los primeros años la producción de chocolate de la compañía era muy limitada pero el negocio creció rápidamente y tras los éxitos de sus ventas se  expandieron hacia Londres y  Nueva York, creando un  autentico imperio chocolatero que estuvo vigente hasta finales del siglo XX. La empresa Chocolat Menier permaneció bajo poder de la familia hasta 1965, en la actualidad forma parte del grupo Nestlé.

Henri Menier compra Chenoceau  como regalo para su esposa  Hélène-Thyra Seillière con quien se había casado en 1911 a los  58 años de edad.  El Castillo vuelve a  ser «una ofrenda de amor inmenso».

51  Par François Flameng — Site Galerie Philippe Cinquini., Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=52008630

Henri Menier escribe a Thyra Seillière: «Al ofrecerle Chenonceau … Quería rendirle el homenaje que los chatelains del Renacimiento ofrecieron a la dama sus pensamientos».

Pero el 6 de septiembre de 1913, cinco meses después de la adquisición de la finca, Henri Menier murió de tuberculosis. Hélène Thyra Seillière, escritora,  publica varias obras literarias, se vuelve a casar y  muere en París en 1973.

A la muerte de Henri sin haber tenido hijos, el castillo pasa a su hermano Gaston Menier (1855-1934), senador de Seine-et-Marne,  casado con Julie Rodier, tiene dos  hijos: Georges y Jacques Menier.

Georges Menier (1880-1933) hijo mayor de Gastón Menier, se casa en 1903 con  Simone Legrand y tienen 4 hijos.

52 Madame Menier y sus cuatro hijos: 
Anthony, Claude Hubert y Juan
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54  Madame Menier y sus hijos en Chenonceau

En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial:

Jacques Menier (1892-1953) el hijo menor de Gastón, combate como aviador    55 después de demostrar gran valentía en la contienda bélica, es gravemente herido el 19 de Agosto de 1917 y hecho prisionero por los alemanes. Fue considerado un Héroe de la Guerra, condecorado y nombrado Caballero de la Legión de Honor por el gobierno de La República.

Gastón Menier, decide participar en el esfuerzo nacional  desde el inicio de la contienda y propone al Ministerio de Guerra acondicionar el castillo de Chenonceau como hospital militar. Confía la gestión del hospital a su hijo mayor Georges y a su nuera Simone, enfermera jefe.

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Los suntuosos salones de baile de la Galeria-Puente de Diana y Catalina pasan a albergar ciento veinte camas: setenta en la primera planta y cincuenta en la planta baja, donde también se acondiciona un quirófano. Gastón consigue dotar las  instalaciones con las últimas innovaciones tanto en medicina como en equipos, consiguiendo incluso disponer de una de las primeras unidades de Rayos X. Se instalan electricidad y calefacción, así como una bomba eléctrica para agua. Médicos y enfermeras son pagados por el estado, pero Gastón Menier se encarga de todos los gastos de comida e instalación. El hospital militar funcionó durante las hostilidades hasta el 31 de diciembre de 1918, y  atendió a unos 2.254 soldados heridos en combate. Simone Menier hasta 1918, pasa todo su tiempo volcada en la gestión de Chenonceau  y  en el cuidando a los heridos de la Primera Guerra Mundial.

Simone Menier  (Simonne Legrand 1881-1972) fue por tanto, otra de las ilustres damas que dejó su impronta en el castillo.

57Madame Menier enfermera jefe  durante una cirugía en el hospital Chenonceau.

Pero Madame Menier no solo tuvo un papel importante en esta época, también durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) su valor la convertiría en eficaz miembro de la Resistencia.

Georges muere en 1933 a los 53 años (antes que su padre Gastón que fallece en 1934), dejando viuda a Madame Menier, por lo que seria el hijo mayor del matrimonio Antoine Gilles Florent Menier (Antoine Menier) el heredero en 1935  del  Château de Chenonceau  y de los negocios familiares.

Antoine Menier (1904-1967), poco interesado en la empresa familiar, utilizó su riqueza para llevar una vida fundamentalmente dedicada a su pasión por los coches de carreras, llegó a establecer once records  de conducción de vehículos Alfa Romeo. Fue su hermano Hubert Jacques Georges Menier (1910-1959) quien principalmente se ocupa de la empresa familiar.

Hubert Ménier se casa con en 1948  con Odette Gazay ( 1920- 1975  ) y tienen dos hijos: Jean-Louis Menier  nacido en 1949  y Pauline  Menier nacida en 1952.

Pero antes, en 1939 un nuevo horror hace temblar los cimientos de Europa llegando a Francia y al Castillo de Chenonceau:  la Segunda Guerra Mundial.

El Castillo de Chenonceau es requisado en 1939 por el Departamento de Infantería del Ministerio de Guerra que huía de París. Durante la contienda el edificio de Chenonceau llega a encontrarse  justo en la misma línea de demarcación, con parte del castillo dentro de la Zona ocupada por los alemanes y otra parte en la llamada Zona libre controlada por el gobierno de la Francia de Vichy.

58 Mapa de Francia dividida durante La Segunda Guerra Mundial. El Norte le pertenece a Alemania y el Sur a la República Vichy.

De nuevo la  gran galería de Chenonceau  adquiere un significado bien  distinto al de sus orígenes, siendo el único acceso a la zona libre, la familia Menier ayudó y facilitó el paso clandestino de todos aquellos que huían de los nazis, volviendo a tener una gran implicación Madame Menier.

El 7 de mayo de 1940, una inundación histórica del Cher devasta los jardines. A los estragos de la naturaleza se añaden los de la guerra, el 20 de junio de 1940, los alemanes se posicionaron al norte del valle de Cher, instalan una bateriade artilleria de 105mm y disparan en el parque de Chisseau. Una bomba cruza el techo de las galerías, otra irrumpe en la escalera exterior de la Torre del Marqués y varias llegan a los campos cercanos. Un avión viene en apoyo de operaciones terrestres y libra los fosos del parque. Los alemanes cruzan el río, ocupan Chenonceau, donde permanecerán varios meses. Las autoridades alemanas prohíben el acceso a la propiedad, a excepción del administrador, porque el edificio se extiende a lo largo de la linea de demarcación con un lado en la  zona ocupada y el otro en la zona libre. Según el historiador Éric Alary Touraine, citando testigos locales a principios de 1941, el Ministro del Aire del Tercer Reich herman Göring llegaría a Chenonceau. El 7 de julio de 1944, un avión americano bombardeó el castillo, las bombas caen en el Cher, una cerca de la capilla que destruye sus vidrieras.

En la postguerra, bajo la dirección de la Administración de Monumentos Históricos  se    reparan todas las destrucciones provocadas por la guerra, las vidrieras originales de la capilla son sustituidas por otras obra de Max Ingrand.

La familia Menier intenta recomponer sus negocios y sus vidas. En 1953, Antoine Menier está con su hermano Hubert como co-gerente de la empresa chocolatera familiar.

Hubert Menier fallece en 1959 a la edad de 48 años, a su muerte no había ningún miembro de la familia Menier capaz o deseoso de reemplazarlo y seguir liderando el gigante de chocolate (sus hijos tienen 10 y 7 años respectivamente).

En 1960, la poderosa compañía Menier Chocolate estaba perdiendo cantidades considerables de dinero, no tuvo más remedio que buscar un comprador, y se fusionó con la empresa Cacao  Barry.

Antoine Mernier, en 1961 se casa por primera vez a los 63 años con la modelo parisina Renée Vigne, no tuvieron hijos. En 1965 vende lo que queda de la empresa familiar  al Grupo Ufico-Perrier. posteriormente adquirida en 1988 por el gigante suizo de alimentos y bebidas Nestlé.

Por tanto en 1965 la familia Menier desaparece de la  empresa chocolatera y a punto está también de perder el gran emblema de la familia desde tantos años atrás: El Castillo de Chenonceau.

Antoine Mernier fallece en 1967 sin descendencia, legando el Castillo a la institución “La Demeure historique” de Paris (asociación francesa de propietarios de monumentos históricos privados fundada en 1924). Esta donación se convirtió en una batalla judicial y finalmente el Tribunal Supremo la anula y restituye la plena propiedad de Chenonceau a la viuda de Antoine, Renee Vigne, quien la vende a su cuñada Odette viuda de Hubert, quien a su muerte 1975  lega a su hijo Jean-Louis nacido en 1949, casado en 1977 con la joven de dieciocho años Laure Marie-Victoire Brasier d’Hauterives.

Jean-Louis y Laure Marie convierten Chenonceau en una de las principales atracciones turísticas de Francia. Tienen dos hijos y futuros herederos para que tan fantástica joya continúe en la familia.

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LA ACTUAL  “DAMA DE CHENONCEAU” :

60 Desde el 2002 Laure Marie-Victoire BRASILIER d’Hauterives (Laure Menier) es la  gerente y responsable única del Dominio de Chenonceau, volcada en la propiedad,  acomete una profunda  restauración del castillo supervisando todas las obras en las que trabajan artesanos especializados. La obra finaliza en marzo de 2012. El coste total de renovación es de 4,8 millones de euros. El gasto es de dos tercios financiados por los propietarios y una tercera por el Estado.

El castillo está clasificado  como monumentos históricos desde 1840 y el  parque por decreto del 7 de noviembre de 1962.

La magnífica labor de la actual Señora Menier  hace que este  lugar sea indispensable en el recorrido del « Valle del Loia ».

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Porque todo en Chenonceau llama la atención: si la arquitectura  del edificio es sorprendente y magnífica su  conservación, los preciosos Jardines de  Diana de Poitiers y de Catalina de Médicis son mimados en cada detalle, así como el resto de instalaciones.

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Imprescindible recorrer y disfrutar con calma este lugar paradisíaco:

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Desde el jardín de Catalina nos vamos al Jardín de Diana

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Todo está perfectamente señalado

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Y desde el jardín de Diana contemplamos otra perspectiva del castillo y de la fantástica torre del homenaje o  “ Tour des Marques o torre de los Marque

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Paseamos por el Jardin de Diana:

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Desde los jardines de Diana vamos hacia el laberinto:

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El actual laberinto es una reconstrucción del existente en tiempos de Catalina de Médicis,  de forma circular, ocupa una superficie de más de 1Ha y está formado por unos 2.000 tejos recortados en forma de seto a 1,30 m de altura. Los visitantes pueden entrar en el laberinto por una de las cinco puertas, sin embargo, sólo dos caminos llegan a la glorieta central confeccionada en mimbre, recortado en forma de 70 arcos diferentes, en cuyos huecos se insertan bojs y yedras​, esta glorieta sobreelevada permite la vista del conjunto del laberinto, junto a una estatua de Venus.

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Desde el laberinto vemos las cuatro cariátides que Catalina de Médicis añadió a la fachada del castillo y que Madame Pelouze retiró en el curso de la reconstrucción que dirigió.

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Las cariátides (griego antiguo: habitantes de Caria (Καρυές),  son figuras femeninas esculpidas, con función de columna o pilastra en los templos. Parece que el origen de estas representaciones está en  Laconia, que fue en la antigua Grecia una porción del Peloponeso cuya ciudad más importante fue Esparta, siendo esta ciudad aliada de los persas durante las Guerras Médicas, sus habitantes fueron exterminados y sus mujeres  convertidas en esclavas y condenadas a llevar las más pesadas cargas. A partir de entonces se las esculpe a ellas, en lugar de las columnas típicamente griegas, simbolizando su condena durante toda la eternidad a aguantar el peso del templo.

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Atravesamos el bosque detrás de las cariátides para volver al Castillo:

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Después de haber explorado el entorno del Castillo y congratularnos por su magnifica conservación y la oportunidad de poder disfrutar de tan bellos parajes en esta magnífica tarde de julio, nos queda adentrarnos en la esencia de su historia y ver con nuestros propios ojos los vestigios de los antiguos moradores que ya conocemos. Vamos en busca de Diana, Catalina ……

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Nos dirigimos a la entrada:

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Pasamos por delante del pozo y La Tour des Marques, única parte superviviente del primitivo castillo prerrenacentista.

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una vez dentro nos asomamos al  balcón de la fachada principal:

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Vistas sobre el Jardin de Catalina desde el Castillo:

 

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Vistas sobre el Jardín de Diana desde el Castillo:

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Y si todo el exterior es una maravilla, el interior es más aún, Chenonceau es la elegancia convertida en un Château fabuloso contando con unas condiciones de cuidado y conservación perfectas. Las distintas habitaciones dejan a uno con la boca abierta por la riqueza de los muebles, tapices y demás elementos ornamentales. La magnífica recreación de la época en todas sus estancias y la belleza de la decoración hacen imprescindible la visita detallada de cada una de ellas y empapados ya en su historia podemos disfrutarlas mucho más.

Traspasas la puerta principal y entras en “otro mundo”.

El Vestíbulo de entrada nos da la bienvenida, con un techo cubierto con unas  magníficas  bóvedas, da acceso a la Sala de La Guardia:

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La Sala de la Guardia donde destaca la gran chimenea y esplendidos tapices de  Flandes del siglo XVI con representaciones de escenas de la vida del castillo:

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Desde aquí llegamos a los aposentos de Diana Poitiers con su gran cama endoselada, valiosos tapices y pinturas decoran sus paredes:

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Las iniciale de Catalina  ( C entrelazadas)  y Henri sobre el dintel de la chimenea

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También en esta planta esta las dependencias de Francisco I (aunque poco caso le hizo a este castillo, no siendo de sus favoritos)  y de  Luis XIV  conmemorando las visitas que hicieron al castillo:

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La chimenea decorada con la salamandra y el armiño de Fancisco I y su esposa:

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Según cuenta la leyenda, Ana de Bretaña  habría  observado, en unos de sus paseos  a unos cazadores persiguiendo un armiño, cuando el pequeño animal se detiene acorralado entre los cazadores y un charco de barro, el armiño habría preferido sucumbir a las armas de los cazadores en lugar de ensuciar su hermoso abrigo blanco en el barro y huir para sobrevivir. Ana de Bretaña ordenó que le perdonaran la vida  al animal y en aquel momento decide hacer del armiño su emblema, para que le asociaran «la nobleza y la elegancia» del animal a su persona. Este emblema fue tomado por su hija, Claudia de Francia, esposa de Francisco I, heredera del ducado de Bretaña. Esto explica por qué los símbolos de la salamandra (Francisco I) y el armiño (su esposa Claudia) se encuentran lado a lado en las chimeneas de los castillos de Chenonceau o Blois, conmemorando la estancia de estos reyes en dichos castillos.

Emblemas de Francisco I y el de su esposa Claudia en Chenonceau:89

El gabinete verde  de Catalina de Médecis también se encuentra en esta primera planta, donde destaca un fantástico tapiz  del siglo XVI  que representa el descubrimiento de America, así como varios cuadros de artistas de renombre como Tintoretto, Veronese o Poussin.

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También está su pequeña biblioteca donde gozaba de una magnífica vista de los jardines y del río Cher:

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Llegamos en esta misma planta, a la galería de 60 metros de largo que hace de puente sobre el río Cher al que se abre a través de 18 magníficos ventanales, confiriendo al castillo su seña de identidad más notable. Ideado por Diana y completada su construcción en 1577 por Catalina, quien aprovecha su gran amplitud como magnífico salón de baile para el disfrute de  fiestas y celebraciones. Pero como todo el castillo,  como ya vimos, este singular espacio también albergó entre sus paredes no solo alegría y felicidad sin también tristeza, dolor y sufrimiento dando cobijo a los heridos de la Primera Guerra Mundial como hospital militar, y siendo  camino de huida para los perseguidos por los nazis en la Segunda guerra Mundial.

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Admirando tan original construcción nos llama la atención  el suelo a modo de tablero de ajedrez, con las losetas en cuadrados blancos y negros, en los extremos hay dos espectaculares chimeneas de estilo renacentista, completando  la decoración varios medallones del siglo XIX en los que aparecen personajes de la época.

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También es un auténtico placer visitar las cocinas instalados en el sótano al que se accede por una escalera situada entre la “galería – puente”  y  la  “sala de Francisco I”

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Éstas se componen de varias estancias perfectamente decoradas con gran cantidad de detalles:

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Estancia para la carnicería en la que se exponen los ganchos para colgar las piezas de  caza y carne  de los animales de la granja, cuchillos y demás utensilios:

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Otra estancia anexa con una gran chimenea, al lado del horno del pan, sirve de comedor del personal del castillo:

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La despensa:

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Muchos detalles que ambientan estas estancias

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Entre la despensa y la cocina hay una entrada al embarcadero utilizado para  hacer llegar directamente las mercancías a la cocina sin pasar por otras dependencias del castillo,

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este pasadizo de suministros  es conocido como el Bain de Diane, porque según la leyenda, Diane mantenía su belleza  especialmente bañándose en el Cher y utilizaba  esta escalera que servía a los barqueros para abastecer las cocinas del castillo como su “trampolín privado”.

Del sotano -cocina volvemos a la planta baja donde también está  la Capilla:

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La preciosa  Capilla que «de milagro» podemos admirar tras las vicisitudes que sufrió a través de su historia. Fue salvada durante la Revolución Francesa gracias a  Madame Dupin que la escondió transformándola en un almacén de  madera. En la segunda Guerra Mundial sus vidrieras fueron destruidas por un bombardeo en 1944 y  reemplazas en 1954 por las que podemos contemplar en la actualidad.

Subimos a la primera planta por unas espectaculares escaleras:

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Pasillos con magníficos tapices:

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Llegamos al Dormitorio de Catalina de Médecis, decorada con muebles del siglo XVI y un gran número de tapices de estilo flamenco:

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Aquí está también la llamada  “  La chambre des cinq Reines” (habitación de las Cinco Reinas),  dedicada a las nueras e hijas de Catalina de Médicis que llegaron a ser reinas:

  • Las nueras reinas:

María Estuardo, reina de Escocia, esposa de Francisco II

Isabel de Austria esposa de Carlos IX

Luisa de Lorena-Vaudémont, esposa de Enrique III

  • Las hijas reinas:

Margarita de Valois, conocida como la «Reina Margot». Casada con Enrique IV de Francia. Divorciada y sin descendencia.

Isabel de Valois: Casada con Felipe II,  rey de España en 1559

Cada uno de sus escudos están visibles en el techo de la estancia:113

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Pero sobre todo destaca la habitación de luto de Luisa de Lorena, la esposa del rey Enrique III cuya habitación, en el segundo piso del castillo, sigue manteniendo el duelo por su marido asesinado.

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Paneles del Techo:

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Otros aposentos a destacar son los de César de Vendome y su madre Gabrielle d’Estrées

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Impresionante todas las riquezas que esconden estas paredes ……

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Pero aún queda mucho más por descubrir en Chenonceau:

Junto al castillo se encuentra lo que fue una Granja, restaurada en los últimos años del  siglo XX aunque data del siglo XVI, actualmente  tiene distintas partes: un amplio patio  destinado a parque infantil, la Orangerie….., rodeado por el Jardin Vert, parque arbolado que delimita el jardín de Catalina, destaca por sus frondosos árboles centenarios, incluyendo un  magnífico roble verde, tres cedros azules, un abeto español,  dos abetos Douglas, una espléndido encina….etc según la información que nos han proporcionado. Este oasis se extiende frente a L’Orangerie, sofisticado restaurante para celebrar eventos, organizar cócteles, fiestas y recepciones de prestigio:

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Seguimos explorando:

Llegamos a  la GALERIA DE LOS CARRUAJES: Los espléndidos establos de la Granja del siglo XVI albergan una fantástica colección de carruajes de época:

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Seguimos descubriendo «grandes» sorpresas:

El Garaje

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Llegamos a la finca de la Granja y Vergel de las flores137.jpg

Lo que parece ser el patio de la granja o finca que bordea estos bonitos edificios del siglo XVI, constituye un fantástico  huerto con sus plantaciones cuidadosamente ordenadas y alineadas, un espacio precioso, un autentico vergel donde además de hortalizas, se cultivan sobre todo gran variedad de flores seleccionadas para adornar las diferentes estancias del castillo que hemos visto, todas con su hermoso toque floral. En las instalaciones de la granja hay un taller donde trabaja de continuo un experto equipo de jardineros y floristas  para proporcionar  los ramos y centros de flores frescas del castillo pero además trabajan con las plantas de temporada para reponer y diseñar los jardines de Diana y de Catalina durante todo el año.

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y como colofón a nuestro recorrido, nos encontramos con «el parque de los burros»:

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Nos despedimos de este fantástico lugar,  regresamos al parking del Château de Chenonceau donde habíamos dejado el coche.

Entusiasmados  con la visita al Castillo de Chenonceau, comentando cada uno los mil detalles que más nos han gustado ponemos rumbo al hotel seleccionado para la noche de hoy: El Château de Razay

 

6 comentarios sobre “3.3. Château de Chenonceau

  1. Muchísimas gracias, tus palabras me dan ánimos e ilusión para continuar, porque la verdad que preparar bien las fotos y el relato de cada post lleva mucho tiempo, pero me compensa si te gusta.
    Cuento contigo para seguir mis relatos !!!!!!
    Un saludo

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  2. Me alegro muchísimo de que os haya gustado, me enrollo mucho, espero no cansar demasiado ja ja ja… es para que si alguien se anima a ver los sitios que nosotros hemos visitado lo lleve «todo hecho» intendencia , historia etc. El problema es que me eternizo y ya tengo muchísimas ganas de contar otros viajes………
    Muchísimas gracias, un saludo y nos seguimos leyendo.

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  3. Impresionante tu relato.
    No sólo no cansa, sino que entusiasma sobremanera, tanto la descripción histórica como las fotos y consejos.
    Voy a visitar el Loira dentro de un mes y he leído muchos blogs sobre ello ya que me gusta documentarme y he de decirte que el tuyo los supera a todos. (Realmente quiero decir que a mi es el que más me gusta).
    Muchas gracias por tu esfuerzo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Me alegra muchísimo que te hayan gustado mis entradas sobre los castillos del Loira y te agradezco enormemente tu comentario, pues conseguir que lo que escribo llegue a otros viajeros, les guste y sobre todo les sea útil es mi objetivo, y si no me lo dicen no puedo saber si merece la pena que siga relatando mis viajes….Un comentario como el tuyo me anima a continuar con el blog. Un millón de gracias, espero que me sigas leyendo y mis próximos viajes también te gusten. Saludos

      Me gusta

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